SIGRE Medicamento y Medio Ambiente es uno de los ejemplos más característicos de responsabilidad compartida entre los diferentes agentes de un mismo sector para trabajar en la consecución de un objetivo común: construir una sociedad más sostenible.

La primera muestra de esa responsabilidad tuvo lugar en el mismo momento de la constitución de SIGRE y en la misión que el propio sector farmacéutico fijó a la entidad, cuyo alcance y contenido superaba lo que la propia Ley de Envases y Residuos de Envases de 1997 asignaba en aquel momento a los Sistemas Integrados de Gestión.

Esta misión, además de la gestión medioambiental de los envases de medicamentos puestos en el mercado por el sector farmacéutico exigida por Ley, contemplaba también la recogida y tratamiento medioambiental de los restos de medicamentos, caducados o no utilizados, de origen domiciliario contenidos en dichos envases. De esta manera, se pretendía evitar que estos residuos acabasen en la basura, mezclados con otros residuos o tirados por el desagüe, con los consiguientes riesgos sanitarios y ecológicos de este incorrecto proceder.

Con el paso del tiempo, aquella decisión adoptada por el sector farmacéutico se vio que, además de correcta, era necesaria. Así, en 2006, la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios recogió la obligación de poner en marcha un sistema de recogida de los residuos de medicamentos para favorecer la protección del medio ambiente. SIGRE ya se había constituido hacía siete años para realizar esta función.

Además de aquella visión, compartida por todo el sector farmacéutico, cada uno de sus agentes desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la actividad de SIGRE.

Así, los laboratorios farmacéuticos, además de financiar el funcionamiento del Sistema, son responsables de desarrollar e implementar, con la ayuda y colaboración de SIGRE, los Planes Empresariales de Prevención de Envases (PEP), cuyo objetivo es conseguir que los envases de medicamentos sean cada vez más ecológicos y sostenibles.

Con la aplicación de estos PEP, se ha reducido, en los últimos 15 años, el peso de los envases de los medicamentos puestos en el mercado español en casi un 25%, con sus consiguientes beneficios medioambientales.

La farmacia, por su cercanía y por el trato personal y profesional que el farmacéutico dispensa al ciudadano, es el punto de recogida de estos residuos. En todas ellas, se ha instalado un Punto SIGRE, ampliando la faceta de atención sanitaria del farmacéutico con la de asesoramiento en materia medioambiental. En la actualidad, casi 21.500 farmacias, la práctica totalidad de las existentes, colaboran activamente con SIGRE.

Por su parte, la distribución farmacéutica es la responsable de la logística inversa sobre la que se sustenta la recogida de los residuos depositados por el ciudadano en el Punto SIGRE de las farmacias. De esta manera, los mismos distribuidores que entregan los medicamentos nuevos a las farmacias son los responsables de la retirada y custodia de estos residuos.

Gracias a la aplicación de esta logística inversa, en los 15 últimos años se ha evitado la emisión de más de 22.000 toneladas de CO2 a la atmósfera.

Este círculo medioambiental de SIGRE se completa con una Planta de Tratamiento de Envases y Residuos de Medicamentos, pionera a nivel mundial, en la que se aplican las técnicas más modernas de selección y clasificación y que sitúa a nuestro país a la vanguardia en el tratamiento medioambiental de estos residuos.

Gracias a la corresponsabilidad de laboratorios, distribuidores farmacéuticos y farmacias, SIGRE se ha consolidado como un sistema eficiente y seguro y un modelo de referencia, que cuenta con el respaldo de las autoridades sanitarias y medioambientales y que fomenta los valores de la sostenibilidad.

Juan Carlos Mampaso

Director General de SIGRE