¿Qué puede aportar la Década del Empleo Juvenil 2016-2025 al Global Compact?

Estas dos primeras décadas del siglo XXI están poniendo de manifiesto las tremendas contradicciones a las que cada día el sistema económico que rige, tanto la generación de riqueza de los 7200 millones de personas que habitamos este planeta como cómo se distribuye la riqueza entre ellos. El poner sobre el tapete contradicciones no se hace sino aflorar las significativas diferencias de aquellos agentes que quieren compartir los resultados de la generación de riqueza de forma que todos los ciudadanos puedan disfrutar de unos estándares básicos de riqueza y aquellos otros, una gran minoría, que primero reparten la riqueza generada  entre ellos y dejan las sobras no para que se repartan equitativamente entre el resto, la gran mayoría, sino para que luchen entre ellos de forma que nunca puedan llegar a entendimientos, a organizarse en estructuras serias que puedan poner en solfa sus privilegios. Los primeros son inclusivos, los segundos extractivos y excluyentes.

En 2007 una empresa con capacidad de influencia global, Leman Brothers, con las mejores calificaciones de las Agencias de Rating quebró y produjo un efecto dominó que sumió a una parte notabilísima de la ciudadanía mundial en una crisis sin precedentes que tuvo, y tiene, consecuencias  demoledoras para muchos sectores de la sociedad de los que para el propósito de este escrito vamos a destacar dos: i) el ansia neoliberal de cargarse el estado del bienestar aduciendo que éste incrementa el déficit, ignorando que hay experiencias bien sólidas en los países nórdicos que demuestran lo contrario, pero abriendo la puerta para que sean personas privadas, las más de las veces de su entorno ideológico, ávidas de extraer para ellas el máximo de la riqueza social compartida y ii) la juventud a la que no se le ofrecen espacios para poner al servicio de la sociedad todas sus capacidades, 75 millones de ellos están desempleados y más de 200 subempleados. Cierto es que en este periodo no todos los países y economías han ido mal ya que los llamados BRICS pasaron a ser tractores de la economía y referentes en “buenas prácticas”, pero buenas prácticas en muchos casos construidas sobre cimentos blandos y movedizos como es la corrupción, algo que en estos meses estamos viendo a diario en muchos de estos países.

En 2015 estamos viviendo cómo una gran empresa, Volkswagen, paradigma del buen hacer de un país, Alemania, referente mundial de una economía enraizada en las personas, en las comunidades ha tomado decisiones éticamente fraudulentas produciendo un daño social y económico para sus partes interesadas, país, Europa y mundo cuyas consecuencias están por verse.

Una cosa que comparten estos casos mencionados, y otros muchos que afloraron y aflorarán a su sombra, es qué las decisiones tomadas no han sido sabias y la sociedad, la economía, necesita recuperar la sabiduría.

Estos hechos son muestras palpables de la capacidad destructiva de riqueza, que pertenece a la humanidad, y de empleo, que está vinculado a la riqueza desaparecida, por parte del mundo de la empresa  cuando transita por atajos en el camino de la ética y cuando sus decisiones se alejan de la sabiduría.

El Global Compact con sus 10 principios universalmente aceptados para promover la responsabilidad social empresarial (RSE) en las áreas de Derechos Humanos, Normas Laborales, Medio Ambiente y Lucha contra la Corrupción en las actividades y la estrategia de negocio de las empresas es el socio ideal para un proyecto como es el de la Década dedicada al Empleo Juvenil porque son las empresas el corazón de la actividad de la generación de riqueza a través del trabajo y porque la filosofía que subyace en el Global Compact, si es interiorizada por las partes interesadas, es un dique seguro contra la toma de decisiones abusivas y excluyentes.

La Década del Empleo Juvenil es el socio ideal para el Global Compact porque es un movimiento global que nace de abajo, de la sociedad civil y mira hacia arriba con voluntad de aportar las visiones y aproximaciones que permitan a las empresas y agentes económicos tomar las decisiones sabias para disponer de una forma de generar riqueza que sea inclusiva para todos y especialmente para los grupos más vulnerables entre los que se encuentra la juventud mundial.

Luis Cañada, presidente de la Fundación Novia Salcedo