Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas encontramos el Objetivo 4, dirigido a garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

Una de las metas que persigue el objetivo es garantizar que todos los jóvenes, y al menos una proporción sustancial de los adultos, tanto hombres como mujeres, tengan competencias de lectura, escritura y aritmética.

La educación financiera tiene como objetivo promover el desarrollo de mayores capacidades y habilidades financieras para que las personas puedan tomar mejores decisiones, lograr una mejor gestión de sus recursos, ser más consciente de los riesgos y oportunidades que existen y alcanzar sus propósitos.

La era digital en la que vivimos abre la puerta al desarrollo oportunidades de aprendizaje de calidad a lo largo de la vida para todos. Esto incluye la puesta en marcha de iniciativas de educación financiera para mejorar el bienestar financiero de la sociedad y con ello la calidad de vida, la libertad personal y el futuro de las personas.

Es importante que se ofrezcan vías de aprendizaje flexibles y efectivas para la difusión de conocimientos, el acceso a la información y una prestación eficaz de servicios. Por un lado, es necesario brindar talleres de educación financiera y difundir contenidos cercanos y en lenguaje claro por medio de canales masivos, pero también es preciso que la educación financiera esté presente en los productos y servicios y en la relación cotidiana con los clientes.

La agenda de las Naciones Unidas ha definido de forma específica la necesidad de velar porque todas las niñas y todos los niños terminen los ciclos de la enseñanza primaria y secundaria. En relación con este punto, la educación financiera se presenta como una oportunidad que favorece la permanencia en las escuelas donde se les prepare para su futuro favoreciendo los valores relacionados con el uso responsable del dinero.

Otra de las metas establecidas para 2030 es aumentar sustancialmente el número de jóvenes y adultos que tienen las competencias necesarias, en particular técnicas y profesionales, para acceder al empleo, el trabajo decente y el emprendimiento.

Es preciso que se dirijan esfuerzos destinados a fortalecer las capacidades de las personas que trabajan en negocios y pymes, pues tienen un papel esencial en el desarrollo del tejido económico-empresarial. Por ello hay que impulsar su crecimiento y sostenibilidad proporcionando formación financiera, empresarial y de gestión a emprendedores cuyos proyectos generen impacto social y favorezcan la empleabilidad.

En BBVA mantenemos un compromiso con la educación financiera a largo plazo, con más de 42 millones de euros invertidos y más de 4,2 millones de participantes en diferentes programas desde 2013 hasta 2015. [i]

No podemos olvidar el objetivo número 1, dirigido a poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo. Una de sus metas para 2030 es garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de las tierras y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación.

En este sentido, la educación financiera y la promoción del ahorro formal en poblaciones de escasos recursos de diversas zonas rurales suponen una oportunidad para el desarrollo de familias y comunidades.

Un ejemplo es la actividad que desarrolla la Fundación Microfinanzas BBVA. No sólo es importante garantizar el acceso a los servicios financieros adecuados, sino que la Fundación promueve la educación financiera con el objetivo de asesorar de manera ética y responsable en las decisiones financieras relacionadas con la progresión de las actividades productivas de sus clientes.

Existen numerosos proyectos, como “Ahorro para todos”, de Financiera Confianza, en Perú, que busca contribuir a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones menos favorecidas del ámbito rural por medio de capacitación financiera y un producto de ahorro programado y diseñado especialmente para ellas. En menos de dos años de ejecución, este proyecto ha llevado capacitación en temas financieros a más de 8.600 personas de 24 comunidades de las regiones de Apurímac y Cusco. Esto ha permitido comprobar que la metodología de educación financiera empleada se ha convertido en una valiosa herramienta de capacitación, comprensible, y que genera impacto en los más pobres y excluidos de las comunidades rurales. [ii]

Diana Repiso, Responsible Business de BBVA. Responsable de los programas de Educación Financiera

[i] Información financiera y no financiera BBVA en 2015

http://accionistaseinversores.bbva.com/TLBB/micros/bbvain2015/es/desempeno-en-2015/principales-grupos-de-interes/clientes/

[ii] Informe de desempeño 2015 BBVAFM:  http://mfbbva.org/informe-2015/