Cuántas veces nos habremos preguntado: ¿Y yo qué puedo hacer?  A menudo las ONG hacemos campañas de sensibilización para explicar el problema y concienciar a la población sobre “lo mal que está el mundo”. Explicamos las múltiples y complejas causas estructurales que originan el problema e instamos a los Gobiernos a que tomen medidas, dicten políticas y destinen fondos para hallar la solución. Ahí ejercemos una de nuestras facultades como ciudadanía comprometida (y también firmamos todas las ciber-acciones de campañas que se  lanzan a través de plataformas digitales). A menudo, mi compromiso como ciudadano o ciudadana, como empresaria o empresario, como militante se queda ahí.  La teoría nos la sabemos, así que es hora de pasar a la acción.

Leemos en la prensa que hasta un tercio de todos los alimentos se estropea o se desperdicia antes de ser consumido por las persona, unos 1.300 millones de toneladas; todo ello repartido  a lo largo de la cadena de producción y distribución hasta llegar a  nuestras casas. Esto resulta alarmante cuando sabemos que casi 800 millones de personas pasan hambre en el mundo y que hay alimentos suficientes para alimentar a toda la población mundial. Las consecuencias que se derivan del desperdicio de alimentos tienen repercusiones directas en la seguridad alimentaria y nutricional así como en el medio ambiente del planeta; incide en la subida de precios de los alimentos en todo el mundo y contribuye a agravar el problema del hambre.

Seguimos leyendo: “Una parte importante de estas pérdidas se produce en los hogares”. Entonces pienso “¿Qué puedo hacer yo?”, o “En mi casa no se tira nada de comida a la basura”.  Y con estas cifras abrumadoras y la sensación de impotencia, muchas veces nos quedamos sin hacer nada (además, si yo apenas tiro nada no creo que deba sentirme culpable).

Te proponemos un reto para este mes, solo para probar y comprobar qué puedes hacer tú. El último estudio del desperdicio de alimentos presentado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente indica que en los hogares españoles se tiran 25,5 millones de kilos de alimentos cada semana. El objetivo será reducir a la mitad los alimentos que tiras y para ello tendremos que partir de un dato que solo tú conoces: cuánto se tira en tu casa. Reducir a la mitad lo que tiras cada semana será mucho más fácil que pensar en grandes cifras. Para ello, además de hacer compras responsables, buena conservación de los alimentos, etc. te ofrecemos una herramienta para que puedas aprovechar aquello que no vas a consumir.

Yonodesperdicio es una iniciativa de Prosalus orientada a la sensibilización sobre el desperdicio alimentario y una herramienta de consumo colaborativo que permite compartir con otras personas los alimentos que no vayas a utilizar, además de trucos y recetas para reducir el desperdicio. Solo tienes que registrarte en la plataforma, subir un anuncio del alimento que quieres compartir y acordar un punto de entrega con aquellas personas que se interesen en tu oferta. Cuantas más personas estemos utilizando esta herramienta mayor impacto conseguiremos.

Con este pequeño gesto estaremos contribuyendo al logro de varios ODS, aunque  Prosalus dirige esta acción principalmente a dos de ellos:

ODS 12: garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles, actuando directamente en una de sus metas que se concreta en reducir a la mitad el desperdicio de alimentos por habitante para 2030.

ODS 2: poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

En España, hay alrededor de 28 millones de personas usuarias de móvil. Y, por supuesto, muchos millones más de personas que compramos y consumimos alimentos. Así que unidas estas dos realidades proponemos una herramienta a través de una APP para móvil y una plataforma web. Es muy fácil dejar nuestra huella para un mundo más sostenible actuando desde lo local, desde lo más cercano: nuestras casas.

Entra en yonodesperdicio.org y comienza a actuar: ¡súmate y resta kilos a la basura!

Mari Cruz Martínez. Prosalus