El papel de la agricultura ha sido fundamental, tanto en la fijación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como en la creación y en la disponibilidad de los instrumentos necesarios para su consecución. Se puede decir, por tanto, que la agricultura es el sector más transversal en el ámbito de los ODS.

La agricultura afecta a la pobreza, a biodiversidad, al cambio climático, al desempleo, a los usos del agua, al empoderamiento de la mujer, a la desertificación, a las desigualdades, etc. No hay otro sector económico que esté más presente en los ODS como el sector agrícola. La agricultura, necesariamente, forma parte de la solución al problema de la sostenibilidad.

El Grupo Cooperativo Cajamar (GCC), ante la nueva agenda del desarrollo sostenible, ha llevado a cabo un profundo análisis de su cadena de valor de cara a la realización de un mapa de materialidad que le permita alinear su estrategia de negocio a los ODS. Entre los objetivos materiales identificados como esenciales para el entorno de la entidad y su modelo de negocio se encuentran los relativos a la lucha contra la desertificación, el abandono de tierras de cultivo, la sequía y las inundaciones. En este sentido, la entidad es líder en España en soluciones financieras para proyectos en los que la agricultura es un eje esencial para afrontar los grandes retos venideros relacionados con la mejora de la eficiencia de las explotaciones agrarias y de los usos del agua, permitiendo mitigar los efectos del cambio climático. De hecho, el peso del GCC en el ámbito de la financiación agraria en España supone algo más del 13%, llegando al 17% en el conjunto sector “agro” (sector agrario y agroindustria) español. Además, los centros de experimentación del GCC son una referencia mundial en términos de I+D+i agraria, de transferencia de conocimiento al sector productivo, y de asesoramiento técnico-agronómico tanto para los agricultores como para las cooperativas agrarias.

Esta apuesta por el sector agrario y su impacto ambientalmente positivo, desde el punto de vista cuantitativo, se traduce en la financiación de la mejora del sector agropecuario por importe de algo más de 666 millones de euros (2015), teniendo un impacto positivo sobre la mejora en los rendimientos agroeconómicos de los agricultores, en el mantenimiento de los usos primigenios del suelo, en la preservación del paisaje y de los ecosistemas, en el cambio climático y en la generación de empleo. Del mismo modo, se han diseñado soluciones financieras específicas para dar cobertura a las incidencias climatológicas que han permitido en 2015 dar apoyo financiero a la agricultura familiar por un importe de 15,5 millones de euros. Todo ello trasladando el espíritu cooperativo de la entidad a los agricultores y a la cadena de valora agroalimentaria, y dando respuesta al modelo de desarrollo local sostenible que es la base del despliegue territorial del Grupo Cooperativo Cajamar.