Pocas dudas pueden quedar ya sobre la relevancia de la sostenibilidad en la estrategia de la empresa. Atrás han quedado las inquietudes que se suscitaban no hace demasiados años acerca de los desarrollos en este eje de trabajo, entendido por algunos como una moda pasajera que se llevaría el viento de la crisis y por otros como una estupenda oportunidad para parapetar su verdadera estrategia tras el cómodo cartón piedra del green washing o de acciones filantrópicas más propias de otros tiempos. La responsabilidad social, la sostenibilidad…, han venido para quedarse, y el futuro será sostenible o simplemente no será.

Nunca tuvimos esas dudas las organizaciones y las personas que llevamos años inmersos en este apasionante mundo de la Responsabilidad Social. Iniciativas como el Pacto Mundial de Naciones Unidas, nacidas para aprovechar el potencial transformador que tienen las empresas (tanto o más relevante que el de los propios estados, a decir de muchos), han extendido su radio de influencia a la par que han conseguido el arraigo de sus principios rectores en la estrategia de las empresas, actores clave en el contexto económico y social del presente y del futuro.

En cuanto al Pacto Mundial, su papel inicial como agente catalizador y, casi inmediatamente, como instancia integradora y aglutinante ha permitido una evolución que, mirada en perspectiva, ha marcado un antes y un después. Haber podido formar parte de esta aventura, en tanto que socios fundadores e integrantes durante años de su Comité Ejecutivo, es una de las satisfacciones profesionales y personales con las que a veces tiene uno la suerte de ser premiado.

El despliegue recurrente de líneas de trabajo alineadas con una decidida vocación de rendirle culto al triple balance es una de las señas de identidad de EROSKI (en lo económico, con una oferta cada día más saludable y sostenible; en lo social, con un modelo de empresa de base cooperativa que entrega el protagonismo de la rección y la gestión al trabajador y al socio de consumo, y que privilegia el arraigo social de la organización en su entorno; en lo medioambiental, con una estrategia orientada a la mejora continua, a través de la innovación constante, del impacto de nuestra huella).

La apuesta por la oferta de productos locales es un eje de trabajo de importancia principal en nuestro quehacer cotidiano. El esfuerzo en hacer consciente al consumidor de las enormes implicaciones sociales y económicas que tiene para el entorno local su decisión de comprar un producto de aquí nunca es suficiente.

La promoción de hábitos alimentarios saludables (una simple moda o mera oportunidad de mercado para algunos actores del sector alimentario de hoy en día, una columna troncal en que asentar nuestra propuesta, para EROSKI) forma parte de nuestra promesa como marca, porque nos ocupa la salud y el bienestar de socios y clientes. La adopción de compromisos rotundos como la eliminación de las grasas ‘trans’ en los productos procesados de alimentación (pionera en su día en nuestro mercado, y próxima a ser regulada por ley en países del entorno occidental), la colocación de un sencillo y visible etiquetado nutricional en la totalidad de nuestra propuesta de marca propia, o la reducción de los nutrientes más comprometidos desde el punto de vista de la salud pública (sal, azúcar, grasa, grasa saturada) son evidencias palpables y asentadas en nuestra actividad desde hace años. Otros desarrollos no menos retantes verán la luz en los próximos meses.

La educación y formación de los consumidores cuenta con más de cuatro décadas de solera en EROSKI. La revista mensual Eroski Consumer, el portal informativo de consumo www.consumer.es (líder en información al consumidor en nuestro país, con más de 6 millones de usuarios mensuales) y la reciente Escuela de Alimentación de Fundación EROSKI (con más de 150.000 alumnos adheridos a su Plan Educativo en Alimentación y Hábitos Saludables, entre otras iniciativas) son proyectos exitosos que fomentan con base crítica un consumo más responsable y sostenible en nuestra sociedad, y palanca de mejora para la sociedad del futuro.

La adopción, hace ya más de una década, del estándar social más exigente, la norma SA 8000, como certificación contra la que testar nuestra organización social y laboral ha sido un éxito. EROSKI sigue siendo la única empresa española de distribución en disponer de esta certificación, que vela por las condiciones de trabajo de toda la cadena de valor (lo que incluye proveedores y contratas). Con constantes auditorías por tercera parte podemos garantizar el cumplimiento del exigente estándar (ausencia de trabajo infantil y forzado; no discriminación; condiciones de retribución; salud y seguridad; formación; no corrupción; libertad de asociación y sindical, entre otros aspectos).

Y no olvidemos tampoco que EROSKI devuelve, a través de la Fundación EROSKI, el 10% de los beneficios anuales, desarrollando y financiando múltiples iniciativas sociales en el campo de la solidaridad, la discapacidad, la formación y educación del consumidor, la cultura, el deporte de base, etc.

La clásica dicotomía entre rendirle culto a la cuenta de explotación o a la responsabilidad ambiental con el entorno se revelado como un falso dilema (como revela por ejemplo el resultado de la Cumbre de París) y ha dado paso a una pregunta no menos relevante: si la mirada medioambiental ya no es discutible, ¿cómo la integramos de manera eficiente en la estrategia de la empresa?

La planificación estratégica de EROSKI incorpora de manera satisfactoria esta variable. La cadena de valor y la afectación de nuestra actividad (en tanto que empresa que consume recursos, pero también en tanto que agente social con un papel relevante en la formación de un consumidor cada día más responsable) es constantemente analizada y monitorizada para optimizar los impactos positivos y minorar (o eliminar) los negativos.

Así, trabajamos ya en origen (con nuestros proveedores: ecodiseñando envases y embalajes o dando salida comercial a productos tradicionalmente desaprovechados, como las frutas y verduras feas), en la elección de la gama (con elevada presencia de productos locales –y por tanto más sostenibles-, ecológicos y de fuentes sostenibles –como el pescado MSC o los productos FSC en papel o madera), en el punto de venta (promoviendo decenas de medidas de ecoeficiencia, que han cristalizado en el supermercado más sostenible de Europa, neutro en emisiones y que reduce su consumo energético un 65% respecto de una tienda convencional; o evitando el despilfarro alimentario, donando todos los productos aptos para el consumo humano a más de 50 organizaciones sociales en toda la red comercial), en la gestión logística (optimizando rutas y apostando por soluciones como el reparto eléctrico, para reducir emisiones), entre decenas de medidas que sería imposible detallar en tan corto espacio.

Termino casi como empezaba, aseverando con rotundidad nuestra creencia de que el futuro será sostenible o no será. En Eroski lo tenemos claro y somos consecuentes con este convencimiento.

Alejandro Martínez Berriochoa. Director de Responsabilidad Social EROSKI