Debido a la importancia que tiene el respeto de los derechos humanos para Iberdrola y siguiendo su preocupación por la mejora continua,  se decidió poner en marcha en colaboración con el Pacto Mundial, un nuevo curso on-line actualizado y personalizado, con el fin de formar y concienciar a más de 28.000 empleados, sobre la importancia de conocer e integrar los derechos humanos en todas las actividades de la compañía.

El objetivo de dicho curso, es informar a toda la organización sobre cuáles son los derechos que afectan a todas las actividades de la compañía. Se trata, en definitiva, de aprender a prevenir riesgos en las operaciones, y mitigar los posibles impactos que se pudieran dar en caso de producirse alguna vulneración de estos derechos, con el fin de ser más competitivos y responsables.

Es fundamental que todos los empleados estén implicados en el cumplimiento, difusión y denuncia de cualquier incumplimiento en caso de que se produzca, ya que es  responsabilidad de todos hacer que el respeto de los derechos humanos sea una realidad y promover formas de actuar como empresa de manera ética, formando así  parte de ese cambio social, propuesto por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La compañía tiene previsto, extender esta formación tanto a sus proveedores como a otros grupos de interés.

Iberdrola y los derechos humanos

La obligación de proteger los derechos humanos corresponde principalmente a los Estados, pero las empresas también pueden influir de manera positiva y negativa, a través de sus actividades. Por ello, Naciones Unidas aprobó en junio de 2011 un marco de referencia a nivel mundial. Conocido como “Marco Ruggie”, establece los principios rectores, y está dirigido tanto a estados como a empresas.

La empresa no es sólo responsable de respetar los derechos laborales, sino que su responsabilidad abarca el conjunto de derechos humanos, tanto a nivel interno (con sus empleados) como a nivel externo (clientes, cadena de suministro, comunidades locales, etc.) en donde quiera que opere.

Las empresas, deben, por lo tanto, identificar sus impactos reales y potenciales en materia de derechos humanos para prevenirlos, así como poner en marcha las medidas de mitigación y compensación en caso de que estos se llegaran a producir.

Iberdrola, a través de la Política de respeto de los derechos humanos, aprobada en febrero de 2015 por el Consejo de Administración, ha manifestado públicamente el compromiso de cumplir con todas las responsabilidades que conllevan estos derechos por parte de todos los profesionales del Grupo, con independencia de donde desarrollen sus actividades.

Además, como parte del proceso de debida diligencia en derechos humanos, Iberdrola ha habilitado mecanismos de reclamación para todos los grupos de interés, a través de la web corporativa.

Asimismo, Iberdrola dispone de otras herramientas también aprobadas por el Consejo de Administración de obligado cumplimiento para todos los profesionales y empresas del Grupo, como son el Código ético que regula el comportamiento de todos los profesionales, estableciendo medidas de control, así como medidas disciplinarias en caso de incumplimiento; y el Código ético del proveedor que impulsa el cumplimiento de la normativa vigente en materia ética, laboral, medio ambiental y de seguridad y salud, el cual debe ser aceptado expresamente por todos los proveedores y se anexa a los correspondientes contratos.

Alejandra Solano, Responsable de Programas y Proyectos de RSC de Iberdrola