• Los líderes tienen la responsabilidad de integrar en la cultura corporativa las políticas necesarias para proteger los derechos humanos
  • Un 77% de las empresas que integran los Principios Rectores, encuentran riesgos actuales y potenciales en derechos humanos.

La acción colectiva y las alianzas intersectoriales son imprescindibles para avanzar en la protección de los derechos humanos. Ésta es la principal conclusión del V Foro de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Empresas, que tuvo lugar del 14 al 16 de diciembre en la ciudad suiza de Ginebra. Se trata de uno de los mayores hitos internacionales en materia de Responsabilidad Social Corporativa, en el que han participado más de 2.5000 asistentes con la intención de intercambiar experiencias, identificar retos comunes y concretizar el papel del sector privado en el respeto y la protección de los derechos humanos.

Una empresa que intente innovar en cualquier aspecto relacionado con la promoción de los derechos humanos tendrá mayor proyección si cuenta con el apoyo de otras compañías e instituciones. Así, las alianzas encaminadas a identificar y gestionar riesgos se revelan como estratégicas. La colaboración y la comunicación son las claves: para poder avanzar internamente y minimizar tiempo y recursos, es necesario compartir tanto las buenas como las malas prácticas.

El compromiso del líder en la implementación de los Principios Rectores y los ODS

En la actualidad, uno de cada seis trabajadores en el mundo trabaja en la cadena de suministro de una multinacional. Esta realidad convierte a las compañías transaccionales en potentes herramientas de cambio para impulsar una cultura corporativa de respeto a los derechos humanos.

Para incentivar esta actitud, es necesario buscar la implicación de todos los agentes que forman parte de una empresa de manera transversal: tanto del consejo de administración como de los empleados e, incluso, de la cadena de suministro. En este sentido, el rol del líder es fundamental y, más allá de velar por estrategia corporativa, es el responsable de impulsar entre sus equipos este compromiso y de definir aquellas políticas necesarias para ello.

Pero no basta con compromisos y buenas intenciones; es hora de pasar a la acción e implementar de facto medidas tangibles. Los Principios Rectores del Pacto Mundial son un aliado para ello y, además de establecer una guía consensuada, reportan múltiples beneficios para las compañías. No solo desde el plano social, sino también desde el de negocio: según la firma legal Norton Rose Fullbright, en una muestra de 152 compañías, el 77% de las empresas que realizaron el proceso de debida diligencia encontraron riesgos actuales o potenciales en derechos humanos, lo que puede acarrear importantes problemas reputaciones y monetarios.

Del mismo modo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible configuran un marco sencillo y común en el que las empresas deben apoyar su actuación para avanzar en materia de derechos humanos. Por ello, John Ruggie, representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Empresa, instó en este foro a apostar por los derechos humanos ‘’ahora que vivimos una época compleja con fenómenos como Trump o el Brexit es momento de doblar esfuerzos y maximizar la contribución positiva del sector privado a la globalización a través del respeto a los derechos humanos’’

Pero el liderazgo no debe venir solo del ámbito empresarial, sino también de los gobiernos. El objetivo: impulsar un modelo que contribuya a conseguir estabilidad y paz social. Dos aspectos, por otro lado, fundamentales y necesarios para poder crear las oportunidades de negocio que buscan las empresas. Además, los líderes empresariales pueden ayudar a que los Estados identifiquen necesidades concretas del sector privado en la gestión de riesgos de los derechos humanos a nivel local.

Las Redes Locales de Pacto Mundial profundizan sobre los mecanismos de reclamación  

Uno de los pilares sobre los que ha versado el foro ha sido el acceso a los mecanismos de reclamación y reparación. Cada empresa  debe contar con sus propios mecanismos, de modo que se adapten a los riesgos de cada sector y país. Y en caso de detectar alguna vulneración, hay una máxima común a todos los contextos: contar con las partes afectadas desde el primer momento, teniendo siempre en cuenta que no hay una reparación común a las víctimas, sino que debe ser personalizada.

Dada su relevancia, las Redes Locales de Pacto Mundial han decidido profundizar en este asunto y dar continuidad al foro con una reunión. En ella también están participando varias empresas europeas, con la intención de analizar las posibles vías de colaboración para asegurar estos mecanismos dentro de toda la cadena de valor.

Según Bernardo Cruz, responsable de Cadena de Suministro en El Corte Inglés, ‘’ la remediación de las víctimas, las alianzas con organizaciones internacionales y ONG y escuchar a los grupos de interés son la clave para un mecanismo de reclamación efectivo’’.

Además, a lo largo del foro se trataron también otras temáticas como la complejidad en la gestión de la cadena de suministro, el rol del sector financiero, la igualdad de género o la inclusión de grupos en riesgo como los pueblos indígenas, las personas con discapacidad o el colectivo LGTB.