Minimizar los riesgos sociales y medio ambientales son algunos de los compromisos que deben asumir las compañías

Como cada 10 de diciembre desde 1948 conmemoramos el Día Internacional de los Derechos Humanos. Una fecha que nos recuerda que hace ya 68 años que la comunidad internacional, reunida en la Asamblea de Naciones Unidas, aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que reconoce las libertades individuales y el derecho a condiciones de vida dignas, a todas las personas del mundo. Una fecha que nos recuerda nuestra responsabilidad y compromiso individual.

En este sentido, cabe recordar que existen varios ámbitos para los que se han definido los Derechos Humanos. El primero atañe a los Derechos Civiles y Políticos, que garantizan las libertades individuales; entre otros, el derecho a la privacidad, a la libertad de pensamiento o a una justicia imparcial. También están los laborales, que recogen cuestiones como la eliminación del trabajo forzoso, infantil, el derecho a la libertad de asociación y negociación colectiva.

Por su parte, los derechos Económicos, Sociales y Culturales promueven el acceso a derechos básicos para la vida digna: a la alimentación, a la salud o a la educación serían algunos de ellos. Y, por último, no podemos olvidar otros derechos emergentes: como al medioambiente, el de las comunidades o el de la paz.

Más de 2.000 empresas españolas se han sumado Pacto Mundial, que trata de comprometer a las compañías con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Tradicionalmente, la responsabilidad de proteger estos derechos ha recaído en los Estados. No obstante, en el escenario global en el que nos movemos, se hace necesario regular el respeto a este código por parte del resto de actores, principalmente por parte de las empresas, cuya actividad desborda muchas veces los límites territoriales de un Estado, y tiene amplias repercusiones sobre las condiciones de vida de muchas personas.

El primer paso dado para dotar a las compañías de un papel relevante en este ámbito surge con el Pacto Mundial, en el año 2000. Esta iniciativa de Naciones Unidas promueve la implementación de 10 Principios basados su Carta fundacional, en las áreas de derechos humanos, normas laborales, medioambiente y lucha contra la corrupción. Específicamente, los Principios 1 y 2 indican que las empresas deben respetar, promocionar y apoyar los derechos humanos en su actividad. La Red Española del Pacto Mundial ha contribuido a la difusión de esta iniciativa entre las empresas españolas, y organizaciones de la sociedad civil.

Los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos, aprobados en 2011, vienen a concretar los principios 1 y 2 del Pacto Mundial y a impulsar el respeto de los derechos humanos por parte de las compañías, proporcionando un marco para guiarlas en la integración del respeto a los derechos humanos dentro sus estrategias corporativas .

Sin duda, la implicación de nuestro tejido empresarial con el Pacto Mundial, con más de 2.000 empresas españolas firmantes, evidencia que se trata de un compromiso real y tangible. Pero hay oportunidades en las que seguir avanzando, y es preciso destacar tres puntos clave sobre los que debemos centrar los esfuerzos. En primer lugar, asumir un papel activo en la integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados en la Asamblea General de la ONU del año pasado, en la estrategia de negocio de las empresas. En segundo lugar, la gestión activa de la cadena de suministro para minimizar los riesgos sociales y medio ambientales. Finalmente, la importancia del liderazgo de la gran empresa para promover los ODS entre las pymes. Tres ámbitos de acción imprescindibles para respetar los derechos humanos de todos.

Ángel Pes, presidente de la Red Española de Pacto Mundial