Quiero subrayar la magnitud del reto que nos propone la Agenda del Desarrollo 2030, resumiéndolo con estas palabras: Hacer mucho más, con menos.

Los ODS proponen eliminar la pobreza, el hambre, facilitar el acceso a los alimentos, al agua potable y la energía a toda la población del planeta para el año 2030; unos bienes actualmente fuera del alcance de unos 2000 millones de personas, que se incrementarán en las próximas décadas, a medida que la población crezca hasta los 9000 millones de habitantes previstos para el año 2050. Por lo tanto, para alcanzar estos objetivos debemos aumentar considerablemente la producción de alimentos, de energía, de infraestructuras para acceder al agua potable, de servicios médicos y educativos, y un largo etcétera. En resumen, el primer mandato de los ODS es que debemos producir mucho más que hasta ahora.

Al mismo tiempo, los ODS nos demandan reducir el impacto de nuestra actividad en el medio ambiente: evitar que el aumento de la temperatura supere los 2ºC, incluso los 1,5ºC, no esquilmar los recursos naturales, tal como nos exigen los ODS números 11,13, 14 y 15 y los acuerdos del COP 21. En definitiva, consumir menos recursos.

Productividad, Equidad i Des-carbonización

La buena noticia que nos transmite el compromiso asumido por los países firmantes de los ODS, que son casi todos los del mundo, es que han aceptado el reto de hacer más con menos porque no es una utopía. Está a nuestro alcance, si tenemos la determinación necesaria para seguir el camino que los propios ODS señalan:

En primer lugar, aumentar la productividad. No se puede hacer más con menos sin aumentar drásticamente la productividad. En relación a esta exigencia, los ODS números 5 y 9 nos proponen actuar para alcanzar la igualdad de género e invertir en innovación e infraestructuras. Es decir, no marginar al 50% de la población y nuevas tecnologías. En este punto quiero subrayar el papel fundamental de la digitalización para conseguir los avances necesarios en la productividad de la economía. Por ejemplo, en un estudio reciente sobre la economía de EEUU McKinsey señala que, acelerando la digitalización de las empresas, el país podría incrementar en un 0,5 % anual la tasa de crecimiento del PIB en el período 2016-2025. Estoy convencido de que la cifra sería superior para cualquier economía menos avanzada que la americana. Por ello me atrevo a pronosticar que el año 2030 la economía será digital, o no será sostenible.

En segundo lugar, no dejar a nadie atrás. Es decir, aumentar sustancialmente la equidad en la distribución del producto. Los ODS números 1 y 10, eliminar la pobreza y reducir las desigualdades, se refieren explícitamente a este principio, que inspira el conjunto de la Agenda 2030. Para lograr una equidad mucho mayor que la actual, una de las claves consiste en desarrollar modelos de negocio que alcancen la base de la pirámide, que incluye unos 4000 millones de personas en estos momentos. Igual que la empresa privada se siente interpelada cuando se habla de crecimiento y de productividad, también hay una gran oportunidad para las empresas en este mercado potencial. En las sociedades desarrolladas, como es el caso de las europeas, eliminar el paro y asegurar que los salarios garanticen un nivel de vida digno son palancas fundamentales para mejorar la equidad.

Finalmente la des carbonización de las economías es imprescindible para cumplir los ODS 11, conseguir ciudades y comunidades sostenibles y 13, luchar contra el cambio climático. También los propios ODS señalan el camino para conseguirlo: el 7, energías renovables, el 12, consumo responsable, el 14 y el 15 flora y fauna acuática y terrestre. Cabría añadir aquí, sobre todo en los países desarrollados, la mejora de la eficiencia energética, que según la Comisión Europea es una de las maneras menos costosas de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y otros que también polucionan.

Todos estos objetivos se pueden y se deben medir. Conocer si vamos bien para alcanzar los ODS es clave. Sin las métricas adecuadas, verificables, consensuadas por los principales agentes, privados y públicos, no avanzaremos al ritmo necesario, ni podremos corregir las desviaciones que se produzcan. Por esto es tan relevante el acuerdo entre GRI y Pacto Mundial, y esperamos que la versión GRI5 sea útil como guía para la acción.

La Red Española del Pacto Mundial que tengo el honor de presidir, en representación de CaixaBank, presta sus servicios a más de 2600 firmantes del Pacto en nuestro país. Somos el país con el mayor número de firmantes. La prioridad de nuestro trabajo se centra en la difusión de los ODS en la sociedad española, sobre todo entre las empresas, y en promover alianzas para la acción, que contribuyan a hacerlos realidad.

Estamos esperanzados con la legislatura recién iniciada, porque estamos convencidos  de que hará suya la agenda del desarrollo sostenible. Por nuestra parte, además de los proyectos que desarrollamos, estamos prestos a colaborar con las iniciativas que consideren beneficiosa nuestra participación.

Àngel Pes, presidente de la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas