Desde su adhesión a la Red Española de Pacto Mundial de Naciones Unidas allá por 2011, en Enisa hemos ido avanzando en los principios y procesos en relación al gobierno corporativo, la transparencia y la sostenibilidad de su actividad.

En relación con sus empleados, Enisa se ha propuesto crear valor a medio y largo plazo a través de diferentes instrumentos como la flexibilidad, la conciliación de vida laboral y personal, la formación, la acción social, etc.

A finales de 2014, Enisa se incorpora al proyecto Pymes Solidarias, impulsado por el ICO y la Red Española de Pacto Mundial y nace #equipoEnisaRSE, integrado por 10 voluntarios, un número nada desdeñable si tenemos en cuenta que la plantilla es de 48 empleados. Y ahí seguimos, colaborando en varios proyectos, primero con la Fundación Tomillo y después con la Asociación Asperger Madrid.

Los voluntarios hemos impartido formación en diversas materias (informática, redes sociales., marketing, finanzas…) y se han concertado diversas visitas a la sede de la empresas, en las que #equipoEnisaRSE ha contado con la colaboración y buena disposición del resto de compañeros y del equipo directivo.

Asimismo, y por tercer año consecutivo, un grupo de empleados participamos en la carrera solidaria Madrid Emprendedores, organizada por la Fundación Créate. Y lo mejor de esta experiencia es, sin duda, el café, el pincho de tortilla y el buen humor que compartimos después de la carrera.

También y desde hace dos años, nos hemos incorporado al proyecto Coach de la Fundación Exit, una iniciativa dirigida a mejorar la empleabilidad de jóvenes en riesgo de exclusión social, a los que se acompaña y motiva. Para los voluntarios implica, además, formarse en técnicas de mentorización que pueden aplicar en otras actividades en su día a día.

La experiencia hasta ahora no ha podido ser más positiva, fluida y cercana. Como nos hacen saber los profesores y tutores de las distintas entidades, es destacable el nivel de satisfacción por ambas partes en todas las actividades en las que hemos participado.

Los chicos que nos visitan conocen el día a día de una empresa, cómo nos organizamos, a qué se dedica cada área, qué nos motiva de nuestro trabajo, cuál es nuestra formación… Pero nosotros también aprendemos cosas de ellos, nos acercamos a sus necesidades, inquietudes e intereses, cómo ven el futuro… Su visión desde la adolescencia o la juventud nos enriquece y nos ayuda a comprender mejor otras realidades del entorno que nos rodea.

Este compromiso voluntario refuerza nuestra reputación y nuestra imagen, pero no es este su principal valor, sino el sentimiento de pertenencia y colaboración, el desarrollo de nuevas habilidades y competencias, ver cómo el trabajo en equipo tiene resultados reales y una repercusión positiva en la vida de los jóvenes con los que interactuamos.

Está claro que los programas de voluntariado corporativo ya no son solo cosa de grandes compañías; las pymes también podemos aportar mucho, aunque ha de ser con programas dimensionados y adaptables a nuestro tamaño y nuestros recursos.

Carmen Cuesta, Directora División de Comunicación y RSC, Secretaría General Enisa y el #equipoEnisaRSE