El 15 de marzo se celebra el Día mundial del consumo responsable, una fecha muy importante para involucrar a ciudadanos y organizaciones en conseguir un mundo mejor. Para Pacto Mundial, la iniciativa de Naciones Unidas para la sostenibilidad del sector privado, ese mundo mejor se alcanzará con el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), entre los cuales destaca el ODS 12, dedicado íntegramente a la producción y consumo responsables.

Este ODS es uno de los incorporados por Naciones Unidas en esta segunda agenda de desarrollo global que, bajo mi punto de vista, habla el lenguaje de todos y está creado fruto de las necesidades que se han generado durante los últimos quince años. Necesidades que, en algunos aspectos, ya se han convertido en riesgos, para las personas y para el planeta.

Este ODS está orientado a garantizar el bienestar de la población, a través del acceso a agua, energía, alimentos u otros bienes sin que esto se traduzca en un consumo excesivo de los recursos naturales de nuestro planeta. Los modelos actuales de producción y consumo están agotando estos recursos y dañando los ecosistemas.

¿Se consume demasiado vorazmente? ¿Se produce de un modo responsable? Para conocer la respuesta a estas preguntas, basta recordar que, con el actual ritmo de crecimiento, para 2050 harán falta casi tres planetas como el nuestro para mantener nuestro modo de vida.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 está vinculado con cinco de los Diez Principios del Pacto Mundial, en concreto con los Principios 1, 2, 7, 8 y 9. Esto supone que afecta o se ve afectado por aspectos que tienen que ver con el respeto a los derechos humanos y por los aspectos medioambientales.

Si bien afecta de manera directa al individuo, la empresa no se muestra ajena a su importancia. Según los tres estudios llevados a cabo por Global Compact titulados Global opportunity report, el ODS 12 ha ido recibiendo con el tiempo un mayor interés por parte del sector empresarial. En su primera edición ocupaba el puesto trece, mientras que hoy es el séptimo en el ránking de interés, superando la fase media de la lista que conforman todos los Objetivos.

El ODS 12 es un objetivo complejo en el que, por un lado, se pone la responsabilidad individual en el centro de la acción, es decir, la persona como consumidora, pero donde también son protagonistas las administraciones públicas y en gran medida, las empresas. Éstas tienen en sus manos numerosas posibilidades de contribuir, puesto que son proveedoras de cualquier bien o servicio que efectivamente se puede consumir. Desde los más accesorios o los de ocio, hasta los más necesarios o los recursos naturales, por ejemplo el agua potable.

Esto supone que este ODS afecta a todos los individuos, a todas las organizaciones y a todos los agentes de desarrollo. Pues, en diferentes grados, todos somos consumidores, incluso los fabricantes de productos y los prestadores de servicios requieren materias primas. El consumo es un mínimo común múltiplo sobre el que hay que poner el acento, por las implicaciones sociales, medioambientales y económicas que presenta.

La complejidad de este ODS se pone de manifiesto también en el número de conceptos a los que alude. Desde los estilos de vida, los alimentos, el desperdicio alimentario, la economía circular, los combustibles fósiles, el etiquetado de los productos, su trazabilidad, la contaminación del agua.

Acciones que pueden emprender las empresas

Desde Pacto Mundial recomendamos una serie de acciones, como las siguientes, para que las empresas contribuyan al ODS 12. Para más información, descárgate la Guía práctica para la acción del sector privado ante los ODS.

  • Diseñar los productos y servicios de la empresa para que hagan un uso eficiente de la energía y los recursos naturales en todas las etapas a través de la cadena de valor; origen, fabricación, producción, distribución, uso y recogida.
  • Utilizar materiales biodegradables, reciclables o reutilizables en la producción de productos y servicios, para que estos puedan ser reutilizados, transformados o reciclados sin costes ecológicos, disminuyendo la generación de desechos y promoviendo la economía circular.
  • Impulsar el uso de energías renovables en detrimento de energías fósiles.
  • Implantar medidas a nivel interno para optimizar el uso del agua y fomentar la reutilización hídrica en el modelo de producción de la empresa.
  • Minimizar la contaminación atmosférica, hídrica, del suelo y acústica en los procesos de fabricación.
  • Fomentar el negocio con proveedores locales bajo criterios de sostenibilidad, reduciendo el impacto sobre el medioambiente e impulsando una económica local sostenible.
  • Formar a empleados, proveedores y cadena de valor en prácticas y pautas de producción y consumo sostenible.
  • En el caso de las empresas del sector alimentario o aquellas con actividades relacionadas con la alimentación, realizar auditorías para determinar cómo y por qué se desperdician alimentos y optimizar el proceso.
  • Utilizar el ecoetiquetado, proporcionando a clientes y grupos de interés toda la información necesaria sobre el diseño y fabricación de los productos y servicios.
  • Invertir en innovación para desarrollar medidas de economía circular.

Vanesa Rodríguez, directora de comunicación de la Red Española del Pacto Mundial