Desde el año 1999 hasta el año 2017, la iniciativa del Pacto Mundial ha evolucionado de manera necesaria y audaz para estar a la altura de la nueva Agenda de la humanidad, en la que destacan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El fundador de la iniciativa en 1999, Kofi Annan, el entonces Secretario General de Naciones Unidas, la presentó exactamente: “Propongo que ustedes, los líderes empresariales … y nosotros, las Naciones Unidas, pongamos en marcha un pacto mundial de valores y principios compartidos, para dar a la globalización un rostro humano”.

En el año 2017, el actual Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, ha declarado que: “puesto que no puede haber erradicación de la pobreza sin generación de riqueza, debemos promover aún más el Pacto Mundial de la ONU, destacando los beneficios mutuos de la responsabilidad corporativa”.

Por eso el papel del sector privado es más importante que nunca a la hora de alcanzar el desarrollo. De cara a la Agenda 2030 hay tres grandes medidas que las empresas pueden adoptar, las cuales se inscriben en tres categorías:

  1. Actuar responsablemente
  2. Emprender acciones audaces y encontrar oportunidades
  3. Inspirar

No podemos detener el desarrollo porque haya gente que vive en pobreza, lo que necesitamos es cambiar el modelo económico. En este contexto, los ODS constituyen un regalo. Son metas para crear el planeta de nuevo, que sea en el que todos queramos vivir. Y para ello, necesitamos aunar lo público y lo privado.

Dentro del apartado de actuar con responsabilidad, que es el primer paso y lo mínimo que se espera de cada agente, contamos con las áreas de derechos humanos, medioambiente, normas laborales y lucha contra la corrupción. Es el absoluto mínimo.

Y estos Principios ya están incorporados en buena medida en las empresas. Pero no es suficiente. El objetivo actual es el segundo punto: encontrar oportunidades de negocio al tiempo que se cumplen los ODS, aunque para ello haya que tomar medidas audaces.

El tercer punto hace referencia a la posibilidad real de inspirar al cambio desde el sector empresarial. Porque los negocios sostenibles son rentables. De hecho, van a ser los más rentables, porque no sólo serán exitosos, sino que serán los más interesantes. Tenemos posibilidad de crear una nueva cultura de innovación sostenible positiva, para lo que hay plataformas específicas.

Asimismo, el mudo empresarial tiene un gran potencial para influenciar en el mundo de la política y la cultura. No utilizan actualmente toda la capacidad de influencia que tienen; si se aplicarse de manera responsable, se podría ayudar con la innovación a impulsar los ODS e impulsar la investigación científica que permita alcanzar estos objetivos.

Es necesario abrir oportunidades de todo tipo para todos y todas. Para ello se requiere una buena orientación de sectores como la alimentación,  los materiales, las ciudades, la salud y el bienestar, que suman el 60% de la economía mundial. Vemos este impacto y sabemos que se puede multiplicar hasta por tres. Es un objetivo conservador, pero las cifras son enormes. 380 millones de empleos. Algo que necesitaremos en una economía que quiere seguir creciendo y digitalizándose.

Las oportunidades de negocio se identifican porque pensamos no sólo en la meta, sino también en cómo llegar hasta ella. Se calcula que se ahorrarían hasta 400.000 millones de dólares acabando con el desperdicio en la cadena de alimentos. Los coches eléctricos son, asimismo, una gran oportunidad, así como la vivienda sostenible al alcance de todos. El modelo de economía circular o el control de pacientes a distancia también lo son.

Hay muchas cosas que podemos hacer para mejorar el nombre de la industria privada. En el  80% de los países del mundo ha habido una caída de la reputación de los CEOS. Cuando el mundo empresarial privado muestre el suficiente interés, veremos que vive una gran repercusión en su imagen pública a nivel mundial.

Pero para ello también es necesario que toda empresa sepa hacia dónde quiere ir y cómo puede contribuir a crear el mundo donde queremos vivir. Lo único que hay que hacer es ponerse de acuerdo para alcanzarlos juntos. Los ODS son los KPI para el planeta, la estrategia que tenemos que seguir.

Una vez marcada esa hoja de ruta, destaco dos aspectos transversales que son generales a todas las acciones: el reporting, porque es fundamental medir y compartir los avances que se van dando en base a los ODS, y la innovación. Dentro de la importancia de la innovación, figura la innovación financiera. Los grandes bancos estudian qué hay que hacer y qué se necesita para apoyar al mundo del desarrollo y encaminar los fondos privados en la dirección correcta.

Es muy difícil condensar, pero el sector privado también tiene un gran radio de acción en aspectos como la reducción del carbono, salud, la inclusión y los aspectos humanitarios.

Los ODS están tan estrechamente relacionado que, pensar en la manera de colaborar entre todos es un medio y un fin para alcanzar entre todos el mundo que queremos.

Sue Allchurch

‎Directora de Partnerships, Fundraising y Comunicación en United Nations Global Compact