El ferrocarril es el modo de transporte de viajeros y de mercancías que presenta un menor impacto ambiental en su conjunto. Es el modo que menos energía consume por unidad transportada, que presenta unos menores niveles de emisiones de CO2, que menos contribuye a la contaminación local en las áreas urbanas, y que genera un menor impacto acústico. Además la ocupación del terreno realizada por las infraestructuras ferroviarias es en términos relativos significativamente menor que el espacio ocupado por las carreteras. Con todo, y dado el peso del turismo en la economía de nuestro país, la prolongada modernización del ferrocarril se presenta como un factor clave en el diseño de un turismo sostenible y responsable que siga presentando a España como uno de los mejores destinos del mundo, donde ya más de 37 millones de viajeros utilizan nuestros servicios de Alta Velocidad-Larga Distancia y de Alta Velocidad-Media Distancia.

Todas estas ventajas ambientales, además de otras sociales y económicas tales como una menor accidentalidad y una contribución decisiva a la reducción de la congestión urbana, hacen que el tren sea el modo de transporte que menos costes externos genera a la sociedad.

Las reducidas emisiones de gases de efecto invernadero por unidad transportada son una de las principales ventajas competitivas de Renfe. El ferrocarril, por razones tecnológicas y si es explotado eficientemente, es un eslabón imprescindible en cualquier sistema de transporte sostenible de viajeros o mercancías; urbano, metropolitano o interurbano; nacional o internacional, preferentemente multimodal.

Adicionalmente a estas ventajas propias del modo, Renfe tiene una política activa y de disminución continua del reducido impacto ambiental que genera su actividad. Se trata de una actuación integrada que Renfe llama Sostenibilidad Energética, que incide sobre el proceso de compra de la energía (energía con fuerte carga de renovables), la innovación tecnológica (freno regenerativo, subestaciones reversibles, simuladores de conducción), la formación y la generación del compromiso de los grupos clave con los objetivos de carbono (aprendizaje y mejora de la conducción eficiente) y la integración de los grupos de interés, internos y externos.

En este sentido los servicios de Renfe tienen unas emisiones unitarias (por viajero o tonelada-km. transportada) sensiblemente inferiores a las de sus competidores, que en algunos casos llega a factores entre 5 y 10 veces menores, como es el caso de los automóviles o la aviación.

En 2014, por cada unidad de transporte, se redujo la huella de carbono de Renfe en un 58% respecto a la existente en 1990 (46,56 gr CO2 /UT), año base del Protocolo de Kioto. A pesar del fuerte crecimiento de los tráficos ferroviarios de estos últimos años, se ha producido una ligera reducción neta de la emisión total de CO2. De esta forma, Renfe alcanzó en 2014 el objetivo de reducción de COque se había planteado para 2020: menos de 20 gr. CO2 por unidad de transporte, al quedar la huella de carbono en 19,60 gr. de CO2 de emisión unitaria. Es un registro seis veces menor que el límite de emisiones correspondientes a los denominados automóviles “verdes”, exentos del impuesto de matriculación (120 gr.CO2 /km).

Renfe aún tiene margen de mejora. En este sentido, hemos firmado un acuerdo de colaboración con Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Ministerio de Fomento), para que el suministro de energía proceda fundamentalmente de fuentes renovables.

Estos datos permiten a Renfe configurarse como un actor clave en la mitigación del cambio climático dentro del sector del transporte en España, y en un eslabón imprescindible en cualquier cadena logística, de movilidad, o producto turístico que pretenda ser sostenible.

Adicionalmente, y con motivo de la última Cumbre del Clima (diciembre 2015), nos sumamos a la comunidad ferroviaria internacional, que reunida bajo el paraguas de la UIC, presentó su Compromiso Ferroviario de Responsabilidad Climática en París. Más de 60 empresas de todo el mundo lo suscribieron, conscientes de que un sistema de transporte más sostenible es esencial para conseguir el objetivo de limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados y de que, a pesar de ser el modo más eficiente en términos de emisiones, el ferrocarril es un modo de transporte a gran escala que tiene también una responsabilidad en mejorar su eficiencia.

Se concreta en dos aspectos esenciales:

  1. Reducir el consumo de energía específico y la emisión de CO2según el documento “Retos de un Ferrocarril de Bajas Emisiones”  y sus objetivos para 2030/2050 presentados en 2014 ante Naciones Unidas: 50% de reducción en consumo de energía en 2030 y 60% en 2050 (respecto a 1990) y reducción de emisiones de CO2en un 50% en 2030 y en un 75% en 2050 (respecto a 1990). Las empresas se comprometen a reportar a la UIC la evolución de los principales indicadores periódicamente para mostrar los avances del sector ferroviario a nivel internacional.
  1. Estimular el cambio modal hacia el ferrocarril en los mercados nacionales e internacionales trabajando con otras partes esenciales de la cadena de transporte y seguir difundiendo el papel de un transporte sostenible como parte de la solución al cambio climático.

El cuidado del planeta es una responsabilidad de todos: empresas, gobiernos, instituciones, clientes. Renfe lleva años trabajando para reducir sus emisiones al mínimo posible en su operativa diaria y buscamos atraer cada vez más clientes con un esfuerzo de gestión y modernización que siga aumentando el atractivo del tren y permitiéndoles reducir su huella de carbono en los desplazamientos.

Berta Barrero

Directora general de operaciones
Renfe