El impacto del cambio climático en los niños es una amenaza creciente y sin precedentes. Representa uno de los principales desafíos para la infancia y tiene el potencial de minar los avances que se han conseguido en su supervivencia y desarrollo en todas partes del mundo. Quienes menos responsabilidad tienen en el problema, los niños y niñas, son los más perjudicados.

España es uno de los países europeos más afectados por el cambio climático. Al ritmo de crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) podríamos llegar a sufrir aumentos de temperatura de hasta 5ºC para 2050, con el consiguiente deterioro de nuestro sistema productivo y de las infraestructuras. Esto es lo que señala el reciente informe El impacto del cambio climático en la infancia en España de UNICEF Comité Español.

La infancia en el ojo del huracán

El informe subraya que debido a diversos factores, como el desarrollo biológico, el mayor consumo energético y metabólico, y el hecho de no participar en la toma de decisiones, los niños se encuentran en una posición de especial vulnerabilidad, y explica por qué deben situarse en el centro de la respuesta. Más del 88% de las enfermedades y lesiones producidas por los efectos del cambio climático se dan en niñas y niños menores de 5 años.

El cambio climático tiene cada vez más consecuencias negativas sobre los seres humanos, pero los niños se verán aún más afectados que el resto de la población, especialmente en las zonas donde la pobreza es más aguda. Se estima que en la próxima década el cambio climático afectará a unos 175 millones de niños al año. 

¿Cómo afecta el cambio climático a la infancia en España?

El cambio climático también impacta en el bienestar de los niños y las niñas en España. Las olas de calor y de frío, la subida del nivel del mar, el empeoramiento de la calidad del aire o el aumento de alergias y enfermedades respiratorias son las principales consecuencias que afectan a la salud de los niños en España y su intensidad irá en aumento.

El impacto de las olas de calor y frío en los niños, al contrario que en adultos, es inmediato. Las temperaturas extremas son responsables de un número significativo de las hospitalizaciones de niños menores de 14 años por causas gastrointestinales o enfermedades respiratorias. Una incidencia que afecta especialmente a los niños menores de un año.

En este contexto, las condiciones socioeconómicas de los niños juegan un papel determinante. El impacto de las temperaturas extremas será menor en el caso de que la vivienda esté bien aislada y protegida del calor y del frío. Por ejemplo, en 2014 un 9% de la población española no pudo mantener una temperatura de confort en su vivienda.

La infancia en el centro de la agenda climática  

La oportunidad existe y es ahora: España debe abordar el cumplimiento del Acuerdo de París y promulgar una nueva Ley de cambio climático y transición energética. Por un lado, resulta fundamental incorporar los derechos de la infancia a las políticas de medio ambiente, salud y lucha contra la pobreza. Por otro, es necesario que se promueva una adecuada inversión pública y se diseñen políticas fiscales para implantar las medidas de adaptación y mitigación al cambio climático.

Actuar con decisión y responsabilidad hoy supone garantizar el futuro de nuestra sociedad. Solo así se podrán garantizar los derechos y el bienestar de los niños en España y el resto de países.

Sandra Astete, Especialista en Políticas de Infancia de UNICEF Comité Español