Desde el punto de vista de la gestión empresarial, el big data, es decir, el estudio masivo de los datos de manera anónima y agregada para extraer información útil, se ha convertido en un elemento competitivo fundamental. Sin embargo, más allá de la gestión empresarial, el Big Data ha abierto las puertas a una nueva forma de entender la realidad y de tomar decisiones en ámbitos muy diversos. Uno de estos ambitos, seguramente el más importante, es el que llamamos big data for social good: el potencial de los datos para mejorar la calidad de vida de las personas y garantizar el desarrollo sostenible de nuestra sociedad.

Las cifras hablan por sí solas, en la actualidad hay unos 6.000 millones de teléfonos móviles en el mundo, el 80% de ellos están en países en vías de desarrollo. Esto nos proporciona una red interconectada con un potencial inmenso para generar información muy valiosa. Se calcula que para el año 2020, cada dispositivo móvil generará alrededor de 4 Gbytes de información nueva al mes. El análisis de todos estos datos anonimizados y agregados, puede ser una herramienta fundamental para optimizar los recursos, reducir emisiones, crear indicadores para entender mejor los retos económicos de países en vías de desarrollo, gestionar de forma más eficiente desastres naturales, y en general, abordar los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad…. ¡Las posibilidades son infinitas!

En este sentido, el Big Data puede ser un verdadero catalizador de progreso y contribuir de forma decisiva en la consecución muchos de los retos identificados en los Objetivos de desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. La aplicación de las técnicas de big data al análisis de la productividad agrícola (Objetivo 2), la gestión de tráfico y movilidad en ciudades (Objetivo 11), el desarrollo de operaciones eficientes en las empresas (Objetivo 9) o el control y anticipación de la transmisión de enfermedades (Objetivo 3), son solo algunos ejemplos de aplicaciones reales y probadas del big data para garantizar un desarrollo más equitativo y ambientalmente sostenible.

Más allá de estos proyectos concretos, los datos son una herramienta fundamental para hacer seguimiento y entender la evolución de todos los ODS. Nos permiten analizar su cumplimiento y mejorar la toma de decisiones, sobre todo a nivel de diseño de políticas públicas. De hecho, ya hoy existe un consenso sobre el potencial de compartir datos para generar un beneficio social. Es tal la importancia de asegurar la colaboración entre los distintos actores implicados que Naciones Unidas lo ha plasmado en el Objetivo 17: “forjar alianzas para alcanzar las metas”. Esta colaboración sólo será posible si todos los actores implicados, gobiernos, empresas, organismos internacionales y sociedad civil asumen su cuota de responsabilidad y compromiso para trabajar conjuntamente y aprovechar el enorme potencial que los datos nos brindan.

Los organismos y organizaciones internacionales han sido los primeros que se han sumado a este reto. En el sector de los operadores de telecomunicaciones por ejemplo, la Asociación GSMA lanzó este año durante el Mobile World Congress la iniciativa “Big Data for Social Good” con el objetivo de fomentar la colaboración entre los operadores móviles para el uso sus datos para predecir y gestionar crisis globales, tales como epidemias, contaminación o desastres naturales. Otros organismos como UNICEF o Global Pulse también se han volcado en la utilización del big data y actualmente desarrollan proyectos que analizan patrones de difusión de enfermedades como el dengue o el zika.

En Telefónica empezamos a trabajar en las aplicaciones sociales del big data hace ya casi diez años. En aquel  entonces me atrevo a decir que fuimos pioneros. Hoy confirmamos el acierto de aquella apuesta y reforzamos  nuestro compromiso para poner los datos a disposición de la sociedad, para fomentar el desarrollo, impulsar el progreso y garantizar un futuro mejor. Como operador de telecomunicaciones, poner el potencial de nuestros datos a disposición del bien común nos permitirá aportar nuestro grano de arena no solo para mejorar nuestro entorno, sino también para construir una sociedad más justa y sostenible.

Elena Valderrábano

Directora Global de Ética Corporativa y Sostenibilidad

Telefónica