La mayor parte de las actividades económicas, las interacciones sociales y culturales, así como las repercusiones ambientales y humanitarias de la actividad humana, se concentran en las ciudades, y esta situación plantea enormes desafíos de sostenibilidad en materia de vivienda, infraestructura, servicios básicos, salud, empleos decentes, seguridad y recursos naturales, entre otros.

Una de las principales novedades de la Nueva Agenda Urbana, aprobada durante la Conferencia de Naciones Unidas para la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Habitat III) en Quito el pasado mes de octubre, es el reconocimiento de la urbanización como un acelerador del desarrollo y la prosperidad de las naciones. En ella
la urbanización es analizada como un poderoso instrumento para generar empleos de la nueva economía post-industrial y debería adquirir un lugar primordial en las estrategias de desarrollo de los países, no sólo porque en menos de 30 años el 70% de la población mundial vivirá en ciudades, sino porque la urbanización bien ejecutada
ha demostrado tener un enorme potencial como transformador económico facilitando prosperidad en la transición tecnológica.

"Las ciudades inteligentes son una opción viable para el futuro aunque, si bien las TICs están llamadas a jugar un papel importante en la nueva urbanización, en ningún caso pueden justificar o legitimar la pérdida de bienes  comunes. "

Las ciudades inteligentes son una opción viable para el futuro aunque, si bien las TICs están llamadas a jugar un papel importante en la nueva urbanización, en ningún caso pueden justificar o legitimar la pérdida de bienes  comunes. Las TICs permiten la habilitación de plataformas digitales que soportan la creación de redes de  información y conocimiento, y hacen que la agregación de información y datos permita mejorar la comprensión
de cómo funcionan las ciudades. Aprovechar el potencial de esas redes para la sostenibilidad urbana es precisamente una de las características principales que debe tener una ciudad inteligente.

En este sentido, la Nueva Agenda Urbana hace una especial referencia al potencial de las TICs para ayudar a alcanzar el logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y promover así, ciudades más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

Entre muchos otros, menciono sólo algunos ejemplos de ¨esfuerzos inteligentes¨ que pueden mejorar la eficiencia de los sistemas urbanos a través de una variedad de e-soluciones.

En aspectos relacionados con la provisión de servicios básicos y vivienda adecuada, segura y asequible, las soluciones de e-gobierno ayudan a reducir los costos administrativos e incrementan y mejoran el acceso a la coordinación. Un
ejemplo lo constituirían los sistemas inteligentes de red hidráulica que miden el flujo y presión del agua o los sistemas para captura y seguimiento de solicitudes de mantenimiento.

En relación al transporte accesible y sostenible, las TICs facilitan un transporte urbano inteligente habilitado  mediante aplicaciones inteligentes de banda ancha, movilidad y servicios en la nube: vehículos e infraestructura inteligente, transporte multimodal, redefinición de los espacios de la ciudad.

En lo que respecta a la gestión y planificación urbana, la tecnología tiene el potencial de transformar el planeamiento urbano mediante e-solicitudes, y e-paneles para mejorar la participación de la comunidad.

Sobre protección y salvaguarda de la herencia cultural y natural, la digitalización puede ayudar a preservar la herencia local mediante los servicios de información y plataformas abiertas de comunicación que ayuden a incrementar el conocimiento, el compromiso y la colaboración en la preservación del legado.

Igualmente, y para asistir los enlaces urbano-rurales, las TICs facilitan la planificación asistida mediante la banda ancha que permite habilitar conexión a fuentes verdes de energía o crear enlaces de vídeo de alta definición que habiliten diagnósticos médicos remotos.

Como se ve, el potencial de las TICS para apoyar el desarrollo urbano sostenible es amplio y variado y se sustenta en la capacidad de interconexión, generación de redes y potencialidad para extraer información de los datos de cara a
la toma de decisiones. Que esas decisiones se tomen asentadas en la noción del bien común y permitan incrementar la participación pública y la mejora en la rendición de cuentas será determinante para que se conviertan en  acelerador del desarrollo humano y faciliten un mejor mundo urbano para todos.

Carmen Sánchez-Miranda

Jefa de la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat) en España

 

Tribuna recogida en la publicación “ODS año 2. Análisis, tendencias y liderazgo empresarial en España”.