El desarrollo sostenible, entendido como la satisfacción de nuestras necesidades actuales sin comprometer las necesidades de las sociedades futuras, requiere de una reorientación del desarrollo tecnológico. La tecnología tiene que ser inspirada, creada, mantenida y participada por la sociedad que la utiliza para garantizar la armonía con los valores que dan sentido a nuestra sociedad: justicia, dignidad, solidaridad. Las posibilidades que la inteligencia artificial ofrece son enormes, desde la conducción autónoma, los drones inteligentes, la traducción automática e instantanea, o la robótica. La única manera de asegurar que estos desarrollos tecnológicos sean sostenibles es a través de la implicación de los usuarios finales, de la sociedad en su conjunto, en la cocreación de las herramientas a desarrollar de manera que los principios éticos básicos sean respetados.

"Las posibilidades que la inteligencia artificial ofrece son enormes, desde la conducción autónoma, los drones inteligentes, la traducción automática e instantanea, o la robótica"

En este contexto de desarrollo tecnológico sostenible, científicos del  Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC han desarrollado una app, uHelp, para facilitar la creación y fortalecimiento de comunidades de intercambio y ayuda mutua. La app usa técnicas de inteligencia artificial para crear redes sociales de economía colaborativa. El objetivo es dar apoyo a redes de ayuda mutua para la realización de tareas cotidianas, especialmente aquellas que son tareas sensibles y que en la mayoría de los casos urgen. Por ejemplo, cuidar a un niño o a un anciano, llevar medicamentos a enfermos con movilidad reducida, o ayudar a hacer la compra a personas discapacitadas.

Las técnicas usadas permiten identificar las personas más adecuadas para proporcionar cada tipo de ayuda en función de su experiencia, de la confianza, del tiempo disponible, y de la proximidad, entre otros factores. La app gestiona la interacción entre voluntarios y solicitantes de ayuda, permite una comunicación fluida entre ellos, y aprende de los resultados de cada acción de ayuda puntual. Asimismo, la red de colaboración de cada miembro se puede expandir a partir de ayudas de personas desconocidas que han ayudado exitosamente a otras.

Así, la app tiene en cuenta los requerimientos del usuario (en cuanto a la confianza mínima requerida en el voluntario -por ejemplo, media para tareas banales y alta para tareas sensibles, y el grado de conexión – persona conocida o no) y hace una búsqueda inteligente por toda la red social para hacer llegar la solicitud de ayuda a los mejores voluntarios potenciales para cada tarea. Los algoritmos implementados también tienen en cuenta la valoración que el solicitante hace de cada acción de ayuda para actualizar la confianza en cada miembro de la red. Una persona puede ser, para tareas diferentes, solicitante y voluntario. De esta manera la app se convierte en una plataforma que refuerza los valores de dignidad, solidaridad y reciprocidad. Es un sistema de economía colaborativa sin intercambios económicos que permite la un desarrollo armónico y sostenible de comunidades sociales.

El prototipo de la app fue diseñada con la colaboración de un grupo de madres de la Asociación de Familias monoparentales de Cataluña. Ahora, los científicos están mejorando la app para aplicarla a colectivos vulnerables de migrantes y refugiados.

Accede al app

Mercè Fernández
Comunicación, Delegación del CSIC en Catalunya

Carles Sierra
Vicedirector del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial, CSIC

 

Tribuna recogida en la publicación “ODS año 2. Análisis, tendencias y liderazgo empresarial en España”.