En estos días próximos a la celebración del Día Internacional de la Mujer, en Radiotelevisión Española (RTVE) hemos propuesto a trabajadores y trabajadoras que escriban en una pizarra virtual su fórmula de la igualdad. En esta empresa podemos hacerlo, pero no en todas ocurre igual. Y, mirando en el calendario el año en el que estamos, no deja de resultar asombroso que aún estemos en esta situación en materia de igualdad.

Habitamos el "primer mundo”, un mundo desarrollado, sin duda el más ventajoso de todos los mundos, pero algunos aspectos no avanzan a la velocidad deseable, al compás del resto de avances. ¿Quién, cómo, cuándo alguien se atrevió a pensar que era mejor que otra persona simplemente por su sexo, por ser hombre en vez de mujer? Nada lo explica, nada, porque siendo diferentes cada uno tiene sus potencialidades. Y al final, a poco que pensemos, en la pizarra el resultado no puede ser otro que un enorme signo de igualdad. Un hombre es igual que una mujer. Lo es en derechos y obligaciones. Lo es en dignidad y en coraje. Para afianzar esas dos rayas que nos representan como iguales pedimos más corresponsabilidad, acabar con las brechas salariales, más tiempo, …

En RTVE, hemos decidido instalar una torre vigía desde donde avistar muy de cerca cualquier comportamiento generador de desigualdad, para saber a cada momento qué hacemos para evitar la discriminación, tanto en nuestras relaciones internas como en los contenidos que ofrecemos. Es el Observatorio de Igualdad, que ha nacido por mandato parlamentario y por convencimiento de mujeres y hombres de esta Corporación, conscientes de la necesidad de mantener la guardia. Como medio de comunicación público estamos obligados a proyectar una imagen que acabe con los roles empeñados en hacer que los niños y niñas sigan jugando según el color que la sociedad les asigna desde que son bebés. Lo hacemos desde un canal como Clan, que ha rechazado varias series de éxito por considerar que sus contenidos eran discriminatorios y anclaban a las niñas en un espacio de simpleza y dependencia que no resulta hoy aceptable. Ni hoy ni ayer, pero menos aún mañana.

Tanto en Radio Nacional de España como en Televisión Española, contamos con canales, emisoras y programas emblemáticos en la lucha por la igualdad, contra el maltrato y a favor de las mismas oportunidades. Pero debemos ejercer la autocrítica. No en vano, cometemos errores que, por humanos, no resultan aceptables. Nos ayuda a mejorar en este sentido nuestra Oficina del Defensor de la Audiencia, que por norma, de forma independiente y autónoma, vela por estos asuntos y llama nuestra atención cuando proyectamos una inadecuada imagen de la mujer. Y ahí estará a partir de ahora, también, el Observatorio de la Igualdad.

RTVE firmó ya hace años un Plan de Igualdad que compromete a la Corporación a promover a las mujeres en aquellos puestos donde las cifras indican una prevalencia masculina. Pronto acometeremos su renovación, constatando en los que hemos fallado, comprobando en qué medida no hemos cumplido nuestros propios compromisos. Hace unos días, en el Parlamento de España, la directora de Recursos Humanos de RTVE anunció la puesta en marcha de un plan de actuaciones en materia de diversidad de género. Teniendo en general unos buenos resultados, no podemos contentarnos con ello. Quedan muchas barreras que derribar. En este sentido podremos en marcha un programa cuyo propósito es promover el talento de la mujer, como también talleres donde se formará a la plantilla contra la discriminación, con especial atención al uso del lenguaje y de los sesgos inconscientes que afianzan actitudes y pensamientos machistas en unos y en otras.

Desde el área de Responsabilidad Social Corporativa se apoyará toda iniciativa encaminada a mejorar quiénes somos y cómo actuamos. Por ello, desde la Dirección de Comunicación y Relaciones Institucionales se promovieron hace unos años los llamados Encuentros Responsables, que han permitido a nuestra plantilla escuchar voces que claman por la igualdad. Algunos de estos testimonios, como el de Jineth Bedoya, una periodista colombiana golpeada y violada cuando hacía un trabajo de investigación, nos impactaron. Jineth nos dejó su experiencia, pero sobre todo un consejo relativo a nuestra profesión, útil para todos y todas: nos explicó lo importante que es una palabra de más o de menos cuando hablamos de violencia de género o de igualdad. “El periodismo —afirmó— tiene que ser una herramienta social. Si al final del día, nuestro trabajo no nos ha servido para ayudar a alguien, es que no vale la pena ejercerlo".

Desde el Observatorio de la Igualdad, desde la responsabilidad corporativa que nos corresponde ejercer, vamos a empeñarnos en que valga la pena esta lucha. El objetivo último será que este observatorio y cualquier otra iniciativa contra la discriminación dejen de ser necesarios.

Manuel Ventero
Director de Comunicación y Relaciones Institucionales de RTVE