
El III Encuentro Internacional Foro de Aprendizaje del Global Compact, una convocatoria de la ONU, en colaboración con la Fundación Dom Cabral, el Instituto Ethos y FIEMG, (Federation of Industries of Minas Gerais state), inició en el Campus FDC los Diálogos Políticos. El encuentro trata de acrecentar la atención de las organizaciones acerca de determinados asuntos, presentando las mejores prácticas corporativas de responsabilidad social.
Los debates se centraron en los trabajos desarrollados en Latinoamérica. Vicky Schereiber, de POEMA – Program of Responsable Development for the Amazon Forest-, habló acerca de la experiencia que ha sido formar parte de la región desde los pasados cinco años. Apoyados por la UFPA, Federal University of Pará, el programa tiene socios como Daimler Chrysler y Natura.
Schereiber resaltó la importancia de la marca Amazon y el interés del mercado mundial por productos exóticos, pero recordó que es muy importante que los productos estén certificados para la preservación medioambiental y la calidad. Actualmente POEMA cuenta con 76 socios, 548 técnicos y 9680 jefes de entrenamiento y productores, 19 convocatorias y un amplio surtido de productos comercializados, entre los que se encuentran el coco, el açai y el papel.
Programas para los adolescentes sudamericanos con IBLF, en Chile con la ACHS, Chilean Safety Association, con Inditex de España, Trociuk Agricultural Company en Paraguay y el productor de café Café da Terra fueron también mostrados.
La compañía GAP Inc. y la Imaflora – representando The Rainforest Alliance-, que certifican compañías independientemente, hablaron sobre sus actuaciones y la importancia de la responsabilidad social y medioambiental.
Dónde acaba la responsabilidad corporativa y comienza la responsabilidad gubernamental?. Esta cuestión fue el punto central de uno de los programas de Diálogos Políticos. Según Marcel Mattos, el gobierno representativo de Uruguay, el sector público necesita saber donde y cómo aplicar sus recursos para obtener los mejores resultados posibles y los mejores saldos de sus inversiones. Para conseguir esto, es necesario realizar evaluaciones socio-económicas, respaldados por el sector privado, con el fin de determinar las inversiones socialmente responsables, dirigiendo la protección medioambiental y la responsabilidad corporativa.
Fueron presentadas experiencias muy interesantes de recursos tanto públicos como privados, como es el caso de una comunidad italiana en la región de Veneton. Hace un siglo, la provincia estaba sumida en la pobreza, pero actualmente, después de los daños de la II Guerra Mundial y mucho esfuerzo por parte de la población, existe un gran progreso económico en el área, donde la tasa de desempleo está por debajo del 3%, los ingresos por distribución son excelentes y la educación pública es ejemplar.
Apoyando el crecimiento está la organización de cooperativas y pequeñas y medianas empresas. El medioambiente es respetado y la población apela a la globalización, deseando abrir su economía local a compañías transnacionales.
Jefferson Amaral, un representante de Sebrae, (la agencia brasileña para el desarrollo de pequeñas y medianas empresas), habló acerca de políticas públicas empresariales como una oportunidad para las pequeñas empresas brasileñas. Según Amaral, Sebrae ofrece apoyo a las entidades civiles que trabajan con estas compañías, siguiendo la implantación de las políticas y los programas de la organización, así como estableciendo alianzas estratégicas con los socios.
La primera mesa redonda en el III Encuentro Internacional Foro de Aprendizaje del Global Compact presentó una experiencia de cooperación entre tres organizaciones, - BASF, GTZ y UNIDO- para crear el primer centro de Eco-eficiencia en Sudamérica, en el estado de Sâo Paulo.
Según Vitor Seravalli, de BASF, el proyecto, llamado Espaço Eco, permitirá el desarrollo de productos eco-eficientes, uniendo la experiencia de los tres socios. El propósito es atraer a quienes estén interesados en la educación medioambiental y la reforestación, siempre procurando la eco-eficiencia.
Saravalli expuso que, realizando esto, BASF intenta ofrecer tecnología medioambiental a pequeñas y medianas empresas para incrementar su productividad. BASF está invirtiendo cerca de 700 mil euros en Espaço Eco, en la construcción y preparación de programas cualificados, que están ya trabajando en Alemania.
Los socios de BASF tienen una larga experiencia en este tipo de programas. GTZ es una agencia alemana que trabaja implementando proyectos con gobiernos, ONGs y empresas, y UNIDO, una agencia oficial de la ONU, está relacionada con proyectos que cumplen con los 9 principios del Global Compact.