De la misma manera que una empresa demuestra su compromiso con la sostenibilidad cuando la asume en su estrategia de negocio, un gobierno comprometido con la Agenda 2030 debe contemplarla en el conjunto de su actividad

Un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de hacer lo mismo. Con esta definición del desarrollo sostenible, el informe Nuestro futuro común de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Naciones Unidas evidenciaba, ya en 1987, la necesidad de cambiar los modelos de producción y consumo para hacerlo posible. Pues bien, treinta años más tarde la Agenda 2030 desgrana en 17 ODS el programa que la comunidad internacional se propone ejecutar en el periodo 2016-2030, para favorecer el desarrollo sostenible y “no dejar a nadie atrás”.

Precisamente el pasado 18 de julio, en el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible  celebrado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, nuestro país se sometió a un examen voluntario para valorar nuestros avances en la consecución de los ODS. Un acto de compromiso que fue liderado por Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores; Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, y Cristina Gallach, alta comisionada para la Agenda 2030 del Gobierno de España y exsecretaria general adjunta de Comunicaciones e Información Pública de Naciones Unidas.

Un plan de acción necesario

Han transcurrido casi tres años desde la aprobación de los ODS, en septiembre del 2015; tiempo suficiente para conocerlos en profundidad, comprender que son el mejor programa para el futuro de toda la humanidad y al mismo tiempo un reto muy exigente para todos: gobiernos, empresas, sociedad civil y ciudadanos, que como consumidores y votantes podemos desarrollar una fuerza decisiva para conseguirlos.

Ahora es el momento de actuar y por ello se agradece que el Gobierno español haya presentado ante Naciones Unidas un plan de acción, del cual quiero destacar las nueve medidas transformadoras. Tal como reza el texto presentado, “la denominación de medidas transformadoras pretende reflejar que son acciones e iniciativas políticas que pueden tomarse de forma prácticamente inmediata”.

Desde la perspectiva de las empresas, de todas ellas cobran especial significado las siguientes:

La medida II: Impulsar las alianzas para los ODS entre todos los actores. Estamos convencidos de que la consecución de los ODS sólo será posible con la implicación de las empresas y de todos los agentes sociales. Por ello creo que el gobierno acertó al incluir en la representación española organizaciones del sector privado, entre ellas la Red Española del Pacto Mundial que, con más de 2000 empresas españolas firmantes, ha coordinado la participación del sector privado en la elaboración del informe que se presentó.

La medida IV: Informar para conocer. Un pacto para la comunicación de la agenda 2030. El gobierno se fija el objetivo de que el 100% de la ciudadanía española conozca la Agenda 2030 el año 2020. En mi opinión esta medida tiene una importancia capital, pues una ciudadanía informada será sin duda exigente, con los políticos y también con las empresas, para que alineen su actividad con los ODS.

La medida VIII: Alinear la compra pública con los ODS. Es una medida que recoge una de las peticiones del propio sector empresarial. Asimismo, se propone en una de las metas del ODS 12: promover prácticas de contratación pública que sean sostenibles, de conformidad con las políticas y prioridades nacionales.

La medida IX: Establecer memoria preceptiva de impacto en los ODS en la actividad legislativa. Esta medida me parece altamente significativa por lo que supone de compromiso del gobierno con los ODS.

De la misma manera que una empresa demuestra su compromiso con los ODS cuando los asume en su estrategia de negocio, un gobierno comprometido con la Agenda 2030 debe contemplarla en el conjunto de su actividad. Por ello el compromiso de realizar una memoria preceptiva de impacto en ODS en todas las leyes que se propongan, envía un mensaje muy nítido al conjunto de la Administración del Estado y también a la sociedad, de que el Gobierno ha asumido el liderazgo que le corresponde a la hora de poner en práctica las medidas necesarias para alcanzar los ODS en nuestro país. Una buena noticia.

Tiempo para cosechar

Como nos enseña el Eclesiastés, hay un tiempo para todo. Y en relación a la Agenda 2030, ha llegado el tiempo de cosechar es decir, de actuar. El año 2018 debe ser el último dedicado preferentemente a plantar; está resultando un año útil para culminar las decisiones necesarias que permitan entrar en la fase de ejecución, que no podemos demorar. En nuestro país, la decisión de presentarse al examen propuesto por Naciones Unidas, y el plan de acción elaborado por el Gobierno son hitos que deben movilizar a todos los grupos de interés que apoyan la Agenda 2030. Además la Comisión Europea, con la publicación del plan de acción para la financiación sostenible, también ha contribuido a que el terreno esté abonado para empezar a cosechar.

El reto de los ODS es mayúsculo, pero sus frutos merecen el esfuerzo necesario para alcanzarlos. Pongámonos a ello.

Tribuna de opinión de Ángel Pes, Presidente de la Red Española de Pacto Mundial, en Planeta Futuro