Las alianzas multistakeholder son clave para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Tanto es así, que poseen un ODS específico, el 17: Alianzas para lograr los Objetivos. Además, este año las alianzas cobran especial importancia en la publicación “ODS 3. Una alianza global para la Agenda 2030” de la Red Española del Pacto Mundial, ya que suponen el eje central de esta edición.

El Pacto Mundial busca potenciar alianzas que den solución a los retos que afronta el desarrollo sostenible en sus 3 dimensiones (económica, social y ambiental) y, al mismo tiempo, que éstas no impacten de forma negativa sobre las personas y el planeta. Para ello, es recomendable considerar siete características clave que toda alianza sostenible ha de tener en cuenta y que pueden reforzar la alianza y situarla como modelo a replicar por otras organizaciones.

1. Transformadoras: Las alianzas dirigidas a contribuir a la Agenda 2030 deben tener visión y objetivos claros y compartidos, que conlleven a una transformación o impacto sostenido y sostenible en el tiempo. Las alianzas transformadoras con más capacidad son aquellas que pueden aportar soluciones integrales al desarrollo sostenible e incluso servir de palanca para impulsar transformaciones sistémicas en las normas sociales, los mercados o las políticas públicas.

2. Adaptadas al contexto: Es conveniente que las alianzas consideren y se adapten al contexto local, nacional, regional o global en el cual se desarrollan. Cada lugar se enfrenta a sus propios retos en materia social, ambiental y económica, por lo que es importante conocer en profundidad la zona en la que se va a llevar a cabo la alianza. Para ello, existen determinados informes que nos ayudarán conocer la situación de cada país respecto a varias dimensiones del desarrollo sostenible. Por ejemplo, el SDG Index and Dashboard Report 20181, nos permite conocer el grado de avance de cada estado del mundo respecto a los 17 ODS; o los informes anuales de Human Rights Watch2 o Amnistía Internacional3 los principales problemas en derechos humanos por país.

3. Innovadoras: El cumplimiento de la Agenda 2030 requiere innovar, tanto en la estructura actual de los modelos de alianza, como en las áreas sobre las que poner el foco en los proyectos. En especial, las alianzas que requieren de un especial componente de innovación son aquellas que buscan ayudar a dar acceso a servicios esenciales como el agua, la educación, la salud, el saneamiento, la energía, la vivienda o al trabajo decente. Por otro lado, las nuevas tecnologías pueden ser una herramienta clave en el aporte de soluciones innovadoras basadas, por ejemplo, en el Big Data, la inteligencia artificial, el internet de las cosas o el blockchain.

4. Escalables: una alianza escalable es aquella que hace que el proyecto aumente gradualmente su impacto e influencia, al mismo tiempo que preserva su estructura, crecimiento y viabilidad al hacerlo. También puede interpretarse como aquella que se adapta a las circunstancias cambiantes o que puede replicarse en diferentes contextos en el medio y largo plazo.

5. Inclusivas: las alianzas deben contar con la participación de forma igualitaria tanto de los actores impulsores de la alianza como de los potenciales beneficiarios o colectivos en los que tenga impacto el proyecto. Para que esta inclusión sea eficaz, es necesario fijar en una fase inicial de forma clara los roles y responsabilidades de los actores implicados y disponer de procedimientos democráticos para la toma de decisiones donde todos puedan participar al mismo nivel. Además, también es necesario establecer mecanismos de comunicación interna que permitan a todas las partes comunicar sus reclamaciones, sugerencias y expectativas en todo momento.

6. Transparentes: Las alianzas han de desarrollarse bajo procesos transparentes para todas las partes involucradas y deben contar con mecanismos adecuados que los garanticen. Para fomentar la transparencia se han de definir estructuras claras de coordinación, donde cada actor conozca sus responsabilidades e informe periódicamente al resto de los participantes de los avances que va llevando a cabo respecto a las competencias que se le han asignado. Asimismo, el proyecto ha de contar con la confianza de otros actores externos interesados, para lo que se han de definir mecanismos de comunicación externos y mecanismos de resolución de conflictos con cada uno de estos actores.

7. Cuantificables: Para poder conocer el grado de impacto de un proyecto es necesario que éste sea cuantificable. Para ello, se han de fijar de forma clara los objetivos concretos de la alianza en un primer momento, actualizarlos si fuera necesario y establecer indicadores asociados a estos. Además, es aconsejable realizar informes periódicos que reflejen los avances conseguidos, así como una evaluación final del proyecto que mida el grado de cumplimiento de los objetivos inicialmente fijados a través de los indicadores establecidos, el estado de sostenibilidad de los resultados, los impactos positivos sobre los beneficiarios, si los hubiera, y los beneficios de los actores que han participado en la alianza.

 

Bibliografía:
1Bertelsmann Stiftung, Sustainable Development Solutions Network. SDG Index and Dashboard Report 2018. http://www.sdgindex.org/reports/2018/
2Human Right Watch. World reports. https://www.hrw.org/es/publications
3Amnistía Internacional. Informe 2017/2018. https://crm.es.amnesty.org/sites/default/files/civicrm/persist/contribute/files/Informeanual2018air201718-spanish%20web.pdf