En un contexto de creciente malestar en algunas ciudades derivada de la masificación turística, existe el riesgo de que se extienda la llamada “turismofobia” especialmente hacia la industria de los cruceros.

La sostenibilidad ya es el único camino posible para el desarrollo turístico, debemos afrontar estas amenazas y convertirlas en oportunidades, incorporando criterios de sostenibilidad en los servicios que ofrecemos y en toda nuestra cadena de valor, con un modelo de negocio más sostenible, que englobe desarrollo económico, social y protección medioambiental.

En 2017 se alcanzaron los 26,7 millones de cruceristas marítimos en todo el mundo y para 2018, la Asociación Internacional de Líneas de crucero (CLIA), proyecta otro crecimiento positivo con un pronóstico de 28 millones de pasajeros.

Es innegable que el sector está experimentando un gran crecimiento y a medida que crecemos también lo hace la demanda de prácticas sostenibles por parte de clientes y viajeros. Hay que subrayar los beneficios de los cruceros en términos económicos, de empleo, producción y dinamización turística, además esta industria ya va por delante de otros sectores en términos de responsabilidad medioambiental pero nos sigue quedando un gran camino por recorrer para crear un impacto positivo en los destinos de todo el mundo.

Intercruises, firmante del Código Ético Mundial para el Turismo de la Organización Mundial del Turismo desde enero de 2018 y Socios del Pacto Mundial de Naciones Unidas desde 2012, ha desarrollado un plan para el fomento de las excursiones sostenibles. En un futuro todas las excursiones incluidas en nuestro catálogo deberán cumplir con una serie de criterios de sostenibilidad, basados en los criterios de sostenibilidad para excursiones del Consejo Mundial del Turismo Sostenible (GSTC). Dichas excursiones deberán respectar a las comunidades locales y al medio ambiente y al mismo tiempo fomentar el desarrollo económico del destino.

Se imponen medidas para reducir la huella ecológica por pasajero durante el transporte como optimizar la capacidad de los autobuses, intentar en la medida de lo posible los desplazamientos privados, seleccionar medios de transporte más ecológicos, autobuses propulsados con gas natural, vehículos eléctricos, etc.

Uso eficiente de recursos naturales y garantizar la gestión sostenible de alimentos y desechos a través de nuestros proveedores locales.

Se fomenta la selección de actividades integradoras, más respetuosas con las costumbres y cultura locales. Evitar las grandes aglomeraciones buscando ampliar el catálogo de excursiones fuera de los círculos habituales y además trabajando con pequeños grupos.

Excursiones que mejoran el conocimiento del patrimonio material e inmaterial  de los lugares visitados, utilizando los servicios de guías oficiales para garantizar un servicio de calidad. Ayudar al desarrollo de la economía local, incluyendo visitas a tiendas y restaurantes locales.

Aplicar políticas de bienestar ambiental evaluando las actividades con esta perspectiva, seleccionar a los proveedores según sus certificaciones ambientales como “bandera azul” para la observación respetuosa de cetáceos y eliminando todas las actividades calificadas como “inaceptables” por la Asociación Británica de Turoperadores (ABTA) como juego de polo sobre elefantes, peleas de gallos, etc.

Todas estas medidas ponen foco en el ODS 12 “Producción y consumo responsables” uno de objetivos clave de la Agenda 2030 en el sector del turismo y en su meta 12b, “Elaborar y aplicar instrumentos para vigilar los efectos en el desarrollo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales”.

Queremos ofrecer a nuestros clientes momentos inolvidables y proteger al mismo tiempo el entorno y las comunidades locales.

 

Andrea González Romero. Sustainable Development Executive.