“No puedes parar las olas, pero puedes aprender a surfear”– Jonn Kabat Zinn.

Vivimos en un mundo agitado por un constante cambio. En una sociedad líquida donde tiempo y configuración compiten por ser el que se mueva a mayor velocidad.

Para los que conocimos otra realidad estamos pasando por un proceso de adaptación. Sin embargo nuevas generaciones llegaron con una tabla bajo el brazo.

Surfear sobre estas olas de cambio exige estar constantemente aprendiendo. ¿Aprendiendo qué? Aprendiendo a aprender y a conectar.

Ahora la diferencia no está en la cantidad de conocimientos técnicos que somos capaces de incorporar. Es tal la cantidad de datos que se generan en cada segundo que constantemente debemos estar buscando, filtrando, leyendo y actualizando nuestra base técnica. Una sensación de correr sobre una cinta que poco a poco va incrementando el ritmo y de la que sabemos no podemos bajar. Pero seguimos corriendo porque sabemos que cuando la cantidad de datos a procesar supere nuestra capacidad ya tendremos la ayuda de la Inteligencia Artificial.

Entonces las llamadas soft skills (comunicación, optimismo, resiliencia, empatía, actitud, liderazgo,…) se convierten en las habilidades diferenciadoras y más demandadas.

¿Por qué? Porque también en la vida real hay que conseguir conexiones entre miembros de nuestra red. Y las auténticas conexiones no se consiguen desde la racionalidad (hemisferio izquierdo del cerebro) sino desde las emociones (hemisferio derecho).

Ya sabemos entonces en qué consiste ese aprendizaje continuo:

“Conocer y perfeccionar las habilidades personales y sociales para conectar a través de las emociones, como complemento a los conocimientos técnicos que adquirimos gracias a herramientas que facilitan el procesamiento de enormes cantidades de datos y conocimiento del pasado”.

Conectividad y redes son conceptos que descubrimos cuando a través de la tecnología unimos dos utilidades tan potentes como son las comunicaciones y los datos.

Mediante la conexión entre personas hemos creado redes a través de las que compartir aquello a lo que damos valor. Empezamos compartiendo cosas inmateriales (amigos, fotos, lugares, sentimientos) y descubrimos cuánto se puede lograr a partir de la confianza.

Pasamos a un siguiente nivel donde compartimos o intercambiamos cosas materiales: casas, ropa, libros, vehículos, … En una sociedad de abundancia pasamos de la satisfacción de tener, a la satisfacción de disfrutar.

Y fue creciendo dentro de nosotros el hambre de experiencias.

Salir de la rutina del día a día para encontrar algo nuevo es el leitmotiv de nuestras vidas: sentir, disfrutar, vivir.

Nos hemos transformado en Turistas.

¿Qué es un turista? Una persona que busca descubrir algo nuevo, experimentar, conocer y cómo, no, tomar alguna foto para compartir. No hace falta ir lejos. Con mirar con otros ojos lo que nos rodea podemos disfrutar de las mismas sensaciones.

Muchos nos despertamos cada día sintiéndonos turistas.

Es la nueva “generación T”. Donde la segmentación ya no viene por el año de nacimiento sino por esa forma de viajar la vida.

Las previsiones de crecimiento para los próximos años de esa “generación T” son abrumadoras. Recientemente el secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, afirmaba que, según el Banco Mundial, el turismo va a crecer en los próximos años en torno a un 3 o 4% anual. Para 2030 se espera que sean 1.800 millones de personas las que se desplacen de un lugar a otro.

Es una muy buena noticia pues el turismo es motor de crecimiento y desarrollo para aquellas zonas que sepan construir una oferta atractiva e innovar continuamente para mantenerse sobre la ola.

Vamos logrando que Sostenibilidad esté cada vez más presente. De otra forma no podremos preservar los espacios y recursos ante tal avalancha de viajeros.

En este escenario nace Ostelea, School of Tourism and Hospitality con una vocación: Acompañar a las personas que quieren crecer personal y profesionalmente dando servicio a la “generación T”.

Para ello creamos un equipo de profesionales, enamorados de su trabajo y con unas enormes ganas de compartir su conocimiento y experiencia con los alumnos.

Invitamos a participar de nuestro ilusionante proyecto a empresas y asociaciones que han llevado a España a ser la segunda potencia mundial en número de turistas y la primera en competitividad.

Con esta propuesta de valor han pasado por nuestras aulas más de 800 jóvenes profesionales llegados de todos los continentes y que hoy despliegan su talento en esta industria.

Nuestro compromiso con el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se manifiesta principalmente en el Desarrollo de una Educación de Calidad (ODS 4). Queremos formar a nuestros alumnos en competencias profesionales que les ayude a integrarse en un mundo laboral complejo, volátil e incierto. También queremos lograr se desarrollen en ellos valores humanos para que como individuos y como sociedad logremos un mundo mejor, integrado y sostenible.

Nos mueve una vocación de compartir la experiencia Ostelea con todos los que quieran venir y unirse a esta familia. Somos la Generación T.

Luisa Jiménez Manzorro. Directora de Campus Madrid en Ostelea, School of Tourism & Hospitality