La siguiente tribuna pertenece a la publicación «Comunicando el progreso: una visión integrada en sostenibilidad y reporting».

En EDP nos gusta decir que la sostenibilidad es parte de nuestro ADN. No en vano, forma parte de nuestra visión: “ser una empresa global de energía, líder en creación de valor, innovación y sostenibilidad”.

Su adaptación y despliegue en nuestra estrategia, políticas y principios ha sido un proceso gradual en el cual la adopción de los 10 Principios de Pacto Mundial han sido clave, ya que han permitido definir el contexto y las materias fundamentales sobre las que ir actuando en un momento en el cual no existían grandes consensos en la materia.

En este contexto, la adopción de la Agenda 2030, de los ODS, ha sido un proceso natural, dado que abordan los elementos interconectados del desarrollo sostenible: el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medioambiente. Y en esta Agenda creemos firmemente que la energía es un eje central para casi todos los grandes desafíos y oportunidades a los que hace frente el mundo actualmente: el empleo, la seguridad, el cambio climático, la producción de alimentos o para aumentar los ingresos.

Con este convencimiento, en mayo de 2017, el Consejo de Administración Ejecutivo de EDP asumió públicamente el compromiso de alinear la estrategia empresarial con la Agenda 2030. Algunos de los avances más destacados son la aprobación de la Política de Inversión Social y la Declaración de respeto por los derechos humanos y laborales, en aplicación directa de los principios de Ruggie, el Pacto Mundial y los ODS.

Los 8 ODS clave seleccionadas por EDP son 5 Igualdad de género, 7 Energía asequible, 8 Trabajo decente y crecimiento económico, 9 Industria, innovación e infraestructuras, 11 Ciudades y comunidades sostenibles, 12 Consumo responsable, 13 Cambio Climático y 15 Ecosistemas terrestres, pero el resto de la Agenda, con marcado enfoque social, no queda fuera del ámbito de actuación de EDP sino que es la Fundación EDP quien la adopta.

La participación, el diálogo y el compromiso con la comunidad son clave en el despliegue de todos los ODS, y de este modo, el reporte es fundamental ya que invita a la reflexión, al diagnóstico y evaluación de las iniciativas y proyectos en marcha, y lo que es más importante, a medir su impacto.

Por esta razón, EDP publica ya desde 2015 su impacto en los ODS en las memorias e informes de sostenibilidad del Grupo y sus empresas, invitando a todos los grupos de interés a conocer Objetivos y metas comunes. El contenido de los informes de sostenibilidad se define a través de un análisis de materialidad, mediante el cual se identifican los temas relevantes para los diferentes grupos de interés. Posteriormente, para caso práctico o para cada contenido de los informes se identifica sobre qué ODS principal incide (de entre los 8 ODS estratégicos identificados por la organización), y se describe su impacto-contribución tanto cualitativa como cuantitativamente, cuando esto sea posible.

El reporte cuantitativo se basa en KPI de seguimiento del proyecto, que son los propios de gestión empresarial, y siempre que sea posible, se incluyen KPI de impacto, es decir, métricas de impacto directo, indirecto e inducido en el ODS de referencia y en los grupos de interés implicados.

Pero es evidente que falta mucho por hacer y que la consecución de la Agenda 2030 es compromiso de todos. Dentro de EDP debemos seguir trabajando en:

  • el desarrollo y la implementación de los objetivos ya definidos,
  • seguir fomentando una cultura de grupo que tenga en su centro de acción los ODS involucrando a todos los trabajadores y
  • abordando los asuntos relevantes que surgen en la relación con las partes interesadas de forma que entre todos contribuyamos al desarrollo sostenible.

Beatriz Álvarez Iglesias, Jefa de Sostenibilidad de EDP España.