¿Su empresa celebra la diversidad sólo el Día Internacional de la Mujer? ¿O quizá sólo la Semana del Orgullo? Si es así, lamento decirle que todos sus esfuerzos son vanos y los resultados serán casi nulos. Si su concepto sobre diversidad consiste en acordarse del 8 de marzo o de la semana LGBT, definitivamente hablamos de cosas diferentes.

La diversidad y la inclusión son un imperativo de negocio. Incluir la diversidad en su organización, dotarla de la relevancia que requiere a lo largo del año -y de todos los años-, saber medirla y ponerla bajo el marco de una estrategia con sus correspondientes objetivos es un método más que recomendable. Tenga en cuenta que sus clientes son muchos y diversos, exigen que los productos y servicios estén diseñados por equipos diversos -tanto como lo son ellos- para que entiendan cada uno de sus criterios de compra.

Hay muchos ejemplos que ilustran esta premisa. A la hora de volar en una compañía aérea, ¿valoran por igual mujeres y hombres los servicios ofrecidos a bordo? La estadística y los estudios -más allá de la simple observación empírica- confirman que no. No se puede diseñar una experiencia excelente de vuelo si no se tienen en cuenta las necesidades de cada tipo de cliente. Idéntica afirmación si hablamos del sector financiero y bancario. ¿Requieren el mismo tipo de productos y servicios una persona jubilada, propietaria de su piso y sin necesidad de endeudamiento que un milenial que cursa un master en un país europeo, comparte alquiler y persigue trabajar como freelance para varias organizaciones internacionales a la vez?

En Accenture, desde hace ya tiempo, la diversidad e inclusión se entienden desde y para el negocio. En primer lugar, contamos con el soporte, apoyo y compromiso del Comité de Dirección de la compañía, más allá del Comité de Diversidad que monitoriza los resultados y vela permanentemente por la mejora continua. Trabajamos bajo procesos que extraen lo mejor de cada uno de nuestros profesionales analizando, al mismo tiempo, los momentos de la verdad en su trayectoria profesional. Con esta combinación logramos generar unas experiencias personales que refuerzan la vinculación a la organización. Y, por último, nos marcamos unos objetivos claros y para atraer e incluir a cada uno de los colectivos diversos, medimos cómo progresamos en cada una de nuestras metas y ligamos parte de la remuneración del equipo ejecutivo a su consecución.

Definitivamente, nosotros no celebramos la diversidad sólo dos jornadas al año, vivimos la diversidad e inclusión los 363 días restantes de todos los años.

María José Sanz, managing director de Accenture y responsable de Diversidad e Inclusión