Participamos recientemente en la tercera reunión global de Decent Work in Global Supply Chains Action Platform, una de las plataformas de acción del Pacto Mundial de Naciones Unidas que reúne a expertos y empresas internacionales para dar solución a retos relacionados con la sostenibilidad, el empleo decente y las cadenas de suministro globales.

El futuro del trabajo fue unos de los temas principales sobre los que giró el encuentro, con una premisa de partida: las empresas han de hacer frente a las grandes transformaciones que se esperan en el mercado de trabajo como vía para garantizar su supervivencia.

La automatización, la inteligencia artificial o la robótica van a revolucionar el mundo empresarial en los próximos años y ya lo están haciendo en sectores como el del automóvil, el comercio o la agricultura. Según estimaciones del Banco Mundial, dos tercios de los puestos de trabajo de los países en desarrollo podrían ser automatizados[1]. La OCDE no da cifras tan alarmantes; estima que entre el 50% y el 70% de los puestos de trabajo en el mundo no serán automatizados por completo, pero sí se automatizarán gran parte de sus tareas, cambiando en cualquier caso las formas de trabajar actuales[2]. En cuanto a la comunidad empresarial, ésta se manifestó preocupada en el Foro Económico Mundial de 2018, donde se anunció que el 50% de las empresas a nivel global esperan que la automatización lleve a una reducción de su fuerza de trabajo a tiempo completo en 2022[3].

La ecologización de la economía es otro de los desafíos de futuro: se crearán 24 millones de empleos basados en la sostenibilidad y las tecnologías limpias, pero se perderán otros 6 millones en sectores relacionados con las industrias basadas en el carbón[4]. Por último, el cambio demográfico se traducirá en el envejecimiento de la población en casi todo el mundo, lo que afectará de forma evidente al mercado de trabajo.

Estos retos son enormes para las empresas y pueden además agravar otros problemas actuales que necesitan soluciones urgentes; como los 190 millones de personas desempleadas en el mundo, los 2.000 millones de personas que trabajan en la economía informal o la brecha de género que provoca que las mujeres cobren un 20% menos que los hombres a nivel global[5]. Es por tanto importante buscar soluciones sistémicas que resuelvan anticipadamente los retos de futuro, sin perder el foco en los problemas actuales. La Organización Internacional del Trabajo, en su informe de 2019, Trabajar para un futuro más prometedor[6] expone una serie de recomendaciones vinculadas a la Agenda 2030, para dar solución a las futuras amenazas. Algunas de las más importantes son:

  • Garantizar el derecho a un aprendizaje continuo a lo largo de la vida que permita a las personas adquirir competencias, perfeccionarlas y reciclarse profesionalmente.
  • Encauzar la tecnología a favor del trabajo decente para que la inteligencia artificial este bajo control humano y se garantice que las decisiones definitivas que afectan al trabajo sean tomadas por personas.
  • Aplicar un programa transformador en igualdad de género, que impacte en ámbitos como los permisos de paternidad o los servicios públicos de cuidados, para garantizar la igualdad real.
  • Asegurar un nivel de protección básico para todas las personas vulnerables, que tenga en cuenta sus necesidades a lo largo de su ciclo vital, ya que las transiciones y pausas en el ámbito laboral serán cada vez más comunes.
  • Incentivar inversiones en áreas clave del trabajo decente y sostenible, de conformidad con la Agenda 2030.

Las grandes transformaciones que afectarán al mercado de trabajo ya se están haciendo notar en muchos sectores y paulatinamente se irán notando en la totalidad de ellos. Es fundamental impulsar estas y otras soluciones para convertir en oportunidades los desafíos de futuro, sin perder el foco en la solución a los problemas actuales plasmados en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.  No hemos de olvidar que el mundo a construir hasta 2030 no puede dejar a nadie atrás y esto incluye no solo a las generaciones futuras, sino también a las actuales.

Cómo las empresas pueden contribuir al ODS 8 (Producción y trabajo decentes).

[1] OIT, 2019: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—cabinet/documents/publication/wcms_662442.pdf

[2] OCDE, 2018: https://www.oecd.org/centrodemexico/medios/losriesgosdeautomatizaciondeltrabajovarianmuchoentrelasdiferentesregionesdelospaisesafirmalaocde.htm

[3] World Economic Forum, 2019: http://reports.weforum.org/future-of-jobs-2018/files/2018/09/FoJ18_ES.pdf

[4] OIT, 2019: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—cabinet/documents/publication/wcms_662442.pdf

[5] OIT, 2019: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—cabinet/documents/publication/wcms_662442.pdf

[6] Trabajar para un futuro más prometedor. OIT, 2019: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—cabinet/documents/publication/wcms_662442.pdf

Javier Molero, responsable de ODS y Derechos Humanos de la Red Española del Pacto Mundial.