Históricamente ENDESA ha desarrollado actividades pioneras para asegurar el respeto de los derechos humanos en sus actividades y las de su cadena de suministro, desarrollando de forma continua procesos de identificación de riesgos y potenciales impactos en materia de derechos humanos.

Durante el proceso de debida diligencia llevado a cabo en 2017 en Endesa, se analizó la extensión del compromiso con los derechos humanos a lo largo de toda la cadena de creación de valor, incluyendo las relaciones responsables con los clientes y la cadena de suministro. Sobre este último elemento ENDESA ha venido desarrollando varias líneas de actuación.

Desde 2017 el proceso de calificación de proveedores incluye criterios de evaluación de derechos humanos para las familias de proveedores con mayores riesgos. En caso necesario, se prevé la realización de auditorías y visitas in-situ, así como el establecimiento de planes de mejora por parte de los proveedores y, si procede, la pérdida de la calificación y la posible suspensión del contrato. Endesa considera a cada proveedor potencialmente en riesgo desde el punto de vista de los derechos humanos. Por este motivo, tanto en la fase de calificación como en la fase de licitación, y en los estándares contractuales, la compañía es evaluada, seleccionada y monitoreada en base a la adhesión voluntaria a los 10 Principios del Pacto Mundial, a la implementación del Código Ético de Endesa, el Modelo de Organización, el Plan Tolerancia Cero contra la Corrupción y la Política de Derechos Humanos. Para 2018 se fijó un objetivo de cobertura del 80% de las calificaciones realizadas en materia de derechos humanos que ha sido superado y se aspira al 100% de los proveedores calificados en 2020.

Por otro lado, el sector eléctrico debe provisionarse de combustibles fósiles cuya procedencia es, en muchos casos, de países donde existen marcos jurídicos menos estables y con mayor riesgo de incumplimiento de los derechos humanos.  Por ello, ENDESA realiza de forma sistemática un análisis de contrapartes previo a la contratación de dichos servicios. Este análisis permite identificar controversias relevantes que puedan conllevar riesgos legales y reputacionales para la Compañía e incorpora elementos relacionados con los derechos humanos.

Asimismo, durante los últimos años ha existido una elevada presión por parte de la sociedad civil y los inversores en lo referido a la minería del carbón, trasladando dicha presión sobre las empresas eléctricas (especialmente las europeas) que utilizan este combustible para la operación de sus centrales térmicas. ENDESA, como parte del Grupo ENEL, forma parte de la iniciativa Bettercoal. Promovida por un conjunto de empresas eléctricas europeas, esta iniciativa de vocación mundial busca promover la mejora continua de la responsabilidad corporativa en la cadena de suministro del carbón, incluyendo los derechos humanos como uno de sus elementos principales. De este modo, las empresas mineras deben adoptar el código de Bettercoal e implementar un conjunto de buenas prácticas y someterse a procesos de evaluación y mejora continua.

Ángel Fraile, Head of Sustainability Planning and Stakeholder Engagement Iberia en Endesa.