La Declaración Universal de Derechos Humanos establece el derecho a un medio ambiente sano. En Enagás somos conscientes de que además de ser un derecho, se trata de una obligación, ya que el cuidado del medio ambiente supone una apuesta por el desarrollo sostenible.

Nuestro propósito es mejorar la competitividad de los países en los que operamos y contribuir al proceso de transición energética y descarbonización a través del desarrollo y gestión de infraestructuras energéticas. Por ello, nuestra estrategia de sostenibilidad se basa en tres drivers estratégicos muy alineados con un enfoque de eficiencia en el uso de los recursos energéticos y de impulsar el uso de gases renovables (biometano e hidrógeno):

  • Eficiencia energética y reducción de emisiones: debemos minimizar el impacto ambiental de nuestras operaciones a través de soluciones que nos permitan reducir nuestro consumo energético, minimizando nuestra huella de carbono.
  • Personas y cultura: debemos ser capaces de atraer y retener el mejor talento, generando entornos de trabajo que nos permitan seguir transformándonos y aportar soluciones creativas para formar parte de un futuro más sostenible.
  • Rol del gas natural y de los gases renovables en el modelo energético: apostamos por la promoción de nuevos usos del gas natural y el desarrollo de proyectos de energías limpias como el biometano y el hidrógeno.

Desde Enagás llevamos años trabajando en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a través de la eficiencia energética. Tenemos objetivos de reducción de emisiones que vinculamos a la retribución variable de los profesionales. Además hemos reducido más del 30% nuestras emisiones en el periodo 2016-2018 (objetivo incluido en la retribución variable a largo plazo).

El acuerdo de París y la aprobación de los ODS confirman que estamos avanzando en la dirección correcta, y hacen que el asunto del cambio climático continúe siendo uno de nuestros principales focos de actuación.

Por otro lado, estamos promoviendo el desarrollo de energías renovables no eléctricas, como el biometano o el hidrógeno. Se trata de nuevas soluciones energéticas claves en el proceso de transición energética y que además suponen un impulso a la economía circular, un ámbito con el que Enagás se ha comprometido a través de la firma del Pacto por la Economía Circular.

La utilización del biometano es el resultado de una valorización adecuada de residuos sólidos urbanos, aguas residuales y residuos agrícolas, ganaderos y forestales. En España ya existe una conexión a la red de gasoductos de Enagás en el centro de tratamiento de residuos de Valdemingómez (Madrid) y estamos trabajando en nuevos proyectos para impulsar y participar en el desarrollo del biometano. La inyección de biometano en la red de transporte contribuye a reducir paulatinamente la huella de carbono de la industria gasista, garantiza la calidad del gas entregado, permite equilibrar producción y demanda de las plantas de biometano y aprovecha las infraestructuras ya existentes.

Asimismo, el hidrógeno renovable se está posicionando como un nuevo vector energético global, ya que sirve como almacenamiento del excedente de energía eléctrica procedente de fuentes renovables y puede transformarse en varias formas de energía (electricidad, gas sintético o calor), además de contar con múltiples aplicaciones. En Enagás, estamos impulsando diversas iniciativas de que permitan hacer realidad su uso y aplicaciones.

Elena Blanco Lozano. Gerente de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Enagás.