El ODS 2 está conectado con los Principios 1,2, 7, 8 y 9 del Pacto Mundial.

«Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible »

¿En qué consiste el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2?

En el mundo actual, nuestras tierras, océanos y bosques están siendo rápidamente degradados, a consecuencia de la sobreexplotación de los recursos y del rápido avance que está teniendo a lo largo de todo el planea el cambio climático. Esto se traduce en la reducción de los recursos de los que dependemos para alimentarnos y en el aumento de los riesgos asociados a desastres como sequías e inundaciones.

Desde los años 70 no ha parado de adelantarse el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra. En 2019, solo en 7 meses se han consumido todos los recursos naturales que son capaces de regenerar los ecosistemas terrícolas en un año, según la organización Global Footprint Network. España gastó todos los recursos naturales que le corresponden incluso 2 meses antes, 15 días antes que en 2018. La Unión Europea utiliza un 20% de la biocapacidad de la tierra con solo un 7% de la población mundial. Si todo el mundo consumiera como un europeo, se necesitarían 2,8 planetas.  A nivel mundial, vivimos como si tuviéramos 1,75 planetas a nuestra disposición.

La sociedad ha de avanzar hacia un sistema agroalimentario sostenible, que pueda suministrar comida nutritiva para todos y cuidar los ecosistemas. Se estima que 821 millones de personas padecen hambre en el mundo, y un 22% de la población mundial menor de 5 años presenta una nutrición insuficiente. Al mismo tiempo, la obesidad sigue aumentando en todos los grupos de edad y todas las regiones impulsada en gran medida por el consumo de dietas poco saludables y por un claro mal reparto de los alimentos. Estos datos destacan el inmenso desafío que supone lograr el objetivo del hambre cero para 2030.

Por otro lado, entre el 25% y el 30% del total de alimentos producidos en el mundo se pierde o se desperdicia, según el IPCC, el panel de científicos de expertos de la ONU en cambio climático. Estos también establecen que un 23% de todos los gases de efecto invernadero provienen de la agricultura, la silvicultura y el uso de la tierra, llegando a un 37% si se añaden las emisiones asociadas a la producción mundial de alimentos. El IPCC avisa de que el cambio climático está teniendo ya impactos en la seguridad alimentaria debido al cambio en los patrones de precipitación y el aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos que dañan los cultivos.

Es necesario empoderar a los pequeños productores de alimentos para mejorar su resiliencia y la capacidad de adaptación al cambio climático y facultarlos para que puedan gestionar los recursos naturales de forma sostenible y superar barreras de acceso a los mercados y servicios financieros.

Necesitamos una profunda reforma del sistema mundial agroalimentario para cumplir con los objetivos globales marcados de acabar con el hambre, garantizar alimentos sanos y nutritivos para toda la población y promover la agricultura sostenible. Las empresas se posicionan como actores a jugar un papel clave en el diseño y la distribución de soluciones efectivas, realistas y prácticas para garantizar la seguridad alimentaria y la agricultura sostenible. Cada empresa junto a su cadena de suministro, incluidos proveedores, comerciantes, distribuidores, inversores y consumidores, tiene un papel clave que jugar en la protección del medioambiente y la promoción de la agricultura, la pesca y los sistemas alimentarios sostenibles. Para ello, la inversión en I+D+i, el fomento de la educación en sostenibilidad y la apuesta por negocios sostenibles, son cuestiones clave.

¿Cómo pueden las empresas contribuir al ODS 2?

Las empresas pueden contribuir de diferentes maneras al ODS 2. Hay determinadas empresas cuyo núcleo de negocio está más directamente ligado a este objetivo, como las del sector agroalimentario en sus 3 eslabones (producción, industria y distribución). No obstante, todas las empresas, independientemente de su sector, pueden tomar medidas para contribuir a este objetivo.

En el ámbito interno:

  • Poniendo en marcha acciones para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos a través de toda la cadena de valor, y encontrar maneras de redistribuir el exceso de alimentos.
  • Integrando los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos, para evitar provocar impactos negativos sobre los derechos humanos de las comunidades locales, particularmente el derecho a la alimentación.
  • Proporcionando condiciones laborales dignas a los proveedores en países con legislaciones débiles, para asegurar que estas personas cuenten con un sueldo suficiente, que permita a los empleados y sus familias comer de forma nutritiva, sana y suficiente.
  • Estableciendo programas de alimentación para empleados, que incluyan alimentos sanos y nutritivos.
  • Impulsando medidas para reducir el desperdicio de alimentos minimizando las pérdidas de alimentos durante la producción, el almacenamiento y el transporte.
  • Diseñando productos sostenibles que favorezcan el consumo responsable y ayuden a evitar el desperdicio de alimentos.
  • Invirtiendo en conservación, restauración o reforestación de especies vegetales autóctonas y ecosistemas como turberas, humedales, praderas, manglares y bosques que ayuden a frenar la desertización y guardan grandes cantidades de gases de efecto invernadero.
  • Uniéndose a iniciativas como Zero Hunger Challenge de Naciones Unidas, para trabajar en la lucha contra el hambre a nivel local y global.

Acciones concretas para el sector agroalimentario:

  • Formando a empleados y proveedores y proporcionándoles ayuda técnica para que empleen prácticas de producción sostenibles.
  • Creando productos específicos para combatir la malnutrición y colaborando con organizaciones sociales que ayuden a combatir el hambre en las poblaciones más vulnerables.
  • Invirtiendo en tecnología e I+D+i que posibilite procesos más eficientes y sostenibles que garanticen a largo plazo cumplir con la demanda creciente y a corto plazo aumentar el acceso a alimentos a personas en situación de malnutrición.
  • Impulsando la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca sostenibles entre sus proveedores del sector primario, evaluándolos y ayudándoles a través de formación y capacitación tecnológica, promoviendo la producción sostenible.
  • Transformando las prácticas agrarias sostenibles, protegiendo el medioambiente, garantizando una gestión más eficiente de los recursos naturales y los deshechos y mejorando el bienestar de las comunidades rurales, para garantizar la futura demanda de alimentos bajo criterios de sostenibilidad.
  • Diversificando la producción, adaptando prácticas agrícolas sostenibles y compatibles con el clima.
  • Asignando precios asequibles a alimentos de primera necesidad o dirigidos a grupos vulnerables como la infancia, fomentando la nutrición adecuada de la población.
  • Estableciendo políticas y prácticas de comunicación transparente con los consumidores sobre la información nutricional de los productos, más allá de los requisitos legales.

En el ámbito externo:

  • Utilizando los productos y servicios de la empresa para encontrar soluciones al hambre en el mundo, por ejemplo, una empresa del sector de la alimentación, expandiendo cereales fortificados que ayuden a combatir la malnutrición infantil.
  • Desarrollando campañas de sensibilización para concienciar a la población de los problemas derivados del hambre y la importancia del consumo responsable.
  • Llevando a cabo donaciones a bancos de alimentos y ONG cuyo núcleo de negocio se base en la reducción del hambre o la agricultura sostenible.
  • Realizando proyectos de cooperación al desarrollo, con el foco en comunidades locales y poblaciones indígenas.
  • Creando alianzas público-privadas con ONG y administraciones públicas para proyectos específicos que favorezcan la reducción del hambre y a las comunidades locales.
  • Disminuyendo el impacto medioambiental que tienen sus operaciones, para evitar crisis ambientales que repercutan en la correcta nutrición de la población y utilizando los recursos y productos de la empresa para ayudar en crisis y catástrofes naturales, conjuntamente con otros actores del sector humanitario.

Experiencias de nuestros socios

Algunas de las entidades socias del Pacto Mundial cuentan en primera persona casos de éxito con los que contribuyen a este ODS, puedes consultarlos a través de la plataforma online COMparte.

¿Cómo pueden medir las empresas su contribución al ODS 2?

Las empresas tienen la guía SDG Compass, proyecto en común del Pacto Mundial de Naciones Unidas, WBCSD y Global Reporting Initiative. Esta guía cuenta con indicadores específicos para que las empresas puedan comprobar sus avances en sus contribuciones a los diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Algunos ejemplos de indicadores relativos al ODS 2 son:

  • Número de prácticas en materia de comunicación a los consumidores acerca de los ingredientes y la información nutricional, más allá de los requisitos legales.
  • Número y descripción de disputas significativas con comunidades locales y pueblos indígenas.
  • Número de personas física o económicamente desplazadas y su compensación, todo ello desglosado por tipo de proyecto.
  • Porcentaje de volumen de compra verificado de acuerdo con las normas internacionales de producción responsables.
  • Número estimado de personas que experimentan mejores rendimientos agrícolas como resultado de iniciativas comerciales inclusivas.
  • Operaciones con impactos negativos significativos reales y potenciales en comunidades.
  • Toneladas de desperdicio alimentario evitadas.

¿Qué herramientas tienen las empresas a su disposición para facilitar la contribución al ODS 2?

Las empresas cuentan con diferentes herramientas para guiar sus contribuciones a los ODS y más específicamente al ODS 2.

Algunos datos sobre el ODS 2

Malnutrición:

  • El número de niños menores de 5 años afectados por retraso del crecimiento en el mundo ha disminuido un 10% en los últimos 6 años. No obstante, aún hay 149 millones de niños con retraso del crecimiento.
  • 1 de cada 7 recién nacidos, 20,5 millones de niños de todo el mundo, tuvieron bajo peso al nacer en 2015 y no se han registrado progresos en la reducción del bajo peso al nacer desde 2012.
  • Alrededor de 2.000 millones de adultos tienen sobrepeso u obesidad, pero 821 millones de personas todavía están desnutridos, lo que pone de relieve la necesidad de reformar el sistema alimentario mundial.
  • El 80% de los países en los que el hambre aumentó son países con economías muy dependientes de productos básicos primarios para la exportación y la importación.

Uso de recursos y emisiones de gases de efecto invernadero:

  • Las emisiones del sistema alimentario en su conjunto, incluida la producción y el consumo, representan hasta el 37% del total de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero inducidas por el ser humano.
  • Solo el desperdicio de alimentos es responsable de entre el 8% y el 10% de todas las emisiones de efecto invernadero que genera el ser humano.
  • Entre el 25% y el 30% del total de alimentos producidos en el mundo se pierde o se desperdicia.

Seguridad alimentaria:

  • La agricultura es el sector que más empleo produce en el mundo, suministrando la forma de vida del 40% de la población mundial. Es la mayor fuente de ingresos y trabajo en los hogares pobres rurales.
  • 500 millones de pequeñas granjas en el mundo, la mayoría de secano, proporcionan un 80% de los alimentos que se consumen en la mayor parte del mundo en desarrollo. Invertir en los pequeños agricultores, mujeres y hombres, es una forma importante de aumentar la seguridad alimentaria y la nutrición para los más pobres, así como la producción de alimentos para mercados locales y mundiales.
  • Desde 1900, el 75% de la diversidad de las cosechas se ha perdido en los campos. Un mejor uso de la biodiversidad agrícola puede contribuir a una alimentación sana, mejorar la vida de las comunidades agrícolas y hacer más resistentes y sostenibles los sistemas agrícolas.
  • Si las mujeres agricultoras tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres, el número de hambrientos en el mundo podría ser reducido en hasta 150 millones de dólares.
  • 1,4 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, la mayoría de ellas viven en zonas rurales del mundo en desarrollo. En muchas regiones la pobreza energética es uno de los principales obstáculos para la reducción del hambre y la garantía de que el mundo puede producir alimentos suficientes para satisfacer la demanda futura.
  • En 2018 sabemos que la agricultura comercial ha llevado a la pérdida del 40% de los bosques en los trópicos y subtrópicos de la Tierra.

 Metas del ODS 2

  • Para 2030, poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones vulnerables, incluidos los lactantes, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año.
  • Para 2030, poner fin a todas las formas de malnutrición, incluso logrando, a más tardar en 2025, las metas convenidas internacionalmente sobre el retraso del crecimiento y la emaciación de los niños menores de 5 años, y abordar las necesidades de nutrición de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad.
  • Para 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores, entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos de producción e insumos, conocimientos, servicios financieros, mercados y oportunidades para la generación de valor añadido y empleos no agrícolas.
  • Para 2030, asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas resilientes que aumenten la productividad y la producción, contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas, fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, las inundaciones y otros desastres, y mejoren progresivamente la calidad del suelo y la tierra.
  • Para 2020, mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja y domesticados y sus especies silvestres conexas, entre otras cosas mediante una buena gestión y diversificación de los bancos de semillas y plantas a nivel nacional, regional e internacional, y promover el acceso a los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales y su distribución justa y equitativa, como se ha convenido internacionalmente.
  • Aumentar las inversiones, incluso mediante una mayor cooperación internacional, en la infraestructura rural, la investigación agrícola y los servicios de extensión, el desarrollo tecnológico y los bancos de genes de plantas y ganado a fin de mejorar la capacidad de producción agrícola en los países en desarrollo, en particular en los países menos adelantados.
  • Corregir y prevenir las restricciones y distorsiones comerciales en los mercados agropecuarios mundiales, entre otras cosas mediante la eliminación paralela de todas las formas de subvenciones a las exportaciones agrícolas y todas las medidas de exportación con efectos equivalentes, de conformidad con el mandato de la Ronda de Doha para el Desarrollo.
  • Adoptar medidas para asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios y sus derivados y facilitar el acceso oportuno a información sobre los mercados, en particular sobre las reservas de alimentos, a fin de ayudar a limitar la extrema volatilidad de los precios de los alimentos.

Periódicamente organismos nacionales e internacionales publican informes y reportes especializados de donde se han extraído los datos: