Cuando empecé a escuchar hablar de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), estaba centrada e incluso obsesionada con la aplicación integral de la RSE en nuestra empresa, una pequeña pyme del mundo de las agencias de viajes emisoras. Entonces, aun cuando nosotros desarrollábamos nuestro lado más inclusivo a nivel social, y nuestra conciencia en el desarrollo de lo local, poco habíamos escuchado en el sector conceptos como; emisiones de CO2, protección medioambiental, gestión en valores, buen gobierno, igualdad e inclusión. El hecho de gestionar la empresa con una política integral de responsabilidad social corporativa abrió una puerta de par en par a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El primer impacto al mirar su iconografía de llamativo colorido y sus objetivos escueta y claramente redactados nos provocó amor a primera vista, un hecho normal en una pyme que cree de corazón en la implementación de la sostenibilidad a todos los niveles, añado una coletilla “y más en el sector del Turismo que tanta falta nos hace”.

Volviendo a los ODS, he de reconocer que han supuesto diversos retos para todos nosotros. El primero fue tener claro como podíamos participar como pyme en este mundial resumen de necesidades urgentes de nuestro planeta y después cómo comunicárselo a nuestro equipo y proveedores. Mi primer pensamiento, para ser honesta, fue después de tantos años y esfuerzo encauzando y haciendo comprender la RSE en la empresa, ¿qué hago ahora con los ODS? ¿ahora qué explico al equipo? Obviamente fue un primer pensamiento ante el desconcierto de cómo empezar.

Poco a poco nos dimos cuenta de que eran dos temas diferentes en planteamiento, pero de similar calado a lo que veníamos haciendo, la RSE es un engranaje de valores y buen gobierno dentro de la empresa y los ODS los extiende hacia afuera en objetivos de mayor alcance, es decir, externaliza el trabajo de la RSE y en su mejor visión y aplicación multiplica los efectos. Para ello creamos un equipo de trabajo de los ODS que incluyera personas de diferentes departamentos y juntos creamos el primer esbozo de metas alcanzables. Aunque se fue trabajando posteriormente el origen de las reflexiones se originó con el equipo, la mejor manera de difundirlo en la casa. Indudablemente que ha supuesto un reto determinar las metas más cercanas a nosotros, a nuestro sector y crear un indicador factible y alcanzable desde nuestra perspectiva.

Dejo una clara afirmación y es que considero imprescindible crear alianzas estratégicas con entidades sin ánimo de lucro u ONGs para alcanzar algunas de las metas con las que nos hemos comprometido. He podido observar que muchas de las metas expuestas, afectaban más a otra tipología de empresa, ya fuera industrial, alimentaria o del mundo de la salud, muchas otras quedan en manos de gobiernos y sus políticas, por cierto, si algo tiene de bueno los ODS es que es un idioma común para todos y no solo para las empresas o unos pocos. Al ir ampliando el alcance nos vamos dando cuenta de otra realidad que son las diferentes velocidades de aplicación de los ODS o de la propia sostenibilidad en los países del mundo.

Las políticas y gobiernos del planeta siguen su propio camino hacia las urnas, o la imposición del dictador del momento, muchas veces lejano a la realidad de la Humanidad. Los ODS nos ayudan a hablar de una nueva era, una era denominada por algunos de “transición ecológica” que representa profundos cambios tanto en la producción como el consumo, en las políticas y estrategias de desarrollo de cualquier rincón de la Tierra. Por primera vez, gracias a la tecnología y la rápida comunicación, las sociedades tienen la oportunidad de afectar como detonante en políticas económicas arcaicas, que han dejado detrás de su gestión y producción la “insostenibilidad”. La gratuidad de “uso” de los recursos de un planeta finito ha de ser el paradigma de esta nueva era, y por supuesto no será fácil arrancar el “bienestar” de sociedades desarrolladas o de élites privilegiadas, pero es el único camino.

Los ODS son un nuevo idioma para el planeta, en el fondo representan los derechos de la Humanidad en este preciso momento, y aunque a simple vista inalcanzables, tienen un recorrido importante de la mano de todos. Hemos de superar el reto de pensar que es un proyecto tan ambicioso que nos parezca inalcanzable sobre todo a ojos de pequeñas empresas o incluso a los consumidores. Para animar a todas aquellas pymes que quieran comenzar, solo tienen que ver todas las referencias de cambio en la sociedad a través de movimientos como Flygskam, o el mismo activismo de los más jóvenes a través de nuevos emblemas como Greta Thunberg para luchar contra la emergencia climática.

Ser responsable, y apostar por los ODS, es una estrategia sana, sostenible y beneficiosa para las empresas de hoy en día, un valor añadido.

Participemos y demos luz blanca a este arco iris de Objetivos de la Humanidad tan necesarios para este planeta.

Felisa Palacio. Dirección General de Tarannà Viajes con Sentido.