La inclusión, es decir, no dejar a nadie atrás, y proteger los derechos humanos, son dos grandes retos y dos de los principios de la Agenda 2030 de Naciones Unidas para el desarrollo sostenible. Estos compromisos ponen de manifiesto la importancia de implicar al sector privado a la hora de lograr sociedades más inclusivas, igualitarias y justas, que contribuyan a cumplir estos objetivos. Es clave que las empresas facilitemos la vida a las personas que más dificultades tienen para integrarse social y laboralmente.

Nuestro compromiso con el respeto y la protección de los derechos de estas personas forma parte de la esencia de la compañía. No solo está recogido en nuestros Principios Institucionales, en el Código Ético y de Conducta y en nuestra Política de Diversidad e Igualdad de Oportunidades, que establece que todas las personas puedan desarrollarse en igualdad de condiciones para aportar lo mejor de sí mismos. Contamos, además, con un ambicioso plan, del que estamos muy satisfechos. Se trata de nuestro Programa Corporativo de Discapacidad, con el que el Grupo se ha comprometido públicamente a que, antes de 2021, el 3% de su plantilla esté compuesta por personas con discapacidad. En MAPFRE trabajan actualmente más de 900 personas con discapacidad que, diariamente, demuestran sus capacidades y talento.

Apostamos también por algo que para nosotros es esencial y que pone el foco en crear una cultura sensible a la discapacidad, que promueva valores como la dignidad, el respeto, la comprensión, la empatía y la solidaridad, principios propios de una compañía que defiende un modelo de sociedad donde cabemos todos, en equidad y sin exclusión. En este sentido, casi la mitad de los empleados de MAPFRE en España han realizado ya un curso de sensibilización y concienciación en materia de discapacidad y se han implicado en más de 150 actividades de voluntariado para facilitar la integración de este colectivo en la sociedad.

 En 2018, MAPFRE destinó más de 245.000 euros a promover la integración laboral de personas con discapacidad e invirtió más de 532.000 a impulsar su contratación con centros especiales de empleo y mejorar su calidad de vida a través de ayudas económicas para ellos y sus familiares. En esta línea, y gracias al programa Familiares, desde hace cinco años, ofrecemos apoyo a todos los empleados que tienen algún familiar con cualquier tipo de discapacidad y a éstos a formarse, encontrar un puesto de trabajo y asesorarles para que sean más autónomos a la hora de tomar decisiones y solucionar problemas.

Nuestra Fundación también realiza una labor importante para defender sus derechos. Desde 2006, Fundación MAPFRE, desarrolla programas innovadores que no solo han servido para facilitar la formación e integración laboral de estas personas, sino que también han permitido mejorar su acceso a espacios deportivos y promover su participación en actividades culturales y de otra índole. Hoy, podemos decir con orgullo que más de 200.000 personas con discapacidad se han beneficiado en este tiempo de nuestros proyectos. Entre ellos destaca Juntos Somos Capaces, del que nos sentidos especialmente satisfechos, y que en sus nueve años de vida ha hecho posible que más de 6.400 empresas de toda España hayan facilitado la formación a más de 2.000 personas y la inserción laboral de más de 3.000 trabajadores con discapacidad intelectual y enfermedad mental, y todo ello gracias a la utilización del modelo de “empleo con apoyo”, clave del éxito de la iniciativa.

No es momento de sólo hablar de inclusión, sino de actuar para lograrla y de hacerlo con calidad. Este es el reto para todos.

Anastasia de las Peñas, directora de Experiencia de Empleado de MAPFRE.