La transparencia debería de ser uno de los valores transversales y obligatorios para cualquier tipo de organización. La transparencia es el pilar fundamental que asegura que no se produzca ninguna actividad relacionada con la corrupción.

Si consultamos el diccionario de la RAE, leemos que transparencia es: “algo claro, evidente, que se comprende sin duda, ni ambigüedad”.

Por lo tanto, la transparencia se basa en ser claros, en dar signos de evidencia, en hacernos comprender, sin generar ningún tipo de duda ni ambigüedad.

Ser transparente es dar información clara, comprensible, sin adornos innecesarios que puedan generar duda.

Ser transparente es hablar claro con nuestros interlocutores, expresar la verdad, siendo objetivos.

Ser transparente es no ocultar nada a nuestro equipo de trabajo.

Ser transparente es que la información que se ofrece a los clientes sea veraz, auténtica.

Ser transparente es no realizar ninguna maniobra oscura que pueda comprometer a la organización.

Ser transparente es respetar las reglas del mercado, la Ley y la competencia legal y leal.

Ser transparente es no sucumbir a prácticas corruptas, como intercambio de información confidencial, intercambio de favores, o entrega de regalos a cambio de una compra.

Ser transparente es respetar la competencia.

Ser transparente es no ofrecer más de lo que se puede dar.

En nuestra organización tenemos muy integrado el valor de la transparencia y aplicamos este valor a todas nuestras actividades, ya sean comerciales, fiscales, contables, de recursos humanos….

La transparencia tiene un lugar especial en nuestro Código ético y en las acciones que realizamos dentro del departamento de Responsabilidad social.

Y es que, en nuestra empresa, la falta de transparencia puede ser denunciada. Es por esto que contamos con un Programa de Cumplimiento normativo penal y un canal de denuncias externo, donde las empresas, y nuestro equipo, nos puede hacer llegar una reclamación o un aviso.

Y es que la transparencia, lejos de ser un valor individual, debe ser un valor compartido. La transparencia hay que compartirla, porque es la arma para luchar contra la corrupción. La transparencia debe expandirse, siendo una regla básica, un requisito imprescindible.

Es por ello que aplicamos y difundimos nuestra Política de transparencia a nuestros grupos de interés. Es por ello que clasificamos a nuestros proveedores, clientes y proveedores auxiliares, en base a criterios de responsabilidad social, dentro de los que se incluye el ser transparentes.

Es por esto que no nos interesan las relaciones comerciales con quienes no puedan garantizar su transparencia en los negocios.

Y es por esto, que instamos a todas las organizaciones y personas que forman parte de ellas, así como a nuestro Gobierno y a sus miembros, a que luchen por la transparencia como valor estructural de las empresas, de las entidades, y de las personas que forman parte de ellas.

Y que ser claros, evidentes, hacernos comprender sin generar dudas ni ambigüedades, sea una obligación y un valor inherente a toda empresa.

Sr. Lluís Teixidó Cabezas. Administrador. Suministros Eléctricos Industriales Anton Teixidó S.A.