El Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 está conectado con los Principios: 7, 8 y 9 del Pacto Mundial

“Promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y frenar la pérdida de la diversidad biológica”

¿En qué consiste el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15?

Los ecosistemas terrestres, tales como los bosques o las montañas son fuente principal de alimentos, proporcionan aire y agua limpios y constituyen el hábitat de millones de especies animales y vegetales, además de ofrecer numerosos servicios ambientales necesarios para la humanidad. Estos ecosistemas y las especies que habitan en ellos están siendo gravemente amenazados por las consecuencias de las actividades humanas y el cambio climático.

De los 8 millones de especies que existen actualmente en el planeta, un millón están en riesgo. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte de esta alarmante pérdida de biodiversidad que además supone una amenaza para la economía global por las consecuencias de la denominada “sexta extinción masiva” e insta a los países a actuar ante la pérdida de biodiversidad, señalándolo como uno de los grandes riesgos del siglo XXI. España posee la mayor diversidad biológica de la Unión Europea, pero podría verse afectada si se siguen las tendencias actuales.

Los servicios ambientales, hoy en riesgo, aportan anualmente entre 112 y 125 billones de euros a la economía planetaria. Un ejemplo es la polinización, responsable del 75% de las cosechas agrícolas mundiales y afectada gravemente por la actividad humana.

Por otro lado, la degradación del suelo debido a la deforestación, a la sobreexplotación agrícola y a una mala gestión de los residuos y vertidos, continúa en ascenso, dificultando la actividad agrícola necesaria para producir bienes y servicios para toda la población, especialmente en zonas desfavorecidas. La degradación de las tierras ha reducido la productividad en un 23% en el conjunto de las áreas terrestres. La tendencia a temperaturas cada vez más elevadas debido al cambio climático nos lleva a un claro aumento de la extensión de los climas semiáridos. En España se puede estimar un aumento en más de 30.000 km2 en las últimas décadas (en torno al 6% de la superficie del país). Y se estima que en 2050 unos 4.000 millones de personas vivirán en tierras desertificadas, sobre todo en regiones deprimidas de África o el sur de Asia.

El calentamiento global está provocando el deshielo de numerosas áreas del planeta, problema que irá a más en los próximos años. En los peores escenarios de emisión, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) pronostica que los glaciares más pequeños en Europa, África oriental, los Andes tropicales e Indonesia, perderán más del 80% de su masa de hielo actual para 2100. Y el Ártico podría experimentar veranos sin hielo una o dos veces cada década si el calentamiento aumenta 2 grados.  Además de los efectos directos sobre los ecosistemas y la biodiversidad, esto hará que aumenten los riesgos para las personas, a través de deslizamientos de tierra, avalanchas, desprendimientos de rocas e inundaciones, además de afectar a los agricultores y a las comunidades próximas a los ríos.

Se requieren soluciones a largo plazo para combatir la desertificación y la deforestación y preservar los hábitats terrestres, cuestiones clave para garantizar el suministro de alimentos y agua a la población, combatir el cambio climático y la contaminación atmosférica y evitar crisis ambientales que produzcan desplazamientos de población e inestabilidad política en multitud de países.

El ODS 15 pretende impulsar un uso sostenible de los ecosistemas terrestres, principalmente a través de la lucha contra la deforestación y la degradación del suelo, adoptar medidas para conservar la diversidad biológica, protegiendo las especies animales y vegetales amenazadas y combatir la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas.

«Se requieren soluciones a largo plazo para combatir la desertificación y la deforestación y preservar los hábitats terrestres»

El sector privado juega un papel protagonista para alcanzar este Objetivo, no impactando sobre ecosistemas y hábitats terrestres en las operaciones de la empresa, respetando la normativa medioambiental de los países en los que opera e integrando la conservación de la diversidad biológica en su estrategia de negocio.

Las organizaciones tienen la oportunidad de incorporar el valor de los recursos naturales en las cuentas de resultado, tomar decisiones estratégicas sobre cómo corregir su deuda adquirida con los ecosistemas y compensarla de manera eficiente.

¿Cómo pueden las empresas contribuir al ODS 15?

Las empresas pueden contribuir de diferentes maneras al ODS 15. Hay determinadas empresas cuyo núcleo de negocio está más directamente ligado a este objetivo, como las del sector agroalimentario, energético o textil. No obstante, todas las empresas, independientemente de su sector, pueden tomar medidas para contribuir.

En el ámbito interno:

  • Implementando políticas y prácticas empresariales encaminadas a garantizar la gestión sostenible de los recursos naturales en la organización y a través de la cadena de suministro.
  • Respetando la legislación medioambiental de los países en los que opera y cumpliendo con la normativa internacional de comportamiento ambiental, cuando ésta sea más ambiciosa.
  • Implementando sistemas de gestión ambiental que prevengan y minimicen el impacto de las actividades de la empresa sobre los ecosistemas terrestres y la biodiversidad.
  • Colocando la lucha contra la deforestación, la desertificación y la pérdida de la biodiversidad como núcleos esenciales de la organización, a través de la rehabilitación de las tierras, la protección y restauración del hábitat y la protección de la biodiversidad en los sitios operacionales.
  • Evitando la compra de materiales que representen un riesgo para las especies animales o vegetales en peligro de extinción.
  • Fomentando la investigación, la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías y procesos que contribuyan a combatir la deforestación, la desertificación y fomenten la preservación de los hábitats terrestres.
  • Adquiriendo productos forestales gestionados sosteniblemente o con un alto contenido de material reciclado.
  • Implantando sistemas de certificación forestal como PEFC o FSC que permiten la implantación de sistemas de trazabilidad y de cadena de custodia y garantizan el origen sostenible del producto forestal y a su vez el control de todos los pasos del proceso de producción, transporte y distribución.
  • Desarrollando productos y embalajes biodegradables, a través de una gestión e infraestructuras adecuadas y proporcionando información sobre su uso a los consumidores.
  • Desarrollando herramientas específicas que permitan calcular la deuda de la organización con la naturaleza y ayuden a tomar decisiones teniendo en cuenta el capital natural.
  • No impactando sobre terrenos que estén dentro o sean adyacentes a áreas protegidas o de alta biodiversidad.
  • Aprovechando la tecnología para reducir la emisión de papel en los procesos de compra a través de tickets y facturas en formato digital y ofrecer información medioambiental a los clientes a través de los canales de e-commerce.
  • Formando a empleados y cadena de suministro en prácticas responsables con los ecosistemas terrestres y en materia de biodiversidad.
  • Informando de las actuaciones de la empresa en materia de biodiversidad y de las acciones de investigación, conservación, educación y sensibilización, a través de un informe específico o de la memoria de sostenibilidad.

Acciones concretas para el sector agroalimentario:

  • Invirtiendo en el desarrollo de nuevas tecnologías que mejoren la protección del medioambiente, incluidos métodos de producción agrarias más sostenibles, fertilizantes naturales, sistemas de protección de cultivos o variedades de semillas y especies.
  • Potenciando la agricultura ecológica y sostenible, con especial hincapié en mantener la fertilidad y productividad del suelo.
  • Protegiendo el suelo de la degradación, limitando la erosión y evitando la deforestación potenciando prácticas sostenibles como la agricultura de conservación, técnicas de cosecha y tala de impacto reducido, patrones de pastoreo sostenible, la reforestación y rehabilitación de paisajes y la mecanización bajo criterios sostenibles.

En el ámbito externo:

  • Utilizando los productos y servicios de la empresa para encontrar soluciones a la deforestación, a la desertificación y a la diversidad biológica. Por ejemplo, una empresa del sector tecnológico, creando bases de datos de especies en peligro de extinción, para ayudar a la conservación y repoblación de flora y fauna de hábitats terrestres o una empresa del sector agrario, creando productos que mejoren la restauración de la tierra degradada.
  • Invirtiendo en I+D+i para encontrar nuevas soluciones a la preservación de los ecosistemas terrestres.
  • Colaborando con diversas instituciones científicas en el desarrollo de metodologías corporativas para medir el impacto de la organización sobre el capital natural y por tanto sobre la biodiversidad.
  • Participando en proyectos de conservación y restauración de la biodiversidad.
  • Participando en proyectos de investigación, conservación, educación y sensibilización en materia de deforestación y desertificación.
  • Difundiendo buenas prácticas en workshops, jornadas y eventos en materia de conservación y prevención de los ecosistemas terrestres.
  • Realizando proyectos de voluntariado corporativo como por ejemplo limpieza, reforestación o restauración de ecosistemas y protección de la flora y fauna.
  • Realizando proyectos de cooperación al desarrollo destinados a mitigar los efectos sobre la población de la deforestación, la degradación del suelo y la destrucción de la biodiversidad.
  • Creando alianzas público-privadas con ONG, universidades, sector público y otras empresas para realizar proyectos que ayuden a preservar los bosques, las tierras y las especies en peligro de extinción.

 Experiencias de nuestros socios

Algunas de las entidades socias del Pacto Mundial cuentan en primera persona casos de éxito con los que contribuyen a este ODS. Se pueden consultar a través de la plataforma online COMparte.

¿Cómo pueden medir las empresas su contribución al ODS 15?

Las empresas cuentan a su disposición con la guía SDG Compass, proyecto en común del Pacto Mundial de Naciones Unidas, WBCSD y Global Reporting Initiative. Esta guía contiene indicadores específicos para que las empresas puedan comprobar los avances en sus contribuciones a los diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Algunos ejemplos de indicadores relativos al ODS 15 son:

  • Número y porcentaje de áreas en las que el riesgo hacía la biodiversidad ha sido evaluado y monitoreado.
  • Impactos positivos y negativos significativos directos e indirectos en la biodiversidad.
  • Número total de especies que aparecen en la Lista Roja de la UICN y en listados nacionales de conservación cuyos hábitats se encuentren en áreas afectadas por las operaciones de la organización.
  • Centros de operaciones en propiedad, arrendados o gestionados ubicados dentro de o junto a áreas protegidas o zonas de gran valor para la biodiversidad fuera de áreas protegidas.
  • Cantidad de tierra (propia, alquilada o gestionada por actividades de producción o extracción) degradada o rehabilitada.
  • Tamaño y ubicación de todas las áreas de hábitat protegidas o restauradas por la organización y éxito de la medida.

¿Qué herramientas tienen las empresas a su disposición para facilitar la contribución al ODS 15?

Las empresas cuentan con diferentes herramientas para guiar sus contribuciones a los ODS y más específicamente al ODS 15.

  • SDG Compass: guía que proporciona herramientas e información a las empresas para alinear sus estrategias, así como medir y gestionar su contribución a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  • Los Diez Principios del Pacto Mundial,  y la herramienta de elaboración del Informe de Progreso, con la cual reportar esta información.
  • Business Call to Action: iniciativa promovida por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que busca instar al sector privado a implementar modelos de negocio innovadores que combinen beneficio e impacto sobre el desarrollo.
  • PNUMA: programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente que actúa como catalizador, defensor, educador y facilitador para promover el uso sensato y el desarrollo sostenible del medioambiente global.
  • UN-REDD Programme: programa de colaboración de las Naciones Unidas para reducir las emisiones de la deforestación y la degradación forestal (REDD +) en los países en desarrollo.
  • Convenio sobre la diversidad biológica: tratado internacional jurídicamente vinculante con tres objetivos principales: la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.
  • Convenio de Naciones Unidas para la lucha contra la desertificación: convenio que sirve de marco para mejorar las condiciones de vida de las personas en zonas áridas, mantener y restaurar la tierra y la productividad del suelo, y mitigar los efectos de las sequías.
  • Herramienta integrada de evaluación de la biodiversidad (IBAT) para empresas: programa de trabajo multiinstitucional que involucra a BirdLife International, Conservation International, UICN y UNEP-WCMC y proporciona una evaluación básica de riesgos sobre biodiversidad ayudando a las empresas a incorporar consideraciones de biodiversidad en las decisiones clave de planificación y gestión de proyectos.
  • Natural Capital Protocol: marco de toma de decisiones que permite a las organizaciones identificar, medir y valorar sus impactos y dependencias directas e indirectas sobre el capital natural.
  • Clasificación Internacional de Servicios Ecosistémicos: una clasificación común internacional que ayuda a identificar qué servicios ecosistémicos se pueden consideran dentro de una organización.
  • The Economy of Ecosystems and Biodiversity (TEEB): iniciativa global centrada en hacer visibles los valores de la naturaleza. Su objetivo principal es incorporar los valores de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas en la toma de decisiones a todos los niveles.
  • Integrated Valuation of Environmental Services and Tradeoffs (InVEST): conjunto de modelos de software utilizados para mapear y valorar los servicios ecosistémicos.
  • Global Forest Watch: sistema interactivo de monitoreo y alerta forestal en línea con la información que necesaria para gestionar y conservar mejor los paisajes forestales.
  • High Conservation Value (HCV) Resource Network: una red que proporciona soluciones para la aplicación del Enfoque de Altos Valores de Conservación en áreas donde la expansión de la silvicultura y la agricultura puede poner en riesgo importantes bosques, biodiversidad y comunidades locales.
  • WBCSD Global Water Tool: es una herramienta que ofrece recursos para identificar riesgos y oportunidades corporativos del agua.
  • Fundación Biodiversidad: es una fundación pública del Gobierno de España, que trabaja para preservar el patrimonio natural y la biodiversidad, además de actuar frente al cambio climático e impulsar la economía verde. Canaliza fondos públicos para el desarrollo de proyectos de organizaciones.

Datos y cifras del ODS 15

Ecosistemas

  • Los bosques son el medio de vida de alrededor de 1600 millones de personas, incluidas más de 2.000 culturas indígenas.
  • En los bosques habita más del 80% de las especies terrestres de animales, plantas e insectos.
  • Las montañas son la fuente del 60% al 80% del agua dulce del mundo, la que se utiliza para el consumo doméstico, agrícola e industrial, la producción de energía ecológica y la conservación de la biodiversidad.
  • Menos del 15% de los hábitats terrestres, incluidas las aguas interiores, y menos del 16% de las zonas costeras y marinas dentro de las jurisdicciones nacionales son zonas protegidas.
  • Si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando fuertemente, existe la posibilidad de que alrededor del 70% del permafrost cercano a la superficie se pierda.
  • En los peores escenarios de emisión los glaciares más pequeños de Europa, África oriental, los Andes tropicales e Indonesia, perderán más del 80 por ciento de su masa de hielo actual para 2100.
  • Si el calentamiento global se puede mantener a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, el océano Ártico solo estaría libre de hielo en septiembre una vez cada 100 años. Sin embargo, a 2 grados centígrados, esto ocurriría hasta un año de cada tres.
  • Si el calentamiento global asciende 2 grados se podrían destruir los ecosistemas en aproximadamente el 13% de la superficie terrestre del mundo. Mantener el calentamiento a 1,5 grados reduciría ese riesgo a la mitad.

Desertificación

  • De la agricultura dependen directamente 2.600 millones de personas, pero el 52% de la tierra empleada para la agricultura se ha visto moderada o gravemente afectada por la degradación del suelo.
  • Las tierras en mayor peligro de degradación abarcan aproximadamente el 29 % de las tierras de todo el mundo, donde habitan 3.200 millones de personas.
  • Se calcula que la pérdida de tierra cultivable ha ascendido a entre 30 y 35 veces la tasa histórica.
  • Cada año se pierden 12 millones de hectáreas (23 hectáreas por minuto) como consecuencia de la sequía y la desertificación, en las que podrían cultivarse 20 millones de toneladas de cereales.
  • El 74% de los pobres se ven directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.

Diversidad biológica

  • El planeta ha perdido del 58% de su biodiversidad en los últimos 40 años.
  • El 42% de los invertebrados terrestres, el 34% de los de agua dulce y el 25% de los marinos se encuentran en riesgo de extinción.
  • Más del 80% de la alimentación humana se compone de plantas. Solo 5 cultivos de cereales proporcionan el 60% de la ingestión de energía.
  • El comercio ilícito de fauna y flora silvestres y de productos pesqueros y forestales mueve entre 90.000 millones y 270.000 millones de dólares al año.

Metas del ODS 15

  • Para 2020, velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y los servicios que proporcionan, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales.
  • Para 2020, promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques, poner fin a la deforestación, recuperar los bosques degradados e incrementar la forestación y la reforestación a nivel mundial.
  • Para 2030, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con una degradación neutra del suelo.
  • Para 2030, velar por la conservación de los ecosistemas montañosos, incluida su diversidad biológica, a fin de mejorar su capacidad de proporcionar beneficios esenciales para el desarrollo sostenible.
  • Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, detener la pérdida de la diversidad biológica y, para 2020, proteger las especies amenazadas y evitar su extinción.
  • Promover la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y promover el acceso adecuado a esos recursos, como se ha convenido internacionalmente.
  • Adoptar medidas urgentes para poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas de flora y fauna y abordar la demanda y la oferta ilegales de productos silvestres.
  • Para 2020, adoptar medidas para prevenir la introducción de especies exóticas invasoras y reducir de forma significativa sus efectos en los ecosistemas terrestres y acuáticos y controlar o erradicar las especies prioritarias.
  • Para 2020, integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad.
  • Movilizar y aumentar de manera significativa los recursos financieros procedentes de todas las fuentes para conservar y utilizar de forma sostenible la diversidad biológica y los ecosistemas.
  • Movilizar un volumen apreciable de recursos procedentes de todas las fuentes y a todos los niveles para financiar la gestión forestal sostenible y proporcionar incentivos adecuados a los países en desarrollo para que promuevan dicha gestión, en particular con miras a la conservación y la reforestación.
  • Aumentar el apoyo mundial a la lucha contra la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas, en particular aumentando la capacidad de las comunidades locales para promover oportunidades de subsistencia sostenibles.

Periódicamente organismos nacionales e internacionales publican informes y reportes especializados de donde se han extraído los datos: