Los días 25, 26 y 27 de diciembre tuvo lugar el VIII Foro Internacional de Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas, el mayor encuentro anual a nivel internacional relativo al papel del sector privado en el respeto de los derechos humanos. El foro cuenta anualmente con más de 2000 participantes entre representantes de gobiernos, empresas, sociedad civil, inversores, organismos de la ONU, sindicatos y medios de comunicación entre otros. Con el lema “Es hora de actuar: los gobiernos como catalizadores del respeto de los derechos humanos por parte las empresas”, la temática del foro de este año estuvo centrada en el rol de los países como impulsores del respeto de los derechos humanos en el sector privado.

La apertura corrió a cargo de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que subrayó la necesidad de que los países pasen del compromiso a la acción creando verdaderos marcos de gobernanza en el ámbito de los derechos humanos, que sirvan como hoja de ruta para las empresas. Tal y como explicó, estas hojas de ruta deben contener políticas efectivas, acciones legislativas, incentivos económicos y espacio de diálogo entre los diferentes actores, con el objetivo de que las empresas eviten vulneraciones de derechos humanos como consecuencia de su actividad.

En otro de los plenarios, Michelle Bachelet recalcó también el papel crucial del Pacto Mundial de Naciones Unidas para tal fin, incluyendo los Diez Principios como guía de actuación del sector privado; recordó también que la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas ocupa el cargo de codirección en el Comité de Expertos del Pacto Mundial.

El papel de los países en las empresas y derechos humanos

Para impulsar los derechos humanos entre el sector privado, Naciones Unidas alienta a los Estados a desarrollar, divulgar y actualizar planes de acción nacional sobre este ámbito, en el marco de los Principios Rectores de Empresas y Derechos Humanos. A lo largo de los tres días que duró el foro diferentes países se comprometieron a crear estos planes de acción, citando el ejemplo de países como Kenia y Tailandia que recientemente han desarrollado este tipo de planes.

Otros países también comentaron sus medidas llevadas a cabo en esta dirección. Por ejemplo, el Gobierno de Italia llevó a cabo una revisión de su Plan de Derechos Humanos y Empresas aprobado en 2016, un proceso que llevó aproximadamente 9 meses y que incluyó una revisión institucional, diálogos multiactor y diferentes consultas online sobre esta temática; y el Gobierno de Noruega también compartió sus avances en la alineación de su Plan de Acción Nacional con los Objetivos y metas de la Agenda 2030.

En el foro se acentuaron especialmente las acciones llevadas a cabo por los países a nivel legislativo para que las empresas identifiquen sus impactos negativos tanto a través de sus propias actividades como en sus cadenas de suministro. Se puso como ejemplo el caso de Francia, primer país en adoptar un marco legislativo relativo a este ámbito con la ley del Deber Vigilar, y Países Bajos con una legislación relativa a debida diligencia en el ámbito de la explotación infantil.

Los derechos humanos y la lucha contra la corrupción en el sector privado

En el marco del foro, Pacto Mundial de Naciones Unidas participó en una sesión en la que se relacionaba el respeto a los derechos humanos con las medidas para luchar contra la corrupción. Lise Kingo, directora ejecutiva del Pacto Mundial remarcó que ningún actor de la sociedad, incluidas las empresas, son inmunes al entorno turbulento y cambiante de los últimos años. Evaluar los impactos en materia de anticorrupción y respeto de los derechos humanos reduce los riesgos de las empresas ante este escenario.

Kingo también presentó la última publicación lanzada por el Pacto Mundial de Naciones Unidas relativa a derechos humanos, Navigating the Future of Business and Human Rights: Good Practice Examples, en la que se explica cómo las empresas pueden incorporar los derechos humanos en sus estrategias corporativas avanzando hacia soluciones centradas en las personas.

En la sesión se compartieron buenas prácticas sobre cómo las empresas están reduciendo sus riesgos relacionados con derechos humanos y anticorrupción, se destacó la importancia de trabajar en alianzas para aunar esfuerzos entre los diferentes actores, y se reconoció cada vez más el impacto adverso de la corrupción en la protección de los derechos humanos, especialmente en grupos vulnerables como mujeres, niños y niñas y comunidades indígenas.

Otros temas tratados en el foro

En las numerosas sesiones celebradas en el Foro de Ginebra se trataron otros temas referentes al papel del sector privado en el ámbito de derechos humanos.

En la sesión sobre empresas y paz, también organizada por Pacto Mundial de Naciones Unidas, se puso de manifiesto la dificultad de conectar el trabajo del sector privado con la consecución de la paz en zonas de conflicto, se presentaron diferentes marcos para que las empresas puedan trabajar en este ámbito, y se acentuó la necesidad del diálogo entre los diferentes actores, especialmente entre empresas, estados y sociedad civil.

La alineación entre los diferentes mecanismos internacionales en el ámbito de los derechos humanos y empresas también fue tratada en una de las sesiones, en particular en esta sesión se remarcó la relación entre los Principios Rectores de Derechos Humanos y Empresas, las directrices de la OIT y las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, marcos complementarios entre sí, y cuyos organismos impulsores cada vez están más comprometidos con la coherencia e integración de estos mecanismos.

Por último, el foro sirvió también como espacio de diálogo entre defensores y defensoras de derechos humanos, que compartieron sus luchas en los diferentes territorios y los ataques sufridos como consecuencia de su trabajo. En este sentido se subrayó el papel de los estados de proteger sus derechos exigiendo una diligencia debida por parte de las empresas internacionales y nacionales.

El VIII Foro fue clausurado por el conjunto de los miembros del Grupo de Trabajo de Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas, que agradecieron la asistencia de todos los participantes, y compartieron sus conclusiones y reflexiones finales sobre este espacio de encuentro.