Artículo de Ángel Pes, presidente de la Red Española del Pacto Mundial, extraído de la revista cuatrimestral de las Facultades de Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales de ICADE.

Hoy en día todas las sociedades afrontan retos mayúsculos, como son los cambios tecnológicos disruptivos, los desequilibrios demográficos o la desigualdad económica; asimismo se agudiza la rivalidad geopolítica, se acelera el cambio climático y la destrucción de ecosistemas… Sin embargo, todo ello ni debería inducirnos al inmovilismo ni a intentar el regreso, imposible, a un pasado mitificado. Como ya ha ocurrido en otros momentos de la historia reciente, por ejemplo tras la catástrofe que fue la segunda guerra mundial, ahora también es posible una nueva etapa de progreso que llegue al conjunto de la sociedad, si aplicamos los avances tecnológicos (TIC, biotecnología, robótica, IA, nano tecnología, etc.) a hacer realidad los Objetivos del Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS).

Los retos mayúsculos pueden convertirse en la gran oportunidad para progresar en el siglo XXI si asumimos que la Agenda para el Desarrollo Sostenible, aprobada unánimemente por los 193 Estados que componen la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre del año 2015, nos concierne a todos. No es una propuesta para los gobiernos, o para las empresas, o para algunos países, sino para todos; para el conjunto de la Humanidad. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible constituyen la mejor respuesta a los desafíos del momento actual, ya que proponen restablecer el equilibrio ecológico del planeta y abordar los retos sociales más urgentes: poner fin a la pobreza, reducir la desigualdad y mejorar las condiciones de vida de la población. En definitiva no dejar a nadie atrás (No One Left Behind).

Tal como indica la declaración de NNUU que estableció la Agenda 2030, los ODS interpelan a toda la sociedad. Todos somos necesarios para alcanzarlos; por ello necesitamos el liderazgo político, para impulsar las regulaciones que faciliten que nadie quede atrás; el liderazgo empresarial, para desarrollar la economía en beneficio de todos y sostenible para el Planeta; y el compromiso ciudadano, para que tanto la política como la economía se alineen con los ODS.

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