La pandemia de la COVID-19 es una grave amenaza no sólo para la salud mundial, sino también para la economía y las inversiones. Según el informe «Cómo deben responder los inversores responsables a la crisis del coronavirus COVID-19» de la iniciativa de las Naciones Unidas para los Principios de Inversión Responsable (PRI), las consecuencias más importantes de esta grave pandemia, además del efecto directo en la salud pública, son: la desaceleración económica por el cese de la actividad y el parón en el consumo; la profundización de la desigualdad en las sociedades y los impactos resultantes de todo lo anterior en la salud mental y emocional de los ciudadanos. Por ello, se anima a los y las inversores a actuar de forma inmediata para reducir estos impactos negativos asociados a la crisis.

La respuesta a la pandemia que pueden dar los firmantes de los PRI, es clara: utilizar su influencia con las empresas y los gobiernos, a través de sus decisiones de inversión. La medida principal es apoyar con sus inversiones a las empresas sostenibles que priman el rendimiento económico a largo plazo, incluso si limita sus beneficios a corto, en interés de la salud pública. Para ello, es necesario evaluar a las empresas teniendo en cuenta cómo tratan a sus empleados, a su cadena de valor y a sus proveedores, dando prioridad a las necesidades de estos grupos de interés sobre los beneficios inmediatos para los accionistas. También deben tener en cuenta para decidirse por una u otra empresa, que estén actuando de manera responsable al establecer los precios y los niveles de suministro de bienes y servicios que puedan ayudar a la sociedad a responder a los aspectos sanitarios y/o económicos de la crisis.

Desde esta iniciativa de las Naciones Unidas, también se insta a los gobiernos a responder con apoyo económico de emergencia: «Estos son tiempos sin precedentes, y las intervenciones gubernamentales sin precedentes serán fundamentales para dar la mejor respuesta a esta crisis». Estas medidas se deberán evaluar no sólo en función de su impacto macroeconómico general, sino también en función de su capacidad para apoyar otras prioridades fundamentales para el bienestar público y la solidez económica a largo plazo, como la lucha contra la desigualdad y la transición a una economía con bajas emisiones de carbono.

En definitiva, es imperativo trabajar con los proveedores, los sindicatos, los gobiernos, los inversores y los empleados para diseñar y poner en práctica soluciones que eviten la externalización de más daños innecesarios a las economías y a la sociedad. Se necesita una respuesta inmediata y sólida a la crisis de la COVID-19 en toda la economía mundial. A más largo plazo, desde el PRI advierten que esta crisis plantea cuestiones más amplias sobre cómo está estructurado nuestro sistema financiero para responder a estas amenazas.

Descarga el documento con las recomendaciones: CÓMO DEBEN RESPONDER LOS INVERSORES RESPONSABLES A LA CRISIS DEL CORONAVIRUS COVID-19

Iniciativa de las Naciones Unidas para los Principios de Inversión Responsable (PRI)

El PRI trabaja con su red internacional de firmantes para poner en práctica los seis Principios para la Inversión Responsable. Tiene como objetivo entender el impacto que las cuestiones ambientales, sociales y de gobierno corporativo tienen en las inversiones y asesorar a sus entidades firmantes para integrar estos asuntos en sus decisiones sobre las inversiones y el ejercicio de la propiedad. Los seis Principios fueron desarrollados por inversores y tienen el respaldo de las Naciones Unidas.

El número de entidades adheridas a los Principios de Inversión Responsable (PRI), ha pasado de 100 entidades en 2006 a más de 2.300 que gestionan alrededor de 85 billones de dólares de activos en 2020. PRI asesora a inversores de todo el mundo, principalmente gestoras de activos y fondos de pensiones, en la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) en sus procesos de análisis y decisiones de inversión.

Para más información visita la página de la iniciativa de las Naciones Unidas para los Principios de Inversión Responsable (PRI)