La urgencia de abordar la crisis climática y los esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ha acelerado el ritmo de la innovación financiera. Y es que, la financiación de la Agenda 2030 es un tema que en esta década para la acción ha cobrado una importancia capital. No sólo por el déficit al que debemos hacer frente para hacer realidad la consecución de los ODS, sino también por las oportunidades que estos generan para el mercando, valoradas en más de 12 billones de dólares. En este sentido, inversores, gobiernos y otros agentes implicados en la financiación empresarial exigen que las empresas estén alineadas con este marco de la sostenibilidad y a su vez, las empresas están adoptándolo como propio e integrándolo en sus estrategias empresariales.

En palabras de Lise Kingo, directora ejecutiva de UN Global Compact, «podemos encontrar un sentido estratégico y comercial en que las empresas alineen las inversiones corporativas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Al hacerlo, las empresas crean valor tanto para los inversores como para las comunidades en las que invierten.”

Desde la Red Española del Pacto Mundial somos conscientes de la importancia de esta temática. Por ello, además de nuestro recientemente publicado paper Finanzas Sostenibles y Agenda 2030: invertir en la transformación del mundo, cuyo objetivo es servir de instrumento de difusión para involucrar a empresas y organizaciones en las finanzas sostenibles, hemos apostado por la sensibilización y formación financiera en materia de sostenibilidad a través de la traducción de las siguientes publicaciones elaboradas por nuestra matriz UN Global Compact:

Financiación Empresarial. Hoja de ruta para ampliar las inversiones en los ODS.

Esta publicación gira entorno a la propuesta de un Modelo Integrado de Financiación Empresarial de los ODS diseñado para inspirar a las empresas a desarrollar una teoría única del impacto en los ODS e integrarla en sus procedimientos estratégicos y de gobernanza, incluida la supervisión del consejo, las auditorías internas y externas y la elaboración de informes públicos. A través de la aplicación de este modelo integrado, las empresas podrán:

  • Desarrollar teorías de impacto únicas que describan cómo contribuyen a los ODS en función de su capacidad específica, su huella y su contexto operativo.
  • Aprovechar los mecanismos de gobierno corporativo existentes en la mayoría de las empresas que cotizan en bolsa para garantizar a los inversores que los fondos se utilizan para actividades de impacto.
  • Permitir a los inversores comprender el impacto en el contexto de la estrategia y las actividades globales de una empresa, más allá de activos o proyectos aislados.
  • Integrar la teoría del impacto en la estrategia principal empresarial, de modo que esté supervisada mediante procedimientos de gobierno corporativo, incluida la supervisión del consejo, auditorías internas y externas y la elaboración de informes públicos.
  • Utilizar diversos instrumentos financieros para apoyar su estrategia en materia de ODS, incluidos bonos basados en el uso de los fondos, bonos con fines generales y acciones.

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BONOS ODS. Potenciar los mercados de capital para los ODS.

El propósito final de este documento es promover la instauración de un marco flexible para apoyar las numerosas formas en que las empresas y los gobiernos pueden contribuir a los ODS, creando al mismo tiempo un mercado amplio y diversificado para los inversores.

Para ello, la publicación examina el papel del mercado de bonos como el único mecanismo de financiación que abarca a un amplio conjunto de agentes implicados en la consecución de los ODS, incluidas empresas, gobiernos, municipios, activos, proyectos de infraestructuras y asociaciones público-privadas. El argumento principal para la prevalencia de este instrumento financiero es que, con una emisión anual de 6,7 billones de dólares, los bonos pueden constituir una fuente de capital barata, fiable y escalable para cubrir el déficit de financiación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

De esta forma, se hace un recorrido a través de las cinco secciones de la guía que van desde la definición de la amplia cartera de inversiones ODS que pueden financiarse a través de los Bonos ODS y la identificación de brechas en el mercado actual para las inversiones corporativas en los ODS hasta la exploración de posibilidades de mercados más amplios, diversificados y emergentes para maximizar la magnitud de las inversiones en los ODS.

Descarga la publicación aquí.

Ampliar la financiación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible

En esta guía se examina el papel de la financiación y las inversiones de las empresas en la ampliación de la financiación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En concreto, se abordan las posibilidades de la innovación financiera para inversiones en los ODS que no se ajustan a los criterios normalmente requeridos para la financiación directa por parte de inversores de cartera o institucionales. En ella se incluye la forma en que la IED (Inversión Extranjera Directa), la intermediación financiera y las asociaciones entre el sector público y el privado pueden ser una fuente de financiación para cerrar la brecha entre los mercados de capital globales y las inversiones en los ODS que son demasiado pequeñas o entrañan demasiado riesgo para atraer inversiones de cartera directas.

Asimismo, el documento aborda dos enfoques para ampliar este tipo de financiación: el primero consiste en “calificar” el impacto que tienen en los ODS las grandes clases de activos de inversión tradicionales, como acciones y bonos, mientras que el segundo, más tradicional, apuesta por aumentar la cantidad de capital disponible para inversiones que contribuyen directamente a los ODS pero que son demasiado pequeñas, entrañan demasiado riesgo o que no ofrecen suficientes rendimientos financieros para los inversores corporativos o financieros.

Descarga la publicación aq.

En definitiva, las tres publicaciones representan una visión amplia del Pacto Mundial de Naciones Unidas sobre cómo los mercados de capital pueden reorientarse cada vez más hacia un desarrollo más sostenible y, al mismo tiempo, cumplir el mandato principal de los inversores, que es preservar y maximizar sus inversiones dentro de niveles de riesgo aceptables.