El océano es vital para el bienestar y la prosperidad de la humanidad. El informe de 2019 Global Goals, Ocean Opportunities de UN Global Compact, elaborado tras una consulta con más de 300 grupos de interés, identifica cinco puntos críticos que representan un conjunto de objetivos tangibles para abordar los retos de la sostenibilidad de los océanos. Estos cinco puntos se presentan en el folleto 5 puntos críticos para un océano saludable y productivo en 2030 que ha sido traducido por la Red Española del Pacto Mundial. Los retos recogidos van desde la trazabilidad y acceso a los alimentos de origen marino, a un transporte marino sostenible, a la utilización de fuentes de energía oceánica, al aumento del conocimiento de los océanos y a evitar que la contaminación y los desechos se viertan a los océanos. Llevar a cabo estas actividades de manera sostenible contribuirá a reducir el calentamiento global y la degradación del medioambiente. Así, cada uno de ellos representa una valiosa contribución al logro de la Agenda 2030.

En este sentido, hay que destacar que las empresas tienen la responsabilidad compartida, junto con los gobiernos y la sociedad civil, de adoptar las medidas necesarias para garantizar la salud de los océanos.  Asegurar un océano sostenible no sólo es necesario para que las empresas con operaciones relacionadas con el océano continúen operando a largo plazo, la innovación y la inversión en nuevas soluciones oceánicas también ofrece importantes oportunidades para las empresas y el crecimiento económico global, por ejemplo, creando nuevos productos, servicios y modelos de negocio que eviten impactos negativos sobre los ecosistemas oceánicos y contribuyendo a su restauración.

  1. Acceso y trazabilidad de los alimentos del mar

Para alcanzar el Objetivo 2: Hambre Cero y proporcionar una nutrición adecuada a los aproximadamente 815 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria, los sistemas alimentarios mundiales necesitarán un nuevo crecimiento y la adopción de prácticas más sostenibles. Los alimentos producidos y recolectados en el océano desempeñan un papel fundamental en la creación de un sistema alimentario que proporcione nutrición a la población mundial, garantice el trabajo decente y proteja el medio ambiente. Los alimentos cosechados en el mar pueden producirse con una huella de carbono relativamente baja en comparación con otras fuentes de proteína animal.

Una alimentación sostenible proveniente del mar depende de la transparencia de la industria y de la trazabilidad a lo largo de la cadena de valor para evitar impactos ambientales y sociales negativos. Uno de los principales desafíos es la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), que conduce a la pérdida de biodiversidad, agota los recursos más allá de los límites posibles y a menudo se asocia con el trabajo forzado. Las nuevas tecnologías pueden permitir un mayor monitoreo y control para prevenir tales violaciones y asegurar una cadena de valor sostenible.

  1. Producir soluciones de bajas emisiones para el transporte marítimo mundial

La industria marítima representa alrededor del 90% del comercio mundial. En el futuro, el mundo necesita un comercio global con una huella ambiental menor.

Los avances tecnológicos en el diseño y la ingeniería de los buques, un mayor acceso a alternativas a los combustibles fósiles y la conectividad digital permitirán un cambio en el mercado hacia el transporte marítimo de emisiones cero.

Ya se ha producido un fuerte aumento del número de buques de emisiones cero que operan en el transporte marítimo de corta distancia. En algunas empresas también se utilizan mezclas y soluciones de combustibles alternativos. Y la Organización Marítima Internacional (OMI) ha establecido objetivos ambiciosos para reducir las emisiones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 50% en buques antes de 2050. Las nuevas tecnologías pueden impulsar el cambio que necesitamos: más buques verdes en océanos azules.

  1. Impulsar la electricidad oceánica como energía limpia y asequible

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advierte de las graves consecuencias de no evitar que el calentamiento global supere los 1,5°C. Para limitar el aumento de la temperatura mundial en 1,5°C, las emisiones deben reducirse a la mitad para 2030 y ser 0 a mediados de siglo para evitar los peores impactos del cambio climático.

La energía eléctrica del viento oceánico, las corrientes, las mareas y las olas jugarán un papel vital. En la actualidad, la energía eólica marina suministra el 0,2% de la electricidad mundial, pero se prevé que tenga el potencial de igualar, como mínimo, la energía suministrada por el petróleo marino en 2050. El uso de las energías renovables debe aumentar considerablemente. Para que la energía renovable se aplique plenamente, el mercado necesita tecnologías de almacenamiento con más capacidad.

La producción de electricidad oceánica puede proporcionar energía asequible y además representa un punto de inflexión para fomentar un océano sostenible y saludable.

  1. Aumentar la investigación del océano.

Se estima que sólo alrededor del 5% de los océanos han sido explorados por la humanidad. La inmensidad del océano y los altos costes tecnológicos han limitado la investigación marina.

Para satisfacer la creciente demanda de una población en aumento puede ser necesaria una mayor extracción de recursos del océano. Una de las áreas en las que los recursos oceánicos pueden ser más valiosos es en los minerales de los fondos marinos. Los yacimientos de los fondos marinos contienen una alta concentración de minerales como el cobalto, el cobre y el níquel. Mientras el mundo mira hacia un futuro con bajas emisiones de carbono, materias primas como éstas podrán servir como baterías y reemplazar a los combustibles fósiles.

La comprensión de los océanos requiere de una gran cantidad de datos. Las industrias oceánicas pueden colaborar con las Naciones Unidas en la recopilación de datos marinos mediante alianzas sólidas y el intercambio de conocimientos.

  1. Mejorar la salud de los océanos, evitando que la contaminación y los desechos entren en el océano

Una gran cantidad de desechos plásticos se ha acumulado en el océano y se ha convertido en el signo más visible de la huella ambiental en la sociedad moderna. Imágenes visualmente impactantes de grandes cantidades de contaminación plástica oceánica, así como de los daños causados por la ingestión de plásticos por las especies marinas, han aumentado la conciencia sobre el problema y lo han convertido en un foco clave de atención pública. Cada año, 8 millones de toneladas de materiales plásticos acaban en los océanos, de las cuales el 80% procede de fuentes terrestres. Los daños de la contaminación plástica deben ser mitigados con un consumo responsable y una mejor gestión de los residuos.

Además, la escorrentía de la agricultura y la mala gestión de las aguas residuales siguen siendo una de las principales fuentes de contaminación de los océanos.

Las empresas tienen un papel clave que desempeñar y una gran responsabilidad para adoptar prácticas que «cierren el círculo» y promuevan una economía circular. Al reducir su huella ambiental y el uso de plásticos en la producción, y al abordar la gestión de residuos en sus industrias, las empresas pueden apoyar la sostenibilidad del océano.