A estas alturas todos somos conscientes de los graves perjuicios que provoca el abandono de residuos en el medio ambiente y especialmente de las desastrosas consecuencias de las basuras marinas. En ellas hay todo tipo de materiales, pero son los plásticos los que destacan por su flotabilidad y volumen. De lo que parece que no somos tan conscientes es de que el 80% de lo que nos encontramos en el mar viene de tierra firme tras ser arrastrado por el viento y los ríos. Este es un efecto potenciado por una de las mayores ventajas de los materiales plásticos: poseen las mismas propiedades que otros materiales con un peso mucho menor. Precisamente esta característica, que permite ahorrar combustible en el transporte de envases y aligera el peso de automóviles o aeronaves, reduciendo en millones de toneladas al año las emisiones de CO2 y contribuyendo en la lucha contra el cambio climático, hace que sean los residuos más visibles en nuestros mares.

Pero un producto plástico no debe convertirse nunca en un residuo abandonado. Se trata de un material valioso que tras su uso puede reintroducirse en el ciclo productivo como nueva materia prima a través del reciclaje y que encaja perfectamente en la estrategia de economía circular. En Europa, y también en España, hemos avanzado mucho en la gestión de residuos plásticos, pero debemos seguir haciendo esfuerzos para conseguir el vertido cero. Para ello hemos de ser conscientes de que todos jugamos un papel fundamental en conseguirlo. Lamentablemente, la crisis sanitaria generada por la Covid19 ha puesto de relieve la contribución fundamental de los plásticos tanto en la seguridad alimentaria, para evitar su transmisión, como en la protección a través de EPIs para reducir los contagios. Sin embargo, hemos vuelto a ver la falta de civismo en la acumulación de residuos como guantes o mascarillas. Queda mucho por hacer en este ámbito y es necesario que desde las administraciones públicas se siga avanzando en la gestión del residuo y se invierta en campañas de concienciación, así como en iniciativas como la Green Recovery Alliance del Parlamento Europeo. No debemos perder de vista que si un residuo plástico llega al mar es porque alguien lo ha abandonado previamente.

En AIMPLAS estamos alineados con el ODS 14, y en colaboración con la industria estamos trabajando en la búsqueda de soluciones al problema de las basuras marinas en tres ámbitos: En primer lugar, en la prevención. En ese sentido, el uso de herramientas como el ecodiseño de productos y la mejora de los sistemas de recogida selectiva y reciclado es fundamental. En segundo lugar, en la recogida de los plásticos que ya están en el mar, buscando aplicaciones para convertirlos en nuevos productos. Y, en tercer lugar, desarrollando nuevos materiales que, en el desafortunado caso de que acabaran en nuestros océanos, tengan la capacidad para degradarse.

Todos debemos colaborar en la búsqueda de soluciones. Un ejemplo es la Circular Plastics Alliance que trabaja por incrementar en 10 millones de toneladas el mercado del plástico reciclado en 2025. Pero todo ello será poco eficaz si no dejamos de culpabilizar al material y en lugar de ello asumimos nuestra responsabilidad en el cuidado de nuestros océanos.

José Antonio Costa, director gerente de AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico.