Los pescadores somos los más interesados en mantener el buen estado de los Océanos, porque vivimos del alimento que nos proporciona a todos. Y así queremos mantenerlo en el futuro. Para eso, para conservar y lograr el empleo y desarrollo sostenible de los océanos, los mares y los recursos marinos, trabajamos, alineados con el ODS 14, y nos comprometimos con los Principios del Océano Sostenible, un marco para prácticas comerciales responsables en el ámbito marítimo, incluido en el Pacto Mundial de las Naciones.

Lejos de lo que puedan pensar en algunos foros ambientalistas, no son solo palabras que son aire y van al aire, como diría el poeta. Son realidades palpables, como lo es ya la reducción del impacto ambiental de nuestra actividad en el ecosistema marino, a través de nuestro Proyecto de Mejora de Pesquería (Fishery Improvement Project o FIP, por sus siglas en inglés), o la labor de sensibilización de la cadena de suministro, mediante certificaciones voluntarias como el sello Atún de Pesca Responsable (APR) AENOR, el primero del mundo que garantiza a los consumidores el origen sostenible del pescado que compran en sus tres vertientes: social, económica y medioambiental.

Admitimos que aún existen problemas de gobernanza internacional que dificultan la gestión sostenible a largo plazo de las poblaciones pesqueras de atunes tropicales y, en especial, la recuperación de los stocks sobrexplotados, como el patudo del Atlántico. Pero no son menos ciertos los avances conseguidos en esa gestión sostenible en los tres océanos en los que operamos, Atlántico, Índico y Pacífico, así como la reducción del impacto ambiental de nuestra actividad en el ecosistema marino.

Puesto en marcha en 2016 en colaboración con WWF, nuestro Proyecto de Mejora de Pesquería (FIP) se asienta en tres pilares: mejor ciencia, reducción de impactos de la actividad pesquera y mejora de la gobernanza oceánica, e incluye un Código de Buenas Prácticas que contempla el uso de DCP (dispositivos concentradores de peces) no enmallantes y con una transición a biodegradables, así como la presencia de observadores en el 100% de nuestros barcos -promovemos el uso de observador electrónico, y la formación de las tripulaciones para reducir la pesca incidental y liberar especies que no son objetivo, reduciendo al mínimo el impacto de la pesca en los océanos.

Hoy estamos más cerca de lograr nuestro objetivo: la certificación MSC (Marine Stewardship Council) que garantiza que los productos proceden de stocks en buen estado y que han sido capturados con mínimo impacto ambiental y control exhaustivo. De los 12 stocks de atún tropical de los que pesca la flota atunera española, según una evaluación independiente, la mitad cumple ya los estándares de sostenibilidad MSC y seguimos trabajando para lograr el cien por cien lo antes posible.

Toda esta labor, aunque sea solo una gota en el océano, revalida nuestro compromiso con la salud, la gobernanza y el uso y desarrollo sostenible de los océanos para las generaciones actuales y futuras.

Julio Morón, director gerente de OPAGAC.