La transición ha estado focalizada en los últimos años en el cambio climático. En esta línea, las empresas del sector energético hemos centrado esfuerzos en la definición de estrategias que nos permitan, por un lado, mitigar el calentamiento global mediante la descarbonización de nuestra generación eléctrica, y por otro, adaptarnos a los efectos del calentamiento global que son ya una realidad irreversible.

Sin embargo, existe otro factor igual de importante para la actividad de las empresas, que es la escasez de recursos a la que nos enfrentamos ya hoy en día y que, ante el incremento de población mundial previsto y el modelo de producción y consumo actualmente vigentes, es seguro que se convertirá en un elemento determinante de la subsistencia del tejido industrial.  

Esta realidad ha dado paso al concepto de economía circular, que podemos resumir en “lograr más con menos”, en contraposición al modelo tradicional de economía lineal basado en “extraer, usar y tirar”.

En este marco establecido por Europa, EDP ha apostado por la transición hacia una energía limpia y circular definiendo su propia estrategia de economía circular, que reportará ventajas económicas (eficiencia operacional y competitividad), a la vez que facilitará hacer frente a la crisis climática y consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Actualmente, la transición hacia energías renovables abarca sólo el 55% de las emisiones globales de dióxido de carbono. El resto de las emisiones proceden de la fabricación de equipos, ropa, alimentos y otros productos que usamos a diario. Y es aquí donde la economía circular puede contribuir a completar el marco para combatir el cambio climático: transformando la forma cómo fabricamos y utilizamos los productos. En EDP, esta transformación se puede lograr aumentando sustancialmente las tasas de uso de los activos y reciclando los materiales utilizados para fabricarlos, lo que permitirá reducir la demanda de elementos como el acero, el aluminio y otros metales, el cemento, los plásticos vírgenes…. y en consecuencia, permitirá reducir las emisiones asociadas a su producción.

Además, EDP ha definido acciones para facilitar el cumplimiento de los ODS que le son más relevantes; en esta línea, la transición hacia un modelo de economía circular contribuirá no sólo  al ODS 12, “producción y consumo responsable”, situado en el centro de la economía circular , sino que permitirá también aumentar las fuentes renovables de producción energética (ODS7) y desvincular el crecimiento económico de la degradación del medio ambiente (ODS8), aumentará la productividad material facilitando conseguir las metas del ODS9 (modernizar infraestructuras y reconvertir la industria para que sea más sostenible, y aumentar la innovación), abordará desafíos crecientes como el entorno construido, la movilidad y la habitabilidad de las ciudades (ODS11, “Ciudades y Comunidades Sostenibles”), facilitará la conservación y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres (ODS 15) y promoverá las alianzas para lograr los objetivos marcados en materia de economía circular (ODS 17).

Con todo, la transformación global hacia una Economía Circular hace recaer los principales esfuerzos en los sistemas de producción y consumo, entre los que destacan la movilidad, la energía, la edificación y la alimentación. Estos sistemas se caracterizan por el uso intensivo de recursos y la generación de emisiones y residuos. La actividad del grupo EDP se encuentra así dentro de los sistemas donde es más necesaria la acción. Aquí, la Estrategia de Economía Circular de EDP forma parte del Plan de Sostenibilidad 2021-2025, que despliega la Estrategia del Grupo cuyos principales hitos son estar libres de carbón en 2025 y ser neutros en carbono en 2030, acelerando la circularidad y mejorando el capital natural, todo ellos a través de 12 líneas de acción.

Así, impulsados por la innovación y la creación de alianzas, y bajos los principios de asumir nuestra responsabilidad como parte de un sistema, optimizar el rendimiento de los recursos, conservar y fortalecer el capital natural y traccionar en nuestro camino a toda la cadena de valor,  hemos definido iniciativas para extender la vida útil de nuestros activos,  desmaterializar procesos aprovechando la era de la digitalización, introducir recursos circulares en nuestro ciclo productivo, buscar nuevos modelos de negocio y establecer plataformas colaborativas con nuestros grupos de interés.

Este es el reto de EDP pero es un reto global, de empresas, organizaciones y consumidores, y sin duda, una de las palancas de cambio de esta década de la acción.

Yolanda Fernández Montes

Directora de Medio ambiente, Sostenibilidad, Innovación y Cambio Climático

EDP España