No cabe duda de que nos enfrentamos a un tiempo diferente, difícil e incierto. La crisis de la COVID-19 ha puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad y lo fuertemente interconectados que estamos todos como sociedad. En este nuevo contexto, el papel de la empresa trasciende aún más, si cabe, convirtiéndose en un agente clave para el cambio. 

La pandemia que durante los últimos doce meses nos azota virulentamente ha provocado cambios en nuestros usos y costumbres, y en el comportamiento ciudadano preferentemente en la forma de relacionarnos socialmente, acelerando el desarrollo de herramientas como el teletrabajo o las comunicaciones telemáticas cuyo impulso, antes de iniciarse esta crisis sanitaria, se adivinaba como ineludible pero con una modulada implantación.

Al propio tiempo, ha evidenciado las debilidades generadas por una economía globalizada que la crisis puesto de manifiesto, generando situaciones de desabastecimiento de productos y materiales de primera necesidad, originadas en gran medida por la deslocalización de los procesos productivos en base a criterios de exclusiva rentabilidad económica, mediante un abaratamiento de costes sustentado en la merma de derechos sociales y medioambientales inadmisibles en nuestro entorno cultural.

Es momento de reorientar la economía y la gestión de nuestras fuentes de riqueza hacia objetivos compatibles con la función social de la empresa, la ética y la sostenibilidad. Y en este empeño cobra gran protagonismo la economía social en la que están integradas las Mutualidades, con un modelo de negocio que da respuesta a los retos socioeconómicos que tenemos por delante y representa una potente alternativa para un desarrollo sostenible y responsable, en el que se sitúa a la persona como objetivo principal de su actividad, bajo criterios de solidaridad, igualdad, diversidad, y gobernanza democrática.

Tales valores conforman el ADN de la Mutualidad de la Abogacía, identificándose con los presupuestos sobre los que se asientan los Objetivos de Desarrollo Sostenible, unos pilares esenciales para la recuperación de la normalidad o, mas bien, de esa denominada “nueva normalidad” pues con seguridad nuestras vidas, nuestros comportamientos y nuestros usos y costumbres no volverán a ser exactamente los mismos que en la etapa previa a la pandemia. 

Por ello, hemos integrado  tales presupuestos en nuestra estrategia, impulsando los ODS para los que podemos hacer una mayor contribución: salud y bienestar (ODS 3), educación de calidad (ODS 4), igualdad de género (ODS 5), trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8), acción por el clima (ODS 13) y alianzas para lograr los objetivos (ODS 17). 

Como agente que interviene en los mercados financieros, la Mutualidad entiende la inversión como palanca de cambio para generar valor y para impactar de forma positiva en la sociedad. En este sentido, contribuimos al desarrollo sostenible y a la consecución de los ODS a través de una importante apuesta por la Inversión Socialmente Responsable.

Apoyamos el objetivo de promover un crecimiento económico sostenible como empleador responsable, realizando el 100% de contratos indefinidos y fomentando nuevos y valiosos conocimientos entre nuestros empleados a través de diferentes programas de capacitación y desarrollo, con un foco especial en las competencias digitales. Asimismo, estamos desarrollando nuestra transformación digital bajo la supervisión de un Comité de Ética de Inteligencia Artificial, una iniciativa pionera en el sector financiero español. 

Impulsamos el emprendimiento en el sector jurídico con programas como Lab Emprendimiento Jurídico, así como la adquisición de nuevas habilidades entre los profesionales del Derecho a través de la Cátedra Fundación Mutualidad Abogacía o la plataforma formativa gratuita de nuestra Fundación, entre otras. 

Queremos aportar conocimiento y reflexión sobre la economía y la cultura del envejecimiento, ya que el reto demográfico, como consecuencia, la sostenibilidad de nuestro sistema, es uno de los principales desafíos a los que se enfrenta actualmente la sociedad. Por ello, contamos con iniciativas como Escuela de Pensamiento o la Cátedra UB – Escuela de Pensamiento Fundación Mutualidad Abogacía sobre Economía del Envejecimiento.  

Como aseguradora de previsión social entendemos la planificación financiera como una herramienta fundamental para garantizar el bienestar y la calidad de vida de las personas. Tenemos el firme propósito de promover las competencias financieras y la cultura del ahorro entre la sociedad española. En este marco, me gustaría destacar nuestra plataforma #Túdefinestufuturo, así como el Observatorio del Ahorro Familiar y el Laboratorio Ahorro y Consumo Responsable. 

Finalmente, quiero remarcar nuestro compromiso en la lucha contra el cambio climático. El respeto al medioambiente y los problemas generados por las emisiones de gases de efecto invernadero son dos aspectos que tenemos en cuenta en nuestras decisiones de inversión y en nuestra actividad diaria. Calculamos y auditamos nuestra huella de carbono con la finalidad de obtener el sello que otorga el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que reconoce el esfuerzo de las organizaciones en el cálculo, reducción y compensación de sus emisiones. Cabe destacar que, además de reducir sus emisiones de CO2, a lo largo del ejercicio 2021, Mutualidad de la Abogacía logrará ser neutra en carbono a través de proyectos de reforestación. 

No quiero terminar estas líneas sin volver a señalar nuestro firme apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a la Agenda 2030, así como realizar una llamada a la acción a la comunidad empresarial, ya que los ODS son una verdadera oportunidad de generar ventajas competitivas dentro de las organizaciones que contribuyan a lograr una economía global sostenible. 

Enrique Sanz Fernández-Lomana

Presidente de Mutualidad de la Abogacía