Sostenibilidad
¿Qué es la economía circular y por qué ya no consiste sólo en reciclar?
Cada vez más empresas se plantean cómo integrar la economía circular en su estrategia de negocio, más allá de acciones puntuales de reciclaje que, aunque necesarias, no bastan para transformar un modelo de negocio. El reto no es sólo entender el concepto, sino saber cómo aplicarlo, en qué áreas empezar y en qué punto se encuentra la propia empresa dentro de esta transición, sobre todo en un contexto donde la normativa es cada vez más exigente y los mercados valoran cada vez más la eficiencia en el uso de recursos.
De hecho, muchas empresas llevan años reciclando sin haber conectado esas acciones con una estrategia real, porque la circularidad se ha asociado casi por completo al reciclaje, cuando su alcance es mucho mayor. Desde Pacto Mundial de la ONU España hemos desarrollado la guía ‘¿Cómo de circular es tu empresa? 8 preguntas para evaluar tu madurez y dar el siguiente paso’, una herramienta para que las empresas identifiquen en qué punto están de esta transición.
¿Qué es la economía circular?
Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la economía circular es aquella en la que «el valor de los productos, los materiales y los recursos» se mantiene en la economía el mayor tiempo posible, con una generación mínima de residuos y el máximo aprovechamiento de los que no se pueden evitar. Esta idea es la base de la Estrategia Española de Economía Circular, que sitúa a este modelo como una contribución a una economía sostenible, descarbonizada, eficiente en el uso de los recursos y competitiva.
El modelo económico predominante hasta ahora es lineal, basado en extraer recursos, fabricar, consumir y desechar. Es un esquema que ha generado escasez de materias primas, contaminación y un impacto climático cada vez más difícil de sostener.
La economía circular parte de una lógica distinta. Los productos se diseñan para durar, se reparan, se reutilizan y se reacondicionan, y los materiales vuelven al ciclo productivo siempre que es posible. Así, el residuo deja de ser el final del proceso y se convierte, en el mejor de los casos, en un recurso. Este cambio de enfoque reduce la presión sobre los recursos naturales y, al mismo tiempo, abre nuevas oportunidades para las empresas con el fin de ser más sostenibles.
¿Es lo mismo economía circular que reciclar?
No. El reciclaje forma parte de la economía circular, pero no la define. Es una de las últimas etapas de un modelo que, antes de llegar a ella, prioriza otras opciones que conservan más valor.
Cuando un producto se convierte en residuo, ya se ha perdido una parte importante de su valor, porque un producto incorpora materiales, pero también energía, diseño y trabajo. El reciclaje suele recuperar únicamente el material. Estrategias como reducir el uso de recursos, prolongar la vida útil de los productos, la reparación, la reutilización, el reacondicionamiento o la remanufactura permiten conservar el valor del producto o de sus componentes durante mucho más tiempo.
Por eso el diseño de producto es tan importante, ya que un producto difícil de reparar, desmontar o actualizar difícilmente será circular, aunque después se recicle. La pregunta clave de la economía circular ya no es solo cómo reciclamos un producto, sino cómo evitamos que su valor se pierda.
¿Por qué la circularidad ya forma parte de la estrategia empresarial?
Además de responder a los retos ambientales, la circularidad permite a las empresas mejorar su eficiencia, ganar resiliencia frente a la volatilidad de los mercados, impulsar la innovación y anticiparse a los nuevos requisitos regulatorios. A escala mundial, se estima que la transición circular podría generar hasta 4,5 billones de dólares de valor económico, con nuevos productos, servicios y modelos de negocio.
Para que estos resultados sean duraderos, la economía circular debe entenderse como una estrategia integrada en el modelo de negocio y no como una iniciativa aislada.
¿Por dónde empezar a aplicar la economía circular en una empresa?
La transición no ocurre de un día para otro, pero sí puede abordarse por etapas. Cada organización parte de una situación distinta, aunque hay pasos que se repiten en la mayoría de los casos:
- El primero consiste en conectar la circularidad con la estrategia, es decir, identificar cómo puede contribuir a los objetivos de la empresa, definir prioridades alcanzables y asignar responsabilidades a las distintas áreas.
- Después, conviene entender cómo fluyen los materiales y los productos a lo largo de la cadena de valor, para detectar dónde se pierde valor y dónde están las mayores oportunidades.
A partir de ahí, se puede actuar sobre el diseño para que los productos duren más y sean más fáciles de reparar, ampliar su vida útil mediante la reutilización o el reacondicionamiento y, cuando ya no haya otra salida, garantizar un reciclaje de calidad.
Todo ello se apoya en la colaboración con proveedores y clientes y en indicadores que permitan medir el progreso. Y a medida que la estrategia madura, la circularidad puede transformar el propio negocio, con fórmulas como el alquiler, la suscripción o el producto como servicio, que dan lugar a un modelo circular menos ligado al consumo de materias primas vírgenes.
¿Cómo saber cómo de circular es tu empresa?
Antes de fijar objetivos o lanzar proyectos, conviene conocer el punto de partida. Muchas organizaciones ya han dado pasos sin haberlos conectado con una estrategia común, y otras están empezando a plantearse por dónde comenzar.
Nuestra guía es una herramienta de autodiagnóstico pensada para que cualquier empresa sepa en qué punto está y cómo avanzar. En concreto, te ayuda a:
- Identificar el grado de madurez circular de tu compañía.
- Descubrir oportunidades de mejora en ámbitos como la estrategia, el diseño, la cadena de valor, la colaboración, la medición o la innovación.
- Saber cómo avanzar en cada uno, con recomendaciones concretas.
- Interpretar tu resultado y definir el siguiente paso, tanto si estás dando los primeros pasos como si la circularidad ya forma parte de tu modelo de negocio.
Entender qué es la economía circular es el primer paso, y saber en qué momento se encuentra tu empresa es lo que permite empezar a actuar. Descarga la guía y descubre cómo avanzar hacia un modelo que conserva el valor, reduce el impacto y refuerza la competitividad.
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