TRANSICION ENERGÉTICA, UN CAMINO PARA TODA LA SOCIEDAD

TRANSICION ENERGÉTICA, UN CAMINO PARA TODA LA SOCIEDAD

Jesús Alijarde

Director General

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Sostenibilidad
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El precio energético y el cambio climático tienen la misma solución general: más generación eléctrica renovable y más electrificación de la economía. No quiero pecar de simplificación del problema, ya que la transición energética es una cuestión que no se puede solucionar de forma sencilla y rápida. Pero si estuviera en mi mano impulsar una política pública de forma decidida, ésta sería, sin ninguna duda, una estrategia planificada de despliegue de energía renovable.

Mucho se presume de la excelente posición de España para las renovables, pero ¿qué hay de cierto en ello? ¿Estamos los españoles dispuestos a ser lo que se espera de nuestro país? La realidad es que España se vislumbra como el gran punto europeo de generación eléctrica renovable, y esto es decir mucho. Los miles de megavatios de energía renovables que la iniciativa privada quiere desarrollar difieren con los que España ha planteado asumir en su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, y chocan frontalmente con los que las administraciones son capaces de digerir.

La escasez de materiales, el freno a la internacionalización de la economía, la crisis del gas y el petróleo y la futura crisis del agua deben obligar a los Gobiernos a entender con rapidez que no pueden seguir dejando el despliegue de las renovables en España en la fila de expedientes de los departamentos de las administraciones competentes. Éste es un objetivo de país, es un aspecto de interés público general y crítico para el desarrollo futuro de la sociedad, la economia y las personas, y por ello, los ciudadanos esperamos y debemos exigir más a nuestros gobiernos.

Pero en el desarrollo de renovables no todo vale. No debemos relajar nuestra exigencia económica, ambiental y social sobre los desarrollos de energía renovable si queremos evitar cometer los mismos errores del pasado.

La energía renovable es imprescindible para bajar el precio de la energía, se requiere de muchas instalaciones para alcanzar los objetivos climáticos, no se dispone de tiempo suficiente para pasar por el calvario de la tramitación durante más de tres años, y algunos ciudadanos están rechazando los proyectos eólicos y fotovoltaicos en sus pueblos… ¿Qué hacer?

No hay solución sencilla, y todos tenemos mucho que hacer. Estamos transitando hacia un mundo nuevo, en el que se necesita de imaginación, liderazgo y compromiso de aquellas personas que tienen responsabilidad pública.

Se requiere solidaridad y profesionalidad de las empresas privadas para saber que, como cualquier proyecto, las instalaciones renovables están implantadas en un entorno y deben ser compatibles ambiental y socialmente, y la población debe asumir que, para que tengamos energía limpia y asequible, necesitamos que haya muchísimas más instalaciones renovables en los campos, en las elevaciones, en los tejados, en fachadas de edificios…

La Organización de las Naciones Unidas ha establecido la década de 2021 a 2030 como la década de la acción, en la que se exige acelerar las soluciones sostenibles dirigidas a los principales desafíos del mundo. Ni España como país, ni las personas que lo habitamos como ciudadanos, podemos desaprovechar la oportunidad de contribuir a un gran salto hacia adelante en la historia de la Humanidad. Pongamos nuestro trabajo y nuestra energía al servicio del nuevo modelo social, hagamos de la transición energética un camino en el que nadie se quede atrás, y logremos que el desarrollo sostenible sea una realidad.

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