21 de noviembre 2022 |

Finanzas sostenibles

Taxonomía verde: qué es y cómo afecta a tu empresa

Existe un consenso común sobre que la trayectoria de la economía actual no es coherente con los objetivos medioambientales de la Unión Europea. Y es que, a pesar de los científicos aseguran que se disminuir las emisiones mundiales un 50% durante la próxima década para que mantenernos dentro de los 1,5 grados fijados por el Acuerdo de París, pocos sectores de la economía están operando a un nivel neto cero y las emisiones no se están reduciendo lo suficientemente rápido.

Nos encontramos en un punto crítico en el que las reducciones marginales de las emisiones en los sectores de gran intensidad de emisiones no serán suficientes para lograr el ODS 13. El cambio climático es una realidad y ya se deja sentir: las dos últimas décadas incluyeron 18 de los años más cálidos registrados y Europa experimentó olas de calor extremo en cuatro de los últimos cinco años. Y por supuesto, esto tiene implicaciones claras e inmediatas para las empresas. Por ello, se necesita un cambio radical del sistema económico hacia uno más sostenible alineado con las necesidades del planeta.

Taxonomía verde para impulsar las finanzas sostenibles

En esta misión, las finanzas sostenibles serán la clave. Cambiar el mundo, cambiar la economía, supone dirigir los flujos de inversión en base a nuevos parámetros, alineados con el desarrollo sostenible. Solo así, conseguiremos que nuestras economías, empresas y sociedades, en particular los sistemas de salud, sean más resistentes a las perturbaciones y riesgos climáticos y ambientales, con claros beneficios colaterales para la salud.

En concreto, la OCDE estima que, a nivel mundial, cerrar el déficit de los ODS, supone movilizar entre alrededor 4 billones de dólares anuales durante los próximos diez años según lo recogido en nuestro paper “Finanzas Sostenibles y Agenda 2030: Invertir en la transformación del mundo”.

A tenor de la magnitud de estas cifras, podemos afirmar que los recursos del sector público no serán suficientes para hacer frente a este desafío, y la movilización de capital institucional y privado será necesario. Para que esta inversión contribuya de forma correcta al desarrollo sostenible, es vital el establecimiento de normas ampliamente acordadas y definiciones sobre qué se pueden considerar inversiones o productos financieros sostenibles.

Este ha sido precisamente el objetivo de la Unión Europea con la creación de la Taxonomía verde en el contexto del Plan de Acción sobre Finanzas Sostenibles, que fue publicado el 22 de junio de 2020 y entró en vigor el 12 de julio de 2020. A continuación, te lo contamos todo sobre esta iniciativa:

¿En qué consiste la taxonomía verde?

La taxonomía medioambiental es un sistema de clasificación cuyo objetivo es clarificar y clasificar qué inversiones y actividades económicas son sostenibles en el contexto del Pacto Verde Europeo. Este ejercicio, pionero a nivel global, establece seis objetivos ambientales:

  • Mitigación del cambio climático
  • Adaptación al cambio climático
  • El uso sostenible y la protección de los recursos hídricos y marinos
  • La transición a una economía circular
  • Prevención y control de la contaminación
  • La protección y la restauración de la biodiversidad y los ecosistemas

En la siguiente infografía podrás encontrar la relación de estos objetivos con los ODS de la Agenda 2030:

¿Cómo pueden las empresas alinear sus actividades con la taxonomía verde?

Si tu empresa cuenta con más de 500 empleados/as, con un balance superior a los 20 millones de euros o con unos ingresos netos de más de 40 millones de euros, debes prestar atención porque la taxonomía verde le afecta directamente. En concreto, si quieres alinear su actividad con ella deberás cumplir las siguientes condiciones:

  1. Sus actividades económicas o inversiones coinciden con las listadas en la taxonomía (elegibilidad).
  2. Sus actividades e inversiones económicas cumplen con los criterios de selección marcados por la taxonomía (alineamiento).
  3. Estas actividades económicas no causan ningún perjuicio significativo a ninguno de los otros objetivos de la taxonomía, lo que se denomina principio de “No causar daño significativo”
  4. Respetan las “Garantías sociales mínimas”.

En definitiva, nos encontramos ante un hito del desarrollo sostenible. Por primera vez contamos con los criterios necesarios para crear la primera «lista verde» del mundo, un sistema de clasificación de actividades económicas sostenibles, que determinará un lenguaje común que los inversores y favorecerá la credibilidad y la transparencia del mercado. 

Si quieres saber más sobre qué información deben publicar las empresas obligadas consulta la actualización de nuestro paper sobre finanzas sostenibles aquí.

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