22 de enero 2021 |

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Diez oportunidades en el reporte de información no financiera

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En los últimos años el reporte de sostenibilidad ha sufrido una gran evolución, aumentándose el número de entidades que elaboran estas memorias.  Lo que tradicionalmente era una acción voluntaria por parte de las empresas, se ha convertido en una obligación por ley. Este cambio se produce de forma gradual en 2017 con el Real Decreto-Ley 28/2017 de 24 de noviembre y se reafirma de un modo más pronunciado con la Ley 11/2018, de 28 de diciembre, más conocida como Ley de Información No Financiera. Un nombre que todavía repica en las cabezas de algunos responsables empresariales que han tenido que hacer por primera vez un ejercicio de reporte sostenible. 

De manera novedosa en España, la obligación de reportar un Estado de Información no Financiera (EINF) no sólo corresponde a entidades de interés público, sino que se aplica a todas aquellas sociedades con más de 500 trabajadores y transcurridos tres años desde la entrada en vigor de la Ley se extiende a empresas con más de 250 trabajadores.

Pero esta obligatoriedad no tiene por qué ser un peso más con el que cargar para cumplir lo dictado en la ley, sino que puede ser un impulso para que la empresa aproveche las oportunidades que encierra la elaboración de informes de sostenibilidad. Éstas son, de hecho, el otro motivo por el que esta acción ha cobrado tanta importancia dentro de las organizaciones. A continuación, presentamos algunas de ellas:

1. Analizar de forma anual el desempeño en materia de sostenibilidad de las empresas. La Década de Acción exige ir más allá del compromiso y fijar objetivos cuantificables que evalúen la contribución de nuestras acciones de sostenibilidad a las metas fijadas por la organización y a su vez, a la Agenda 2030. El reporte empresarial es el instrumento para llevar a cabo ese análisis y nos ofrecerá una fotografía de los resultados que hemos obtenido para ver en qué áreas hemos tenido éxito y en cuáles necesitamos mejorar.

2. Dar respuesta a la demanda de información sobre sostenibilidad de los grupos de interés de las empresas y sociedad en general. Según un Informe sobre consumo sostenible realizado por la OCU y NESI, el 60% de los encuestados declara que tiene en cuenta aspectos éticos y ecológicos en sus decisiones de consumo pero que se encuentran con barreras como la falta de información. 

3. Apoyar los procesos de toma de decisiones sostenibles a todos los niveles de la organización. El Informe de Progreso también es un instrumento de apoyo en la toma de decisiones, puesto que ofrece un análisis detallado de los resultados que hemos obtenido y hacia dónde debemos dirigirnos.

4. Dar forma a la estrategia empresarial. Como hemos afirmado en múltiples ocasiones, es necesario que la sostenibilidad esté integrada en el núcleo de la estrategia de la empresa y, para hacer dicha integración, es necesario hacer un ejercicio de identificación de objetivos y valoración de resultados, que es precisamente lo que encontramos en el reporte empresarial.

5. Orientar la innovación. La innovación es imprescindible para afrontar los retos del desarrollo sostenible y la memoria de sostenibilidad nos ayudará a dirigirla hacia aquellas áreas en las que se requiere.

6. Impulsar un mejor rendimiento y creación de valor.

7. Generar confianza y atraer inversiones a través de la transparencia y la responsabilidad. En los últimos años la inversión responsable ha cobrado cada vez más fuerza y, de hecho, se ha confirmado como una tendencia en auge que marcará las finanzas en los próximos años gracias a los diferentes ejercicios de la Unión Europea en relación con la taxonomía. Estos ejercicios también tienen su repercusión en las empresas, que deberán reportar su desempeño en sostenibilidad para poder acceder a inversiones, mercados financieros y nuevos negocios.

8. Anticiparse a la normativa nacional e internacional. La Ley de Información No financiera ha sido un claro ejemplo de cómo la apuesta por la sostenibilidad hace a las compañías estar más preparadas para futuras normativas. Aquellas que ya apostaban por el desarrollo sostenible y habían formalizado sus procesos de reporte empresarial no han tardado en adaptarse a los nuevos cambios.

9. Adaptarse a las exigencias de contratación de otras empresas y organismos públicos. Cada vez más organismos públicos incluyen en sus pliegos requisitos de alineación con la sostenibilidad, priorizando a aquellas compañías que reportan su desempeño en sostenibilidad. 

10. Promover el aprendizaje y la concienciación, así como la difusión de buenas prácticas.


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