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¿Cómo pueden gestionar sosteniblemente el agua las empresas?

Aunque pudiera parecer un tema ambiental “de fondo” la gestión sostenible del agua ha pasado a convertirse en una prioridad operativa, regulatoria y financiera para las organizaciones.

Las previsiones del IPCC sobre el avance del cambio climático son claras para la región mediterránea: la presión hídrica, marcada por la escasez, sequías y grandes torrentes, se ha intensificará y se expresará de forma desigual por cuencas, lo que nos obliga a gestionar responsablemente este recurso.

Sin embargo, no solo se trata de un asunto derivado del cambio climático, sino que también crecen las presiones regulatorias y de transparencia. La Directiva de Sostenibilidad Empresarial (CSRD) y los los Estándares Europeos de Información sobre Sostenibilidad (ESRS) incorporan un estándar específico de agua (ESRS E3), que empuja a medir consumos, riesgos, objetivos, acciones y efectos financieros asociados.

En paralelo, la eficiencia del agua se vuelve una fuente de ahorro y resiliencia. La Comisión Europea estima que de media el 23% del agua tratada en la distribución de Europa se pierde, lo que subraya la necesidad de mejorar redes, control y propios procesos.

1. ¿Qué significa la gestión sostenible del agua?

La gestión sostenible del agua se refiere a la adopción de políticas y prácticas que aseguren el uso eficiente y eficaz del agua, minimizando consumo y maximizando reutilización. Un enfoque que no sólo se refiere a la reducción del uso, sino a la propia calidad del agua en sus usos industriales, la gestión de aguas residuales o el tratamiento adecuado de vertidos.

De hecho, a través de una gestión del agua, las empresas pueden reducir costes, mejorar su reputación, establecer relaciones de confianza con stakeholders y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS6).

2. ¿Cuál es la relevancia de la sostenibilidad hídrica?

La gestión inadecuada del agua contribuye al agotamiento de los recursos hídricos, la contaminación de fuentes y tiene, además, impacto en la biodiversidad y las comunidades. Por tanto, la sostenibilidad hídrica no es sólo una responsabilidad, sino una necesidad estratégica para los negocios. De hecho, su mala gestión afecta directamente a la producción agrícola, industria y procesos energéticos.

A nivel de la Unión Europea, se han establecido directivas más estrictas para que las empresas gestionen sus recursos hídricos sosteniblemente. Por ejemplo, la Directiva Marco del Agua y la Directiva de Sostenibilidad Empresarial (CSRD), bajo la reciente afectación del Paquete Ómnibus I, exigen reportes detallados en el uso de agua (huella hídrica) y medidas para su conservación y reducción.

En España, el marco regulatorio en materia de gestión y tratamiento de aguas residuales también está impulsando una mayor adopción de soluciones orientadas a la reutilización y regeneración del agua. Como resultado, cada vez más organizaciones, especialmente en sectores intensivos en el uso de agua como el agroalimentario y el manufacturero, están integrando sistemas de regeneración hídrica y estrategias de eficiencia en sus operaciones, avanzando hacia modelos productivos más sostenibles y resilientes.

3. ¿Cómo desarrollo un plan de gestión sostenible del agua?

Para realizar una estrategia sostenible de la gestión del agua, las empresas pueden seguir estas fases:

  1. Diagnóstico: evaluar el ciclo del agua y los puntos críticos en la cadena de suministro. Este análisis permite comprender el impacto hídrico de la empresa y establecer prioridades de intervención.
  2. Planificación: establecer objetivos medibles de reducción de consumo y reutilización de agua.
  3. Implementación: adoptar tecnologías de monitoreo y tratamiento y formar y sensibilizar a las personas trabajadoras en prácticas sostenibles.  También involucrar a proveedores, clientes y comunidades locales para promover el manejo responsable del agua a lo largo de la cadena de suministro.
  4. Monitoreo y mejora continua: revisar KPIs, y ajustar estrategias a resultados. Invertir en tecnología e innovación puede minimizar el desperdicio de agua y mejorar los procesos de reciclaje.
  5. Reporte: incluir esta información en nuestras comunicaciones sobre sostenibilidad para multiplicar la transparencia en la gestión del agua.

Y es que, cada vez más empresas reconocen que la gestión sostenible del agua puede ser un motor de innovación y sostenibilidad.

4. ¿Qué medidas existen para la gestión sostenible del agua?

Aunque las medidas para gestionar el agua de manera sostenible son amplias, aquí tienes algunas medidas clave:

  • Reducir el consumo de agua: la tecnología puede sernos de gran ayuda en este propósito a través de sistemas de riego más eficientes, maquinarias que usen menos agua o el uso de ciclos cerrados que reciclen agua.
  • Tratar las aguas residuales: para tener un impacto menor en los sistemas hídricos y potenciar una mejor relación con stakeholders.
  • Fomentar la economía circular: la integración de la circularidad en los procesos productivos permite reducir la dependencia de recursos hídricos.
  • Colaborar con la cadena de suministro, gobiernos y comunidades: una acción crucial para adoptar una gestión sostenible que se extienda a toda la cadena de valor.
  • Educar y formar: promover la conciencia y capacitación es clave para la participación activa de todos los actores involucrados.

5. KPIS recomendados para un ciclo del agua sostenible

Medir el impacto de la gestión sostenible del agua es esencial para mejorar continuamente. A continuación, os comentamos algunos relevantes para evaluar la eficiencia hídrica:

6. ¿Qué beneficios aporta la gestión sostenible del agua?

La gestión sostenible del agua crea valor por cuatro vías: riesgo y resiliencia, eficiencia y ahorro de costes, reputación y licencia social y financiación:

  • Riesgo y resiliencia: el Banco Central Europeo advierte que, bajo una sequía extrema pero plausible, casi el 15% de la producción económica de la zona euro estaría en riesgo por escasez de agua superficial. Por este motivo, entender que el agua no es “estable” nos ayudará a adaptar estrategias y a multiplicar la resiliencia hídrica.
  • Eficiencia y ahorro: como señalamos anteriormente, la pérdida media de agua durante la distribución, que alcanza el 23%, señala que existe un amplio margen de mejora en el mantenimiento, el control de presiones y la medición. De acuerdo con un estudio de Accenture, el 74% de las empresas que han implementado prácticas sostenibles de gestión del agua han observado una reducción significativa en sus costes operativos. En este sentido, adoptar prácticas sostenibles permitirá reducir costes en el uso y tratamiento multiplicando la competitividad empresarial basada en la sostenibilidad.
  • Reputación y licencia social: evitar la contaminación en origen y medir las dimensiones de equidad en el acceso es vital para establecer relaciones más sólidas con stakeholders.
  • Financiación: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destaca los riesgos vinculados con el agua como relevantes para los marcos de estabilidad financiera. Además, las empresas que gestionan bien sus recursos hídricos pueden acceder a incentivos financieros y regulaciones favorables.

Por lo tanto, apostar por la gestión de los recursos hídricos de manera sostenible fortalecerá la posición de las empresas en el mercado. El agua no es sólo un factor ambiental, sino un activo estratégico que impulsa las ventajas competitivas para liderar una economía más sostenible.

Con el fin de multiplicar su impacto, las empresas socias del Pacto Mundial de la ONU cuentan con la Virtual Session sobre Cálculo de la Huella Hídrica y la gestión sostenible del agua para conocer de primera mano cómo calcular la huella hídrica y avanzar en la gestión sostenible del agua.

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